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Segunda ola coronavirus La Atención Primaria catalana atiende la covid-19 con un colapso endémico

Los sindicatos denuncian que no hay suficientes médicos de familia para atender la pandemia debido a la fuga de talento. El esfuerzo de los profesionales y la telemedicina ayudan a soportar la gestión de la pandemia en los CAP.

Un gestor covid que treballa en el CAP de Roses en una entrevista amb una sospitosa de tenir el virus. Gerard Vilà | ACN
Un gestor que trabaja en el CAP de Roses en una entrevista con una sospechosa de tener el virus. Gerard Vilà | ACN

El temido colapso sanitario por la covid-19 amenaza a la atención primaria catalana. En medio de lo que ya se denomina como "segunda ola" de coronavirus en el Estado después de los rebrotes veraniegos, los centros de atención primaria (CAP) se han situado en la primera línea de la gestión de la pandemia. Por su parte, los sindicatos encienden todas las alarmas ante una situación de gran tensión laboral que se arrastra desde muy atrás.

El volumen de carga de trabajo que sufren estos profesionales y las bajas retribuciones provocan una fuga de talento que deja a la Generalitat sin profesionales a quien contratar ante el reto sanitario más grande de las últimas décadas. "El Govern y el Departamento de Salud están trazando las líneas del hundimiento facultativo de la atención primaria".

Los profesionales señalan que los recortes de la última década han hecho perder alrededor de 1.000 facultativos en los CAP

Con esta contundencia resume el escenario actual Javier O'Farril, presidente del sector de Primaria del Instituto Catalán de la Salud del sindicato Metges de Catalunya (MC), la principal organización de trabajadores en el sector y que lideró la huelga de 2018. Los profesionales señalan que los recortes de la última década han hecho perder alrededor de 1.000 facultativos en los CAP, y reclaman contrataciones de una dimensión similar para poder atender el volumen de pacientes actual con calidad. De esta cifra, sin embargo, la Generalitat sólo ha realizado unas 120 contrataciones, como consecuencia del pacto al que se llegó a raíz de la huelga de hace dos años, aunque lejos de los 309 que el Ejecutivo se comprometió a incorporar.

"No hay médicos de familia en Catalunya porque todos se marchan", comenta O'Farril. Y es que la famosa fuga de cerebros que tanto preocupaba durante la crisis de 2008 aún sigue vigente en muchos sectores, como es el de la medicina de familia. "La carga de trabajo es muy elevada y el sueldo, bajo. La mayoría se marchan a Aragón, donde pueden cobrar 800 euros más por la misma carga, o a Valencia, donde cobran 500 más". Y eso sin contar con la competencia de Francia, donde después de la subida de sueldos del pasado mayo el salario de un médico de atención primaria es 2,5 veces más alto que el de un de catalán.

Las contrataciones anunciadas por Salud, en duda

La semana pasada, el conseller de Economía y vicepresidente, Pere Aragonés, y la consellera de Salud, Alba Vergés, comparecían para anunciar un plan de refuerzo de la atención primaria con nuevas inversiones en un área que reconocían maltratada: 3.811 profesionales serán incorporados hasta 2022, con una inversión anual de 125 millones hasta entonces. "Era urgente y prioritario otorgar a la atención primaria el rol de eje vertebrador de todo el sistema", decía Vergés en rueda de prensa. Para el Govern, este "Plan de fortalecimiento y transformación de la atención primaria" servirá para transformarla y "poner en el centro" esta pieza del sistema sanitario. El mismo Departamento de Salud reconoce con datos la sobrecarga que sufren los CAP: en 2018 las visitas sumaron casi 50 millones totales, y en enero y febrero de este año, justo antes de la pandemia, la actividad ya había crecido un 2,7% respecto al año anterior. Además, la atención primaria está asumiendo un 80% de la demanda actual por la covid-19.

Por el contrario, MC recela profundamente de los anuncios de contrataciones del Govern. O'Farril se pregunta cómo podrán incorporar a nuevos médicos si aún no ha podido cumplir con las demandas de la huelga de 2018. El sindicalista se muestra profundamente preocupado por lo que se pueda derivar del más que probable incumplimiento de estas cifras, teniendo en cuenta la experiencia de estos últimos dos años: "Mientras el Govern buscaba facultativos, profesionales que trabajamos hemos hecho más horas para cubrir el trabajo que correspondería a aquellos 309 médicos de más con la promesa de que se acabarían incorporando. Esto suponía hacer 28 consultas por la mañana y 22 por la tarde". A esta carga de trabajo, ahora hay que sumar la gestión de las residencias de ancianos, que pasará a estar en la cartera de atención primaria: "Estos 300 nuevos médicos que quieren contratar con el plan, no los encontrarán. Y lo que pasará es que los médicos que trabajamos en los CAP actualmente tendremos que dejar a nuestros pacientes asignados para cubrir las residencias".

