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Sondeos electorales El PP no recuperará la sangría de votos fugados a Ciudadanos

Uno de cada cinco electores del partido conservador ha cambiado su voto a la formación naranja, según el análisis de Jaime Miquel y Asociados, que apunta que el partido de Pablo Casado se encuentra en la misma situación que la extinta UCD

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Pablo Casado, tras ser elegido nuevo presidente del PP en el congreso extraordinario del partido conservador del pasado julio. REUTERS/Javier Barbancho

El saco del electorado del Partido Popular (PP) tiene un desgarrón por el que se han escapado un importante número de votantes hacia Ciudadanos; y aunque la renovación en la cúpula del partido conservador, con la llegada a la presidencia de Pablo Casado, pueda suponer un remiendo en ese saco roto, los votos perdidos ya no se van a recuperar.

"Los que se fueron a Ciudadanos no se vuelven al PP", apunta el analista electoral Jaime Miquel. La fuga de voto del partido de Pablo Casado, que arrancaría desde las últimas elecciones catalanas del 21-D, hacia la formación naranja ya es "estructural", según destaca Jaime Miguel, tras el análisis de los datos del último Barómetro electoral de Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

El trabajo de campo del sondeo del CIS se realizó entre los días 1 y 10 de julio, en plenas primarias del partido conservador: cuando se entrevistaba a los ciudadanos para el barómetro, los candidatos estaban en la recta final de unas elecciones en las que inicialmente Soraya Sáenz de Santamaría se impuso a Pablo Casado (luego, en su Congreso extraordinario, a final de mes, fue Casado el que acabó imponiéndose); pero este proceso de renovación y los mensajes de los candidatos del partido conservador no fueron motivación suficiente como para frenar el trasvase de electores hacia Ciudadanos.

Según los cálculos de Jaime Miquel y Asociados (JM&A) con las tablas utilizadas por el CIS, una quinta parte de los que eran votantes del PP apoyarían ahora en unas elecciones a Ciudadanos (concretamente, el 21,5%). Son 1.659.028 electores que hasta ahora apoyaban al partido de la gaviota y cuyas papeletas son ahora para Albert Rivera. "Son votantes que han salido del PP al galope”, dice.

En el sentido inverso, casi no hay votantes de Ciudadanos que se hayan pasado hacia el PP renovado de Casado (apenas un 0,6%, según los cálculos del gabinete demoscópico). "La transferencia inversa se ha agotado; y esto determina un medio plazo donde aparece Rivera antes que Casado entre muchos de los votantes populares", subraya el analista electoral.

Más aún: en datos directos del CIS, la fidelidad del electorado del PP está en un "crítico" 50,7%, "y eso es una catástrofe", dice Jaime Miquel. Es una situación que recuerda los primeros años de la democracia: “Es exactamente lo mismo que le sucedió a la UDC entre 1979 y 1982”, apunta el analista.

Entonces, un tercio del electorado del partido de Adolfo Suárez se fue a la entonces Alianza Popular de Manuel Fraga; lo que sucedió luego es historia de la política española: el partido centrista tuvo un 34,8% del voto en las elecciones de 1979, con 168 escaños en el Congreso de los Diputados; tres años después, en 1982, en las primeras elecciones que ganó el PSOE de Felipe González, la UCD, con Landelino Lavilla de cabeza de cartel, apenas sacó el 6,8% de los votos y 11 diputados.

Con este trasvase de votos, Ciudadanos comienza a sacar distancia al PP, todavía modesta, en estimación de voto, según los cálculos de JM&A sobre los últimos datos del CIS (aunque en el barómetro aparecen empatados): Ya le aventaja en seis décimas, cuando en en su anterior trabajo, sobre el barómetro de abril, le sacaba dos décimas.

“La posición de Cs define un espacio electoral nuevo; ya no son marca blanca, ya son distintos del PP", comenta Jaime Miquel. "Al PP le quedan los más mayores, los que no van a cambiar de su partido de toda la vida, situados sobre todos en circunscripciones pequeñas y sobrevaloradas; es un votante mayor que tiene apego por el franquismo", explica el analista electoral. 

De lado de la izquierda, "que se ha revitalizado", hay una situación similar, con una trasferencia de votos desde Podemos y sus confluencias hacia el PSOE: hay un trasvase de un 18,8% del voto, por encima de los 900.000 electores.

El PSOE vive todavía el impulso de la llegada a La Moncloa de Pedro Sánchez tras la moción de censura contra Mariano Rajoy, con su electorado especialmente motivado (en pleno trabajo de campo del CIS el presidente del Gobierno tiene un encuentro informal en Madrid con Barak Obama, con el que se fotografía). La estimación de voto de JM&A le coloca al frente en unas eventuales elecciones, con el 26,4% del voto.

Podemos aparece en los datos del gabinete demoscópico con un voto del 16,8%, sostenido por sus confluencias. Según Jaime Miquel, el partido morado todavía está pagando lo que él denomina "el pecado original", su rechazo a la investidura de Pedro Sánchez en marzo de 2016 (tras elecciones del 20-D de 2015), que hizo posible que Mariano Rajoy se mantuviera en el poder.

Para el analista electoral, sin embargo, señala que, en el caso de Podemos, la situación no es irreversible, como sucede con el PP. A su juicio, en cuanto comience a visualizarse que el partido de Pablo Iglesias "es una formación útil", ira recuperando electores. "Hay que ir haciendo conquistas por la parte más social y por la parte plurinacional, con más entendimiento con el PSOE y con el Gobierno, para que se perciba que su voto es útil", señala.