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Teresa Rodríguez registra la marca Marea Andaluza e IU la rechaza para la confluencia

La líder de Podemos Andalucía concurrió con un nombre similar a las primarias donde fue reelegida con el “mandato” de crear un partido más independiente de Madrid. El título se barajó también para la coalición con IU, pero su líder Antonio Maíllo lo descarta: “Ya está amortizado”

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La líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, y el de IU-A, Antonio Maíllo, durante una reunión. E.P.

Miembros de la corriente Anticapitalistas de Podemos ligados a la coordinadora regional, Teresa Rodríguez, han inscrito en el registro de partidos del Ministerio de Interior la marca Marea Andaluza, un calco del nombre que usó la gaditana para concurrir a las primarias de su partido (Por una marea andaluza).

La nueva formación, con carácter “autonómico” y sede civil en San Fernando (Cádiz), ha abierto dos posibles lecturas: se avanza el nombre de lo que será la confluencia Podemos-IU que concurrirá a las próximas elecciones autonómicas, o se trata de “preservar” una marca interna de partido de ámbito autonómico, el nombre con el que Rodríguez aspira a dotar a su formación de más autonomía respecto a la ejecutiva central de Podemos.

La dirección regional de IU, que pilota Antonio Maíllo, se ha desvinculado de inmediato de la marca Marea Andaluza, asegura que no aceptará este título para la futura confluencia con Podemos porque, dicen, “es un título que ya está amortizado” y que pertenece al ámbito orgánico de Anticapitalistas y de Teresa Rodríguez dentro de Podemos. “Sobre este nombre ya hablamos con ellos y lo descartamos del todo”, afirman estas fuentes.

Desde la formación morada en Andalucía restan importancia al registro de la nueva marca, niegan que vaya a sustituir a corto o medio plazo a la nomenclatura Podemos, pero admiten que era la forma de “preservar” una marca propia en el marco del debate de un Podemos andaluz más independiente orgánica y políticamente de Madrid. Preguntado sobre si dicha iniciativa fue consultada con la Secretaría de Organización de Pablo Echenique, estas fuentes han preferido no pronunciarse. Sin embargo, ha sido el propio Echenique quien ha confirmado esta mañana que, en efecto, Teresa Rodríguez le informó previamente de que iban a registrar la marca Marea Andaluza.

De momento, la gaditana no ha reivindicado personalmente la autoría de esta formación ni ha explicado con claridad cuál es el objeto de esta iniciativa. En el registro del Ministerio de Interior figuran dos miembros de Anticapitalistas de Cádiz que firmaron en su día el manifiesto Podemos en movimiento, la propuesta política con la que Miguel Urban, Rodríguez y el alcalde de Cádiz, José María González Kichi, concurrieron al congreso de Vistalegre II.

La dirección de Podemos Andalucía, siempre temerosa a que cualquier gesto suyo se interprete como un pulso a Pablo Iglesias, ha gestionado la noticia de manera confusa. Sus dirigentes no han confirmado que estaban detrás de la nueva marca hasta que lo ha hecho el propio Echenique a preguntas de los periodistas (en una entrevista en TVE), y sólo entonces han explicado que la iniciativa parte de la propia ejecutiva de Teresa Rodríguez, y que “no fue consultada previamente con el Consejo Ciudadano Andaluz”.

“El objetivo es que no se use este nombre de forma distinta a Podemos, pero no mezclemos las cosas: una cosa es esto y otra que sigamos adelante pidiendo más autonomía financiera y política a la dirección estatal”, ha dicho la diputada morada Carmen Lizárraga.

La ejecutiva de Rodríguez dice ahora que se trata de una “decisión táctica” que buscaba conservar la marca Marea Andaluza, que “mucha gente ya vincula con el nombre de Teresa”. Sin embargo, hay en el seno de Podemos Andalucía quien cree que este tema se ha gestionado “mal y con nocturnidad”, y se preguntan por qué, si la iniciativa parte de la ejecutiva regional, ninguno de los miembros de la ejecutiva figura en el registro de la marca del Ministerio de Interior. “Parece como si se hubiera querido esconder”, dicen. Lizárraga tampoco ha sabido explicar esto. Cabe recordar que esta diputada fue rival de Teresa Rodríguez en las primarias, se enfrentó, de hecho, a la marca Marea Andaluza, y ahora forma parte del Consejo Andaluz, pero hoy no ha querido cuestionar la decisión de la ejecutiva cuando le han preguntado.

Detrás de todo esto subyace un debate no resuelto entre la dirección central de Podemos y la andaluza. Rodríguez concurrió a la asamblea regional donde fue reelegida líder del partido con el compromiso de dotar a su formación de más autonomía política, orgánica y financiera. Aspiraba a tener más control sobre la política de alianzas con otras formaciones, clave para impulsar la confluencia con IU de cara a las próximas autonómicas, y para elegir a los candidatos de las listas electorales. También aspiraba a controlar el censo de inscritos en Podemos Andalucía y a manejar sus cuentas, registrándose con un CIF propio, como lo tiene la propia IU a nivel autonómico. Pero más de un año después, estos objetivos no se han cumplido o se han cumplido sólo a medias.

Teresa Rodríguez asistió al Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, máximo órgano de decisión entre asambleas, el pasado fin semana, tres días después de haber inscrito la marca Marea Andaluza en el registro del Ministerio de Interior (consta el 11 de enero, aunque no fue admitida del todo hasta ayer martes, cuando trascendió la noticia). Durante el cónclave de Podemos, la ejecutiva andaluza comunicó a Iglesias que había registrado una formación propia de “carácter autonómico”, lo cual fue entendido como una forma de presionar a Madrid para que ceda a Rodríguez la independencia necesaria para pilotar la maquinaria electoral de Podemos Andalucía de cara a las autonómicas y municipales de 2019.

Rodríguez no pilota Podemos Andalucía con toda la autonomía que ella quisiera y, a poco más de un año para las elecciones autonómicas, la confluencia entre su formación y la de Maíllo aún no se ha fraguado. El líder comunista había advertido sobre la necesidad de culminar la fusión a finales de 2017, para dedicar todo el presente año a poner en marcha la maquinaria electoral de manera conjunta.

Si no ha ocurrido, al margen de las reticencias de la dirección central de Podemos, es por la enorme dificultad para llegar a acuerdos para confluir en los municipios andaluces, donde los alcaldes de IU están consolidados y tienen una larga trayectoria, y rechazan de plano extinguirse para llamarse de otra manera, además de ceder puestos en su lista electoral para dar cabida a miembros de Podemos (en la mayoría de los pueblos las marcas afines a la formación morada nacieron precisamente de una escisión de IU).