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El veto del PSN a Bildu en los ayuntamientos refuerza el poder de la derecha navarra

El “no es no” de los socialistas repercutirá en las corporaciones de Pamplona, Estella y Barañáin, al tiempo que podría dificultar una posterior abstención de la coalición abertzale en la investidura de María Chivite.

La responsable del PSN, María Chivite, junto a Pedro Sánchez en una foto de archivo. - EFE

Dentro de pocas horas, Gonzalo Fuentes ya no sólo será conocido en Estella (Navarra) por su vinculación a la banda de música o al club taurino. Este joven conservador de 27 años acaba de dar un salto a la política tan perfecto que acabará sentado en el sillón del alcalde. Lo hará, básicamente, porque no habrá quién se cruce por su camino. Allí, al igual que en otros municipios navarros, el veto del PSN a cualquier acuerdo con EH Bildu abrirá las puertas a la derecha.

En efecto, la coalición de derechas Navarra Suma –integrada por UPN, PP y Ciudadanos- va a ser la principal beneficiada del “no es no” que defienden en la sede del socialismo navarro –amparado por la dirección estatal- cada vez que alguien les pregunta si se podría explorar algún pacto con EH Bildu. Los efectos prácticos de ese cordón sanitario se notarán este sábado en la constitución de los ayuntamientos.

Según ha podido confirmar Público, el PSN se va a mantener en el rechazo a cualquier tipo de acuerdo que incluya a la coalición abertzale en Pamplona, Barañáin y Estella, tres localidades donde Navarra Suma se hará finalmente con la alcaldía. En todos esos casos, el único pacto posible para desbancar a la derecha debía incluir, sí o sí, a EH Bildu.

Los focos se centrarán especialmente en Pamplona, donde el actual alcalde, Joseba Asiron, ha decidido poner el pleno a las 18.00 del sábado. Para entonces se conocerá lo acontecido en Barañáin y Estella, que se constituirán a las 12.00. En realidad, Asiron sólo podrá confirmar lo que ya se da por seguro en EH Bildu: no habrá ningún margen de acuerdo con el PSN en ninguno de esos tres ayuntamientos.

De esa manera, Asiron deberá ceder el bastón de mando a Enrique Maya, un veterano político de UPN que ya fue alcalde de esa ciudad entre 2011 y 2015. Cuatro años después, regresará al principal despacho del ayuntamiento pamplonés gracias a los 13 concejales que obtuvo en las pasadas elecciones municipales. Si EH Bildu –segundo, con siete ediles- hubiese conseguido un acuerdo con los cinco representantes de PSN y los dos de Geroa Bai, Maya no habría tenido más remedio que repetir como líder de la oposición.

En Barañáin –el cuarto municipio más poblado de Navarra- ocurre otro tanto de lo mismo. Este municipio de 20 mil habitantes estaba hasta ahora en manos de EH Bildu, pero a partir del sábado cambiará de manos. Salvo milagro de última hora, la nueva alcaldesa será María Lecumberri, quien durante la última legislatura se desempeñó como cara visible de UPN en este consistorio. En este caso, EH Bildu, Geroa Bai y Podemos sumarían en total ocho concejales, los mismos que tiene Navarra Suma. El desempate estaría en manos de los cinco ediles socialistas. Si se abstuviesen, gobernaría la lista más votada. Es decir, la derecha.

Efecto en el Parlamento

Fuentes próximas a EH Bildu admiten que la decisión socialista de impedir cualquier acuerdo que bloquee el paso a la derecha podría “complicar” la abstención abertzale en la otra gran instancia pendiente: la Presidencia del Gobierno de Navarra. Para acceder a ese puesto, la socialista María Chivite (cuyo partido cuenta con 11 escaños) necesitaría contar con el apoyo de los nueve parlamentarios de Geroa Bai, los dos de Podemos y el único de Izquierda-Ezkerra. Sin embargo, para que esa ecuación funcione también será indispensable la abstención de EH Bildu.

La coalición abertzale no descarta permitir que Chivite sea la próxima presidenta, aunque en su seno existen voces que advierten que sería “incomprensible” que se facilitara el camino al PSN luego de que ese mismo partido haya cerrado el paso a gobiernos de izquierdas en los ayuntamientos. El debate a nivel interno aún está pendiente, y se resolverá una vez que pase la constitución de las corporaciones.

Geroa Bai espera al PSN

En el Valle de Egües, un municipio situado a escasos diez kilómetros de Pamplona, será Geroa Bai quien tendrá dificultades para mantenerse en el gobierno local. Su alcalde, Alfonso Etxeberria, decía esta misma semana que aspira a llegar a un acuerdo con el PSN para “trabajar de forma conjunta”. En las elecciones del pasado 26 de mayo, Geroa Bai quedó en segundo lugar con cuatro concejales, mientras que Navarra Suma consiguió ser la lista más votada y alcanzó los nueve ediles.

Así las cosas, Etxeberria necesitaría el apoyo de los tres representantes socialistas, pero también deberá contar con el respaldo de los tres de EH Bildu, del único edil de Podemos y del también solitario representante de Izquierda-Ezkerra. Fuentes de Geroa Bai se mostraron confiadas en que los socialistas no impedirán que Etxeberria siga de alcalde. "Aquí no habrá vetos; solo tienen que votar al candidato de Geroa Bai", señalaron desde la formación que lidera la presidenta en funciones Uxue Barkos. 

De hecho, en este municipio entra en juego otro factor: actualmente, el PSN busca cerrar un acuerdo a nivel del Gobierno de Navarra que incluya también a Geroa Bai. En tal sentido, si la formación socialista bloquea una mayoría progresista en el Valle de Egües, las negociaciones a nivel del Ejecutivo foral podrían verse resentidas.

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