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Unión Europea Susana Díaz defiende el CETA frente al cambio de rumbo del nuevo PSOE

La presidenta recibe este jueves al comisario europeo Pierre Moscovici para reafirmar su apoyo al tratado de libre comercio con Canadá, que reportaría a Andalucía 70 millones más al año en exportaciones.

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La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, con el comisario europeo de Asuntos Económicos de la UE, Pierre Moscovici. EFE/Archivo

La visita a España del comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, vuelve a reproducir la fractura interna del PSOE. En 48 horas -entre este jueves y este viernes- el socialista francés oirá cómo Pedro Sánchez le explica su rechazo al Tratado de libre comercio entre la UE y Canadá (CETA en sus siglas en inglés) y cómo, horas después, Susana Díaz defiende dicho acuerdo, de especial relevancia para la economía andaluza.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se reunió el jueves en Madrid con Moscovici y trató de aclararle el repentino cambio de posición de su partido respecto al levantamiento arancelario entre la UE y Canadá. Antes lo apoyaban y ahora no. El pasado 15 de febrero, el tratado fue aprobado por el Parlamento Europeo con el respaldo de los socialistas españoles, que votaron en concordancia con el resto de socialistas europeos. Pero esta semana, cuando tocaba ser ratificado en el Congreso, Sánchez ha decidido cambiar de rumbo y ha ordenado abstenerse a su grupo parlamentario, alegando pegas medioambientales y laborales.

Apenas 24 horas después de ese encuentro, Moscovici viajó este viernes a Sevilla para reunirse con la presidenta andaluza, Susana Díaz, que le trasladará lo contrario que Sánchez: que ella apoyaba y apoya el CETA, que además promete importantes beneficios económicos para Andalucía, la comunidad que encabeza las exportaciones de España a Canadá.

La presidenta de la Junta recibe esta mañana al comisario europeo en San Telmo, donde tendrá una reunión de trabajo a la que también asistirán los consejeros de Economía, Antonio Ramírez de Arellano, y de Hacienda, María Jesús Montero. El encuentro estaba previsto desde el pasado 30 de noviembre, tras un viaje de Díaz a Bruselas, en el que el socialista francés se comprometió a devolverle la visita a la andaluza. Hay varios proyectos estratégicos para Andalucía que dependen de fondos europeos, como el corredor ferroviario de Algeciras, pero el imprevisto rechazo del nuevo PSOE al tratado de libre comercio con Canadá ha tensado el encuentro.

La Junta defiende el CETA porque al abrir el mercado canadiense a empresas y productos europeos, eliminando el 99% de los aranceles, las expectativas de negocio para las firmas andaluzas y para la economía regional son “abrumadoras”. El consejero de Economía presentó en marzo un informe en el Parlamento, defendiendo el tratado ante los ataques de Podemos e IU, y estimó que las exportaciones andaluzas a Canadá podrían aumentar en torno a 70 millones de euros al año. Es un dato menor, habida cuenta de que el volumen de exportaciones de Andalucía supera los 25.000 millones de euros anuales, pero el informe señalaba al país norteamericano como “el mayor mercado potencial lleno de oportunidades para esta región”.

En los últimos seis años, las exportaciones de productos andaluces a Canadá se han duplicado. En la actualidad, el país norteameriacano representa el destino número 18 de las ventas andaluzas con unos ingresos por encima de los 287 millones de euros el año pasado, mientras que las importaciones se situaron en 188 millones de euros, lo que arroja un saldo positivo en la balanza comercial andaluza. Los principales productos exportados son combustibles y aceite mineral (casi el 40%del total), barcos y embarcaciones (que representan el 30%) y en menor medida conservas, verduras, legumbres y hortalizas (10%).

Sin embargo, el gran potencial del CETA para Andalucía estará en el sector agroalimentario, donde desaparecerán de inmediato el 92% de los aranceles. “Esta región, como gran productora de alimentos de calidad se beneficiará de la mejora del acceso a un mercado de consumidores de renta elevada”, dice Arellano. El consejero visitó al embajador de España en Canadá el pasado invierno y éste le trasladó el especial interés del mercado de este país a productos agrícolas andaluces, como vinos, licores suaves o productos a base de cereales, frutas y hortalizas.

Además el tratado implica que Canadá debe reconocer las denominaciones de origen de productos europeos, entre los que se encuentran nueve denominaciones de aceite de oliva andaluza y la de Jamón de Huelva, que se suman a las que ya estaban recogidas en el anterior acuerdo comercial. El informe del consejero también pone énfasis en la apertura del sector público canadiense, que permitirá licitar contratos de la Administración con empresas andaluzas, con un valor superior a los 30.000 millones de euros.

La disparidad de criterios entre Sánchez y Díaz en torno al tratado de libre comercio con Canadá parece reactivar la bronca que les enfrentó en las primarias, aunque desde el Gobierno andaluz advierten de que “Susana Díaz no es quien ha variado su posición política respecto al CETA”. “Es el nuevo PSOE quien ha decidido votar ahora distinto a lo que han votado el resto de partidos socialistas de la UE, serán ellos quienes deban explicarlo, no nosotros”, afirma un miembro de la Junta.

Es la segunda discrepancia abierta entre los dos socialistas que se pone de manifiesto en los últimos días, después de que el PSOE andaluz dejara claro su recelo respecto al concepto de Estado plurinacional que Sánchez llevó al Congreso federal del partido, y que fue aprobado por la mayoría de delegados. También Díaz apoyó esa ponencia política, pese a estar abiertamente en contra, pero seguirá defendiendo públicamente que su referencia para el país es la Declaración de Granada, que los socialistas apoyaron por consenso en 2013, y que habla de una España federal.

Los sanchistas dan por “superado” ese documento con el Congreso federal, y la andaluza se resiste a apartarse del artículo 2 de la Constitución, porque teme que el concepto de “plurinacionalidad”, acuñado por Podemos y recogido por Sánchez, “puede romper el principio de igualdad de oportunidades de los españoles dependiendo de donde vivan, y crear españoles de primera y de segunda”.

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