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Xulio Ferreiro: "El PSOE tiene que decidir si quiere ser un actor real del cambio político"

El regidor de la Marea Atlántica se someterá a una moción de confianza tras la ruptura del acuerdo con los socialistas para aprobar los presupuestos del 2017.

Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña. MANUEL MARRAS

JUAN OLIVER

A CORUÑA.- Las puertas de la zona noble del Ayuntamiento de A Coruña se abren por el ala izquierda. Así que salir del despacho del alcalde, Xulio Ferreiro, de la Marea Atlántica, resulta un poco complicado, porque uno se lía fácilmente meneando el pomo del ala derecha, que no responde a los tirones. El bedel que recibe en la antesala del despacho del regidor sonríe picarón cuando se le pregunta si eso pasa en todas las puertas del edificio, antes de responder que no lo sabe a ciencia cierta.

Algo parecido les sucede a los coruñeses, que aún no saben del todo por qué se rompió el pasado jueves el principio acuerdo de la Marea (10 de los 27 concejales del pleno) con el PSOE (seis ediles) para aprobar los presupuestos municipales. Los de Ferreiro alegan que los socialistas incumplieron lo acordado al anunciar que gestionarían muchas más partidas que las pactadas, y que tendrían además cuatro concejales en la comisión de seguimiento del presupuesto, cuando ambas partes habían quedado en que serían tres por cada formación. Para el PSOE local, inmerso en una profunda crisis, sin portavoz y regido por una gestora, el problema es el veto de la Marea a su cabeza de lista, ex secretaria local y ex portavoz, Mar Barcón.

La falta de acuerdo ha llevado a Ferreiro a plantear una moción de confianza que pone al PSOE ante una delicada disyuntiva: si vota a favor o se abstiene, los presupuestos de la Marea se aprobarán automáticamente sin sus enmiendas. Y si vota en contra, tendrá un mes para pactar con el PP (la formación más votada, con otros diez concejales) un alcalde alternativo para plantear una moción de censura que se aventura suicida para su electorado. Si no hay censura, las cuentas del 2017 también se validarán sin sus propuestas.

Como hemos dicho, resulta difícil abrir la puerta de la Alcaldía de A Coruña por el ala derecha, y da la impresión de que Ferreiro, aunque pierda la moción de confianza, tiene bien agarrado el pomo del ala izquierda. Además las últimas encuestas auguran que si hoy se celebraran elecciones, en Marea y el BNG (con un representante en la corporación) ganarían un concejal cada uno a costa de un PSOE en caída libre.

¿Cómo le explica a sus conciudadanos el lío que se ha montado?

El miércoles nos fuimos a casa a la una de la madrugada, quedaban algunos asuntos por solventar pero parecía que las cosas estaban encaminadas. Quedaba por decidir el nombre de las personas que formarían parte de la comisión de seguimiento y también el ajuste de las cuantías. Nuestra sorpresa fue que a la mañana siguiente el PSOE envió una nota de prensa anunciando el acuerdo pero cambiando sus términos. Fue la constatación de que, una vez más, el PSOE faltaba a la verdad. Llevábamos un año y medio de desencuentro, ya llovía sobre mojado, y todo eso nos hizo pensar que así no era posible continuar y que no era cuestión de seguir perdiendo el tiempo.

A Coruña, Santiago, Lugo, Ourense, Ferrol, cinco de las siete grandes ciudades gallegas están sin presupuesto. ¿No cree que eso ayuda a sustentar la idea de que donde no gobierna el PP, no hay estabilidad?

En Ourense gobierna el PP y no están aprobados.

Es verdad, me refería a la estabilidad en aquellos sitios donde el PP gobierna con mayoría absoluta, y en Ourense no la tiene. Pero de momento el único que tiene presupuestos es el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

Todavía no.

Tiene usted razón otra vez, quería decir que tiene mayoría absoluta para aprobarlos.

Sí, seguramente tiene garantizada su aprobación. Pero esta situación que se da aquí se ha dado en Madrid y en Barcelona. Pero sí es verdad que se puede transmitir esa idea. Y todos tenemos una cuota de responsabilidad. Por eso nosotros nos planteamos que teníamos que llegar a un acuerdo como fuera. Y cuando estalló la crisis interna del PSOE local, tuvimos la delicadeza de esperar a que se resolviese antes de seguir hablando. Creo que eso es buen ejemplo de nuestra intención sincera de llegar a un pacto y de acabar con ese año y medio de desacuerdos.

¿Cómo cree que se va a leer en España esta ruptura entre el PSOE y los aliados de Podemos?

A mí me gustaría que la situación se recondujera y que el Partido Socialista definiera con claridad su posición. Porque una de las claves del problema es precisamente su indefinición. El PSOE tiene que buscar su lugar en este nuevo contexto político. Tiene que decidir si quiere ser parte del problema o parte de la solución, si va a mantenerse en este status quo de decadencia o si quiere ser un actor real de dinamización del cambio de sistema político y económico. Esa es la decisión que tiene que tomar.

¿Qué le diría a los concejales socialistas? Porque los ha dejado en un difícil compromiso. O bien le apoyan y los presupuestos se aprueban como usted quiere, o les obliga a pactar un candidato con el PP.

