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Los socios de Gobierno ahuyentan el fantasma electoral y argumentan motivos para terminar la legislatura

 Ni al PSOE ni a Unidas Podemos les conviene un adelanto electoral en 2022. Sánchez quiere rentabilizar el previsible crecimiento económico y Díaz necesita tiempo para configurar su proyecto. Salvo causas de fuerza mayor, Sánchez insiste en que agotará la legislatura y su intención es llevar la Presidencia de España de la UE en el último trimestre de 2023.

Yolanda Díaz, Pedro Sánchez
Yolanda Díaz y Pedro Sánchez, el pasado martes en el Senado. Mariscal / EFE

Como analista político, como tertuliano o como especialista nato en alterar escenarios políticos, el exlíder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, removió el tablero al apuntar a un posible adelanto electoral en 2022 argumentando varios motivos que, luego, cada cual interpretó a su manera. Pero la voz del exvicepresidente sigue teniendo eco y empezó una semana con todo tipo de cábalas sobre un hipotético adelanto electoral para el próximo año.

Pero más allá de eso, el fantasma del adelanto electoral para 2022 no parece más que un fantasma. Dicha posibilidad está absolutamente alejada de las intenciones del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y como dejó muy claro la vicepresidenta segunda del Gobierno y previsible candidata por el espacio a la izquierda del PSOE en las próximas elecciones generales, Yolanda Díaz, su intención sigue estando en "gobernar, gobernar y gobernar".

Es obvio decir que mirando las últimas encuestas ni al PSOE ni a Unidas Podemos, los dos partidos que sustentan el Gobierno de coalición, les interesa en estos momentos un adelanto electoral. Los socialistas llevan meses a la baja y la formación morada, aunque repunta con el liderazgo de Díaz, tampoco logra un destacado incremento electoral y, en gran parte, su subida es a costa de los socialistas.

Además, los dos previsibles candidatos del espectro de izquierda tienen otros intereses a medio plazo. Pedro Sánchez confía en una recuperación económica tras la pandemia que pueda rentabilizar como gestión de Gobierno. Y Díaz necesita más tiempo si, finalmente, da el paso para configurar un proyecto político.

A esto se le une el empecinamiento de Sánchez de cumplir con su compromiso de que la legislatura durará 1.400 días, con un factor añadido: el último semestre de 2023 a España le toca presidir la Unión Europea, donde el líder socialista quiere dejar su impronta.

Fuentes de Ferraz y de La Moncloa consultadas por Público ven completamente inviable un adelanto electoral en 2022 y, además, no encuentran elementos de gran inestabilidad, ni internos en el propio Gobierno, ni externos en el Congreso y en los apoyos parlamentarios.

La cocción a fuego lento del proyecto de Yolanda Díaz

Admiten, eso sí, tensiones puntuales en el Ejecutivo y que cuesta sacar cada proyecto en la Cámara Baja, pero se considera que ya se ha transitado por temas muy complejos y han logrado salir adelante.

En este sentido, apuntan que, si finalmente se aprueban los Presupuestos Generales del Estado para 2022, lo que parece altamente probable, no hay ningún motivo para convertirlo en un año electoral.

En Unidas Podemos tampoco interesa, a priori, adelantar las elecciones. La puesta en marcha del proyecto que quiere abanderar la vicepresidenta segunda es muy incipiente y ni siquiera ha comenzado el "proceso de escucha de la sociedad civil" que servirá como base para articular lo que algunos han denominado como frente amplio (un proceso que no comenzaría hasta 2022).

Por lo tanto, Díaz precisa de tiempo para ir dando los pasos necesarios para configurar su proyecto; y un adelanto electoral barrería todas sus previsiones y podría forzar sobremanera las fases de un proyecto que no estaría tan cuajado como le gustaría a la ministra de Trabajo.

En Unidas Podemos son conscientes de que la decisión de adelantar elecciones depende de Sánchez

Sin embargo, en Unidas Podemos son conscientes de dos situaciones: la primera es que adelantar las elecciones no depende de ellos, sino de Sánchez, y, por lo tanto, deben estar preparados para cualquier escenario; la segunda es que, a día de hoy, no hay garantías de que el proyecto que quiere conformar la vicepresidenta segunda esté a punto para las elecciones autonómicas y municipales de 2023.

Si se producen importantes derrotas y se pierden territorios en estos comicios, el frente amplio de Díaz puede correr el riesgo de nacer "tocado", a medio gas y con un electorado progresista (que ya es difícil de por sí de activar en las elecciones) frustrado y desanimado. Este sería el único "motivo" por el que se podrían ver algunas bondades en un eventual adelanto de las elecciones, es decir, que existiera la obligación de acelerar la construcción del proyecto de cara a unas elecciones generales anticipadas.

No obstante, en el espacio confederal y en el entorno de la vicepresidenta evitan a toda costa hablar de un adelanto electoral: "Solo nos centramos en gobernar; queda mucho por hacer", insisten.

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