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Vox teme los movimientos de la España vaciada y reivindica el folklore de las comunidades autónomas

Expertos en ciencia política y demoscopia explican en 'Público' la estrategia "contradictoria" de Vox de reivindicar las tradiciones regionales mientras busca acabar con el Estado autonómico.

Santiago Abascal en el acto 'Viva 21 España en Pie'.
Santiago Abascal en el acto 'Viva 21 España en Pie'. David Fernández / EFE

Vox continúa inmerso en su desempeño por librar una batalla cultural que apele a los símbolos e identidades con el objetivo de ensanchar su espacio electoral. Las encuestas recientemente publicadas indican que la formación de Santiago Abascal sigue manteniendo el tipo a pesar del crecimiento del PP tras las elecciones en la Comunidad de Madrid.

La preocupación del partido de extrema derecha por conseguir acaparar el terreno de lo puramente emocional se hizo notar en su último acto organizado bajo el nombre 'Viva 21 La España En Pie'. En el evento multitudinario desplegaron una serie de actividades para reivindicar elementos folklóricos de las diferentes comunidades autónomas y, además, proclamaron su particular 'Agenda España' frente a la Agenda 2030.

El anuncio de la España vaciada de concurrir a las próximas elecciones ha llegado de esta forma al partido ultraconservador, que no ha dudado en mover ficha y recurrir a las tradiciones regionales para atraer —o no perder— a los votantes del mundo rural. Expertos en Ciencia Política y demoscopia analizan en Público las claves de esta estrategia.

Una candidatura de la España vaciada perjudica a Vox

La directora técnica de Key Data, Paz Álvarez, recuerda que "la fragmentación perjudica a todos los partidos". En este caso concreto, el partido de derecha radical y populista puede verse afectado ya que, si una candidatura de estas características consigue tener "un fuerte impacto, podría arrebatarle escaños".

"Ambos politizan el sentimiento de abandono institucional"

Aunque es complicado averiguar el nicho de votos de un hipotético partido que represente a la España vaciada, Guillermo Fernández, profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III, señala que podría existir competencia entre Vox y una agrupación regionalista porque ambos "politizan el sentimiento de abandono institucional". Sin embargo, el politólogo matiza que lo hacen de formas distintas: mientras los ultraconservadores encarnan su discurso contra el "urbanita progre desapegado del mundo rural y contra los nacionalismos periféricos", como el catalán o el vasco, la España vaciada intentará "posicionarse frente a las instituciones en general y los partidos tradicionales".

El contradictorio discurso de Vox

En ese intento de abanderar a la España provincial, Elba Maneiro, investigadora en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Santiago de Compostela, remarca que existe una "profunda contradicción", ya que el principal objetivo de los de Abascal es "recentralizar el país" y acabar con el Estado de las autonomías.

Por este último motivo y, como explica Fernández, la celebración de un acto de este tipo "es un movimiento inteligente porque busca desprenderse de la idea de ser un partido uniformizador"; de hecho, el también especialista en derechas radicales europeas considera que "Vox sabe que España es diversa". La meta es captar a aquellos electores que en un determinado momento "pueden dudar entre el partido de extrema derecha y una candidatura provincialista". En este sentido, Maneiro añade que "el sistema de partidos autonómico está inclinado hacia el conservadurismo".

Lo simbólico frente a lo material

Fernández afirma que el partido "solo se centra en cuestiones folklóricas' y que "no va más allá". Mientras la España vaciada "reclama servicios públicos e infraestructuras, Vox tan solo se centra en lo identitario y cultural". Por lo tanto, recalca que sería interesante conocer sus posicionamientos concretos respecto a temas como "el impacto de las macrogranjas o la gestión de los trasvases de agua".

La profesora gallega defiende que Vox no habla para muchas provincias, ya que "su discurso es imposible que permee en ciertas regiones". Mantiene que, a pesar de toda la simbología utilizada, "están dirigiéndose exclusivamente a su España, a una España castiza, que no solo excluye a vascos o catalanes, también a valencianos, riojanos o andaluces, con un discurso integrista que reivindica una realidad histórica que no ha existido nunca".

En contra de la Agenda 2030

Las referencias en contra de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible —que recoge objetivos como la igualdad de género o la erradicación de la pobreza— protagonizaron la otra parte del encuentro. En este aspecto, Fernández asegura que estos mensajes van destinados a "un nicho concreto de sus votantes y a los sectores más ideologizados del partido". Estos mensajes "se enmarcan en torno a su batalla cultural contra las supuestas élites ‘progres’ y globalistas".

"Afirman que la libertad es no pagar impuestos y, al mismo tiempo, pretenden legislar sobre mi útero".

Para Maneiro, los ataques a la Agenda 2030 "son coherentes ya que desprecian elementos que podemos definir como postmaterialistas", como el feminismo, la lucha ecologista o los derechos del colectivo LGTBI. La investigadora hace referencia a la capacidad que tienen para colocar un mensaje ultraconservador en lo social y muy neoliberal en lo económico: "Afirman abiertamente que la libertad es no pagar impuestos al Estado y, al mismo tiempo, pretenden legislar sobre mi útero".

Como reconoce la directora de Key Data, "Vox puede permitirse la posibilidad de lanzar este tipo de mensajes —como arremeter contra la Agenda 2030— que el PP de Pablo Casado jamás podría hacer". Este constante distanciamiento y diferenciación de los populares explica el motivo por el que siguen manteniéndose fuertes en los sondeos.

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