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Juicio independencia "La trampa del Fairy", el atropello con quad y otras técnicas de ciudadanos contra policías el 1-O, según Millo

El delegado del Gobierno en Catalunya repite en innumerables ocasiones la palabra "violencia" ante el Tribunal Supremo, responsable de enjuiciar el procés. Abunda en las heridas sufridas por los agentes, sólo habla de dos casos de civiles heridos, y afirma que los dos se demostraron falsos. 

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Declara Enric Millo, exdelegado del Gobierno

El exdelegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, ha puesto mucho énfasis en remarcar que hubo violencia en el procés en su declaración como testigo ante la Sala de Lo Penal del Tribunal Supremo, responsable de enjuiciar esta causa. Ha repetido que hubo "acoso e intimidación", siempre sin poner ejemplos concretos, en genérico. Hubo "ataques a personas, hostigamiento, lanzamiento de objetos, incluso incendiarios", incidía.

"La trampa del Fairy", según Millo: los ciudadanos concentrados habrían vertido detergente en el suelo para hacer que los policías resbalasen, para "patearles la cabeza" en el suelo

Así, en lugar de poner el foco en los ciudadanos heridos por las cargas del 1-O, Millo prefería hablar de los "estremecedores testimonios" de los agentes que participaron en estas cargas: "Pude ver un chaleco antibalas rajado de extremo a extremo, y eso no se puede hacer con una uña"; "dedos rotos", contusiones. Se dio "la utilización de artes marciales para patear en la nuca", apuntaba.

Según su relato, uno de los agentes incluso le reconoció haber caído en "la trampa del Fairy": los ciudadanos concentrados habrían vertido detergente en el suelo para hacer que los policías resbalasen, y para "patearles la cabeza" cuando estuvieran en el suelo, explicaba. "Vimos ejercer la violencia contra agentes de manera clara, en un choque evidente", resumía. 

Sin embargo, ante preguntas de las defensas no sabía aclarar cuántos ciudadanos ejercieron la violencia ese día, cuántos portaban armas -de haberse dado esta situación- o en qué lugares concretos hubo violencia en esta jornada. Hubo incluso "un agente herido por un quad, una motocicleta, que se había abalanzado sobre él", respondía.

Millo reconoce que visitó a agentes heridos, que le trasladaron "estremecedores testimonios", pero no hizo lo propio con los civiles

Según su relato, desde el 10 de septiembre de 2017 y hasta noviembre de ese año se produjeron entre 100 y 200 acciones con un "componente violento evidente", siempre como consecuencia del "clima" generado por la Generalitat, el Parlament y las organizaciones sociales, también en genérico, y donde incluía a los CDR, "algunos violentos": las tres patas del procés según el auto del juez instructor, Pablo Llarena. Se trasladó la sensación de que existía un "ataque" a las instituciones catalanas, y por eso se llamó a defenderlas: "El mundo al revés", afirmaba el exdelegado del Gobierno y exdiputado del PP.

Así, más allá de acusar a Puigdemont de lanzar "murallas" de personas violentas contra los agentes, Millo basa su discurso sobre el 1-O en la crítica a la población que intentó impedir la actuación policial, pasando por los "engañados" por el Govern y por quienes agredieron a los agentes. Donde la ONU, el Consejo de Europa o Amnistía Internacional ven cargas desproporcionadas, Millo apreciaba un uso "ejemplar" y "proporcionado" de la fuerza por policías y guardias civiles, y sólo se refería a dos casos de agresiones a ciudadanos, los dos falsos, según su testimonio. Ni visitó a los civiles heridos, como si hizo con los agentes, ni le fue trasladada la cifra definitiva de ciudadanos heridos por las cargas, sostuvo.

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