A mí lo que me preocupa no son las cuestiones internas del PSOE, sino lo que afecta a la ciudad. Esa es una derivada que no he tenido en cuenta a la hora de plantear la moción de confianza. En todo caso, les recomendaría que intentaran llegar a un acuerdo antes del sábado.

¿No cree que los coruñeses han entendido todo esto como un asunto de diferencias sobre personas y no sobre cuestiones concretas del presupuesto?

Al Partido Socialista le interesa ahora poner el foco en una cuestión que nunca estuvo encima de la mesa. Ni yo ni nadie de la Marea dijimos nunca que se vetaba a una persona en concreto.

¿No hay veto a la ex portavoz y ex secretaria del PSOE local, Mar Barcón?

No, no hay ningún veto a Mar Barcón.

Entonces, en el caso de que el PSOE dejara en tres el número de sus concejales en la comisión de seguimiento y Barcón estuviera entre ellos, ¿ustedes lo aceptarían?

Ahora no se trata de rebobinar hasta la mañana del jueves. Nosotros mantenemos las puertas abiertas al diálogo hasta el día de la moción de confianza, pero las cosas están mucho más difíciles de lo que estaban hace unos días.

Permítame que insista, si el PSOE aceptara sus condiciones, ¿aceptarían ustedes a Barcón en la comisión de seguimiento?

El acuerdo se planteó en términos globales, y la respuesta, por tanto, debe de ser global. No es troceable.

Si un alcalde pierde una moción de confianza, ¿no cree que debe dimitir? ¿Dimitirá usted si la pierde?

La moción de confianza está ligada a la conformación de una mayoría alternativa. Tal y como está diseñado nuestro sistema, la confianza pervive hasta la conformación de esa alternativa. Por lo tanto no hay razones para dimitir. En este caso, la moción está pensada para permitir la aprobación de los presupuestos.

Su cuantía es casi la misma que el año pasado [244,78 millones frente a los 244,5 millones del 2016]. Se está amortizando la deuda, pero el presupuesto se estanca.

Es que no hay más ingresos, porque se ha decidido no elevar la presión impositiva. Y si no hay más ingresos no hay posibilidad de expandir el presupuesto.

¿Todo el ahorro que están haciendo se está destinando a amortizar la deuda?

No, pero lo que estamos haciendo es una redistribución del gasto. Aún no se ha cerrado la liquidación del 2016 y todavía no sabemos el remanente del que disponemos. Pero esperamos poder mantener e incrementar las inversiones en los proyectos que tenemos previstos.

¿Todo el ahorro que están haciendo se está destinando a amortizar la deuda?

No, pero lo que estamos haciendo es una redistribución del gasto. Aún no se ha cerrado la liquidación del 2016 y todavía no sabemos el remanente del que disponemos. Pero esperamos poder mantener e incrementar las inversiones en los proyectos que tenemos previstos.

Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña. MANUEL MARRAS

Si se aprueban los presupuestos, ¿incluirán las propuestas que ya habían pactado con el BNG?

Los presupuestos que incluían las enmiendas del BNG no fueron aprobados por el pleno, por lo tanto no están vinculados a la moción de confianza. Pero en las negociaciones con el PSOE una de nuestras líneas rojas eran mantener lo pactado con el BNG, y trataremos de cumplirlo.

¿Qué tal las relaciones con el establishment coruñés? Me refiero a los medios, las grandes empresas, los poderes fácticos...

Más que de establishment yo hablaría de personas concretas. Con algunas tengo una buena relación, con otras regular, y con otras, ninguna.

¿Me diría entonces con qué personas mantiene esas relaciones?

No, no me parece conveniente. He tenido la oportunidad confrontar puntos de vista con algunas de ellas, hemos visto que hay sintonía y buena relación; con otras las cosas están más empantanadas, y con otras, pues bueno, no hemos tenido la oportunidad de saludarnos.

Pero no me negará que el seguimiento que están haciendo de su Gobierno algunos medios y poderes fácticos de la ciudad es mucho más estricto que el que hacían con otros alcaldes.

Eso ha sido una constante en los Ayuntamientos en los que hubo cambio político y donde las nuevas alternativas accedieron a las alcaldías. Pero en A Coruña hay pluralidad de medios, cada uno tiene su línea editorial. Yo nunca me metí en esos asuntos, y sigo sin meterme, claro.

Si finalmente se aprueban sus cuentas, ¿cómo será A Coruña dentro de un año?

Los presupuestos contienen unas líneas básicas de actuación relacionadas con la promoción económica, la justicia y los derechos sociales, el cuidado del espacio público, la movilidad y la presencia de A Coruña más allá de sus fronteras, con la conformación del área metropolitana y la inmersión en las redes europeas.

Ustedes pusieron en marcha un plan de reuniones periódicas con los vecinos en los barrios. ¿Qué es lo que le transmiten los ciudadanos?

Los problemas que plantean tienen que ver sobre todo con las infraestructuras, con la limpieza y con la movilidad. Reclaman una ciudad más habitable. Y eso es lo que tratamos de resolver con estos presupuestos.