El resultado: una plantilla al límite de volumen de trabajo y a la que también hay que añadir las jubilaciones que MC estima en 200 por año, y las bajas laborales, ya que los médicos de familia en los CAP, así como las enfermeras a los hospitales, son los sanitarios más contagiados por coronavirus. "Ante este maltrato continuado, el único camino que nos dejan para poder defender la sanidad y evitar que se destruya es la movilización", advierte O'Farril.

La telemedicina llega a CAP

"Estamos dando el 200% de lo que podemos dar. Trabajamos muchísimo", explica la directora del CAP Clot, Rosa Senan, quien asegura que a la vez que ejercen las funciones propias de la pandemia, también están llegando a atender a los pacientes con otras dolencias con puntualidad. Senan reconoce que una mayor contratación de facultativos y enfermeras aliviaría la carga de trabajo y permitiría apostar por personal médico monográfico que se dedicara exclusivamente al coronavirus.

Entre las necesidades más urgentes, la sanitaria también cree que hay habilitar nuevos espacios para hacer frente a la covid-19: "Sería más adecuado tener un espacio complementario en nuestro CAP, que ya se está gestionando, de hecho. Así podríamos tener un espacio habilitado para poder hacer PCR y asistencia al paciente respiratorio, y atender, entre comillas, con normalidad, al paciente no covid".

Aparte, Senan también destaca la importancia de la telemedicina, una de las grandes transformaciones de la atención primaria: "A raíz de la pandemia, hemos incorporado materiales como cámaras, ordenadores y micrófonos de corbata". El Departamento incluye en la inversión de herramientas tecnológicas 5,5 millones en material destinado a las consultas no presenciales, unas consultas que, como explica Senan, han obligado a reciclarse a los profesionales de avanzada edad y que, como advierten los sindicatos, no debería suponer una carga extra a la que ya soportan los profesionales.

Los laboratorios estiran los recursos para hacer las PCR

Los técnicos de laboratorio señalan que están haciendo horas extras y creen que no se ha trabajado con previsión para conseguir bastanteS reactivos para detectar el coronavirus.

Una de las medidas estrella de esta nueva ola de brotes han sido los cribajes masivos por barrios y municipios de Catalunya. Allí donde el Departamento de Salud ha registrado una alerta por contagio de la Covid-19, se ha podido desplegar un dispositivo de pruebas PCR para detectar positivos asintomáticos entre los vecinos y evitar una posible propagación comunitaria, una medida que ha dado buenos resultados.
Sin embargo, esta cantidad de pruebas se encuentra con el límite de los recursos en los laboratorios de los hospitales catalanes, allí donde se cocinan las muestras para determinar si una persona es positiva o no.

Tal como explica el secretario de organización sindical de la organización estatal SIETeSS, José Joaquin Durán, los hospitales han podido incorporar poca maquinaria más respecto al primer brote, los "hornos" de las PCR necesarios para finalizar las pruebas, que necesitan un tiempo para analizar las muestras y tienen una capacidad limitada.
La solución, según el sindicalista, ha pasado por estirar los recursos humanos, a pesar de las nuevas contrataciones que se han hecho: "Hay servicios que trabajan las 24 horas. Las máquinas duran el tiempo que duran. Esto ha supuesto alargar turnos y trabajar los fines de semana". Sobre todo, en aquellos hospitales que concentran los espesores más importantes de pruebas, como son el Hospital Clínic, el de Bellvitge, el de la Vall d'Hebron o el Banc de Sang i Teixits, desde donde se asumieron los tests de los brotes en el Segrià.

Carles Cisneros, técnico de laboratorio del hospital Sant Joan de Déu, explica que el principal factor de presión que se han encontrado ha sido "la exigencia de entregar los resultados en plazos demasiado cortos", que no se corresponden con los ritmos de ejecución de las pruebas habitual. El acortamiento de la espera desde que entra una prueba hasta que el paciente ve los resultados también se ha llevado a cabo gracias al sobreesfuerzo de los técnicos, aunque se hable poco de ello: "Somos la pieza más invisible de la sanidad, aunque somos una parte imprescindible en el diagnóstico ", explica.

El otro elemento a tener en cuenta es el acceso a los reactivos, aquellas sustancias que se utilizan para ver si una muestra de un paciente es positiva o no. No todos los laboratorios disponen de ellos con la misma facilidad: "Así como sí se compraron bastante EPI, no se hizo con los reactivos, por lo que hay déficit", explica Durán, quien añade que cada laboratorio tiene que buscarse la vida para conseguirlos en el mercado.

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