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Sentencia procés Miles de personas se suman a las Marchas por la Libertad, convertidas en un clamor masivo contra la sentencia del Supremo

La movilización, organizada por la ANC y Òmnium Cultural, ha arrancado de Tàrrega, Tarragona, Berga, Vic y Girona y ha culminado la primera etapa alrededor de las 19h, después de recorrer entre 40 y 50 kilómetros. Las cinco columnas confluirán el viernes en Barcelona, coincidiendo con la huelga general. Os explicamos la marcha de Tarragona desde dentro.

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La Marcha por la Libertad arrancando desde Tarragona. QUERALT CASTILLO.

El contraste es evidente. De las cargas policiales del martes por la noche -que el conseller de Interior, Miquel Buch, ha considerado "proporcionadas" - a las “Marchas por la Libertad”organizadas por Òmnium Cultural y la ANC y que han arrancado este miércoles hay un abismo. Las cinco columnas, que recorrerán 100 kilómetros hasta confluir en el centro de Barcelona el viernes coincidiendo con la jornada de huelgo, han salido de Berga, Vic, Girona, Tarragona y Tàrrega, entre las 7h y las 9h y han congregado en total a decenas de miles de personas.

En la plaza de las Palmeras de Tarragona la gente ha comenzado a llegar a las 7h. Algunos, eran de la misma Tarragona, otros de Reus, de Torredembarra, de Barcelona o de las Terres de l’Ebre. Abunda la ropa de deporte y se diferencia claramente los que tienen pensado hacer toda la marcha, porque cargan colchoneta y saco de dormir, de los que harán una etapa y volverán a dormir en casa. Las imágenes de las cargas policiales de ayer son muy recientes, pero en la plaza de las Palmeras nadie parece recordarlas. El ambiente es distendido y algunos sacan los termos. Otros han pedido un café para llevar.

Carles Gómez, miembro del secretariado nacional de la ANC da las instrucciones y, cuando la gente empieza a caminar, acaba de cerrar toda la información con los Mossos. "Se ha de mantener a la derecha de la carretera, no le podemos asegurar la izquierda". Gómez se queja: "pensaba que estaría cortado por seguridad, lo hubiera podido decir antes". Una voz llega y rompe la conversación. Bueno, ¿qué, caminamos o no caminamos?

Salvador Villar (63) y Laura Villar (31) son padre e hija, y son de Tarragona. Él es pastor bautista y está decidido a continuar por la línea de la no-violencia y el camino pacífico hacia la independencia. "Ayer estuve durante la primera parte de la manifestación y todo fue genial. Pase lo que pase, siempre tenemos que ir con la paz. Que hagan lo que quieran con nosotros, pero lo que hacen no está bien". Laura ha pedido fiesta durante toda la semana en el trabajo para asistir a las convocatorias que se vayan programando. "Sería genial que durante toda esta semana, y también durante la siguiente, la gente saliera a la calle y se paralizaran las cosas. El pueblo es quien manda y el gobierno debe obedecer, no hay más. Lo que está pasando es muy injusto". Ni Laura ni el Salvador se quedan a dormir: tienen una amiga norteamericana en casa que llegó ayer y "le tenemos que hacer un poco de caso".

Unos metros más adelante caminan Ona, Abril y Tzeitzel, de 17 años. Han hecho campana, pero los padres las han autorizado a ir a la marcha. "Yo no acampo porque mañana tengo un examen al insti, cuando termine volveré", dice Ona. Quieren llegar al Vendrell y volver a Tarragona en tren. "Ayer nos manifestamos, pero cuando comenzó la violencia nos fuimos. Es muy difícil saber qué hacer, porque está comprobado que lo que hace tiempo que hacemos no sirve de nada. Mira la sentencia", se queja Abril. También lo tienen claro: la violencia no es el camino. "Lo que pasó ayer no representa los catalanes, no nos gusta que salga en los periódicos porque los catalanes no somos así", continúa Abril.

Sorprende en algunos manifestantes la falta de crítica con los Mossos. Es un patrón que parece que se repite en la marcha: no terminan de creerse que los Mossos cargaran y atribuyen las cargas a la Policía Nacional, a pesar de la evidencia de las imágenes. Algunos se amparan en el 1 de octubre. "Entonces la Generalitat controlaba los Mossos y mira, no hicieron nada", asegura la Concepció, de 72 años, quien está absolutamente convencida de que los Mossos están controlados por Marlaska. Tampoco un manifestando que no quiere dar el nombre quiere oír hablar de la violencia ejercida por el cuerpo policial catalán. "Ayer la Policía Nacional emprendió contra la gente, la persiguió y atacó". "Sólo la Policía Nacional?" "No estoy seguro".

Críticas de Òmnium a la violencia policial

En Torredembarra espera Marcel Mauri, vicepresidente y portavoz de Òmnium Cultural, que atiende a la prensa y habla claro sobre las estampas que dejó la manifestación de ayer ante la Delegación del Gobierno en Barcelona: "Esperamos explicaciones de los operativos policiales. No podemos entender cómo se pudieron dar según qué prácticas y cómo puede ser que en un país donde están prohibidas las pelotas de goma haya gente que haya perdido un ojo. Pedimos responsabilidades para todos aquellos operativos policiales que actúan con violencia desmedida ante un movimiento que es pacífico".

En ese momento, mientras suena el Bella Ciao tocado por un grupo de grallas y Mauri insiste: "Queremos saber exactamente cuáles son las medidas que se tomarán porque los hechos que hemos visto en estos días no se puedan volver a repetir". El mismo día que se pronuncian estas palabras, el Ministerio del Interior anuncia que enviará a 200 antidisturbios más en Catalunya de cara al fin de semana. En la estación de tren, comienzan a llegar refuerzos y mucha gente se marcha a casa a descansar. "Mañana será otro día", se oye decir. Los que siguen hacen un café y rellenan las cantimploras. Empieza a hacer calor y los kilómetros se empiezan a notar.

La columna de Tarragona llegará a Vilafranca del Penedès en torno a las 19h, con unas 3.000 personas. En horas similares también han terminado la primera etapa el resto de marchas, que han salido de Vic (10.000 personas), Girona (10.000 asistentes), Tàrrega (2.000) y Berga (más de 2.000) para llegar hasta la Garriga, Malgrat de Mar, Igualada y Manresa, respectivamente. En todos los casos, las personas movilizadas han sido recibidas con concurridas concentraciones.

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