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XIX Congreso del PP El PP, un barco sin timonel y con 10 veces menos remeros de lo deseado

El martes, Fernando Martínez-Maillo aludía en estos términos a su permanencia como número tres al timón de Génova. El todavía presidente del partido, Mariano Rajoy, está fuera de la esfera pública en Santa Pola; la número dos, María Dolores de Cospedal, y el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, están en campaña para hacerse con la Presidencia del partido. Y sólo 66.384 de los 869.535 militantes que constan en el censo oficial de la formación votarán para elegir al sucesor de Rajoy, apenas el 7,6%.

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La candidata a la presidencia del PP, María Dolores de Cospedal, durante la reunión mantenida en la Casa del Agua de Córdoba con militantes conservadores. EFE/Rafa Alcaide

El PP ha perdido el Gobierno, a su líder y cualquier control en el proceso interno para designar a su nuevo presidente; todo ello en menos de un mes. El partido conservador navega estos días rumbo a su XIX Congreso (20 y 21 de julio) con su actual presidente, Mariano Rajoy, reincorporado en su puesto de trabajo como registrador de la propiedad en Santa Pola, y con la número dos y secretaria general, María Dolores de Cospedal, volcada en su candidatura para hacerse con la Presidencia del partido.

Con los números uno y dos fuera de juego -salvo para los trámites burocráticos-, y con dos de los cuatro vicesecretarios abiertamente involucrados en el proceso interno -Pablo Casado y Javier Maroto-, el número tres de los conservadores, Fernando Martínez-Maillo, es, según sus propias palabras, quien se aferra al timón de Génova. "Alguien tiene que quedarse en el barco", afirmaba Maillo el martes, en entrevista con TVE.

El coordinador general de los conservadores, que oficialmente es neutral en lo que respecta a la carrera sucesoria, es también quien ha dado respuesta a las quejas de algunos de los precandidatos. Este miércoles, Maillo respondió a Casado y al también aspirante, José Ramón García-Hernández, que el partido “no puede dejar votar a todos los afiliados”, como ambos habían pedido.

“Estoy convencido de que ninguno de los aspirantes están dispuestos a infringir la ley”, apuntó el coordinador general en entrevista con Onda Cero, en referencia a las normas que recogen los Estatutos del PP y el Reglamento aprobado para su Congreso. “No cumplir los estatutos tiene mucho peligro”, advirtió.

Sólo un día antes, el martes, el número tres de la formación conservadora respondió a las críticas sobre el Reglamento de José Manuel García-Margallo, también precandidato, afirmando que podría haberlas expresado en el XVIII Congreso, en el que esta normativa se aprobó "por unanimidad". También recordó al exministro de Exteriores de Rajoy que, en este momento, el debate en el PP versa sobre el "liderazgo" del partido, y no sobre la cuestión programática", como Margallo considera necesario.

Con todo, y mientras la Comisión Organizadora del Congreso (COC) supervisa el desarrollo del proceso interno, Maillo y los vicesecretarios Andrea Levy y Javier Arenas permanecen en la sala de máquinas de Génova, sin pronunciarse explícitamente a favor de ninguna candidatura. Y, como reconoce un veterano diputado del PP, "nadie" tiene el control sobre este proceso, pionero en una formación acostumbrada a designar a su líder nacional vía dedazo.

Además, a las evidentes diferencias discursivas en cuestiones concretas entre algunos portavoces del PP, se unía el martes la constatación de la evidente ausencia de remeros en el "barco". El PP reconocía que, pese a contar con un censo de 869.535 militantes, sólo 66.384 se han inscrito para participar en el Congreso, apenas un 7.6% del total.

Con todo, el escenario podría complicarse aún más, si el candidato o candidata escogido por los militantes no es elegido por los compromisarios en la segunda vuelta de este proceso. Los afiliados votan a cinco sextas partes del total de compromisarios, pero en el partido conservador hay quienes reconocen su preocupación ante un escenario en el que estos representantes de la militancia se pronuncien en sentido contrario a sus bases.

Cruce de acusaciones

Por otro lado, y en una nueva jornada de cruce de reproches y acusaciones entre precandidatos, Soraya Sáenz de Santamaría se ha lavado las manos ante el evidente inflado del censo del PP, recordando que ella, a diferencia de Casado o Cospedal, no estaba en estas cuestiones -era vicepresidenta del Gobierno-.

Casado recordaba a su vez que Santamaría entró en el aparato de la formación en 2004, y Cospedal en 2008, como número dos. También guardaba otros dardos para la exministra de Defensa: como informó Público, Cospedal y Casado han hecho de su defensa del PP en los peores momentos un puntal de sus respectivas campañas, y hoy el segundo recordaba que no sólo la exministra se ha partido la cara por la formación: "Cuando perdíamos elecciones autonómicas y municipales o de otra clase y había que bajar, bajaba yo [a la sala de prensa del PP]; cuando se ganaba, bajaban otras personas", zanjaba.