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Yemen Los separatistas del sur dan otra vuelta de tuerca a la guerra de Yemen

Como si Yemen tuviera pocos problemas, hace una semana los separatistas del sur proclamaron en la ciudad de Adén su autogobierno, una decisión que fue criticada en Europa y Estados Unidos pero que al mismo tiempo cuenta con el apoyo de los Emiratos Árabes Unidos, factótum de Europa y Estados Unidos en Oriente Próximo. Con el anuncio se crea un nuevo problema de consecuencias imprevisibles en un país pobre y azotado por guerras y epidemias.

Separatistas del sur de Yemen durante los enfrentamientos contra el gobierno en Adén. / Reuters
Separatistas del sur de Yemen durante los enfrentamientos contra el gobierno en Adén. / Reuters

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

El 26 de abril el Consejo de Transición del Sur (CTS) declaró el "autogobierno" de la zona meridional de Yemen de manera unilateral pero contando con el respaldo del activo príncipe de Emiratos Árabes Unidos (EAU) Mohammad bin Zayed, una decisión que fue rechazada por las fuerzas del norte y cuya trascendencia todavía se desconoce.

Algunos observadores ven en este anuncio, que devolvería al Yemen del Sur la independencia que tuvo entre 1976 y 1990 en la órbita comunista, una lucha por el control de las importantes riquezas naturales descubiertas recientemente, oro, petróleo y plata, así como por el control de un país que tiene unas características geoestratégicas importantes para Oriente Próximo, incluidos sus puertos de acceso al mar Rojo y al océano Índico.

Algunos observadores ven en este anuncio, que devolvería al Yemen del Sur la independencia que tuvo entre 1976 y 1990 en la órbita comunista

Desde hace una semana, el "autogobierno" del CTS ha establecido en Adén y controla todas las instituciones y dependencias de gobierno de la ciudad, la nueva capital, desconectada definitivamente del gobierno títere del exiliado presidente Abd Rabbuh Mansour Hadi, un hombre sin ninguna credencial en su país que actúa al dictado de Arabia Saudí.

De esta manera el Acuerdo de Riad de noviembre último, patrocinado por Arabia Saudí, ha dejado de existir, si es que llegó a existir alguna vez. De hecho, el CTS acusa al gobierno de Hadi, apoyado por los saudíes, de corrupción, desgobierno e incapacidad de proporcionar servicios básicos a la población, todo lo cual es muy cierto.

Las fuerzas separatistas del sur y las de Hadi combatieron en las mismas filas de la coalición liderada por los saudíes contra los rebeldes huthíes, que controlan la capital Sanaa y la mayor parte del norte. Cuando Arabia Saudí y sus aliados, especialmente los EAU, intervinieron para luchar contra los huthíes, aliados de Irán, el CTS se alineó con Riad y los EAU, aunque ya desde su fundación en 2017, el CTS había manifestado su intención de restablecer un Yemen del Sur independiente.

El CTS dispone de unas milicias que podrían alcanzar los 90.000 combatientes y que desde hace casi un lustro reciben ayuda militar de los EAU. El príncipe emiratí Bin Zayed está jugando con fuerza sus bazas, para lo que cuenta con un pozo sin fondo de dólares que invierte en armas en Occidente, incluida Europa, armas que luego el príncipe lo mismo usa en Yemen que en Libia que en cualquier otra parte que se tercie con el fin de extender su influencia y combatir el islam político.

Imagen de un edificio bombardeado en 2016 por la coalición liderada por Arabia saudí en Taiz, Yemen. REUTERS/Anees Mahyoub

Algunos analistas acusan a EAU de buscar el control de los puertos de Yemen, especialmente Adén y Socotra, para satisfacer sus ambiciones regionales y controlar el tráfico marítimo en la zona, al tiempo que dificulta el funcionamiento de los puertos yemeníes en beneficio de sus propios puertos y expande sus políticas antiislamistas, como también está haciendo en Libia.

Mientras EAU incrementa su influencia en Yemen a través de armas y dinero a espuertas, la de Arabia Saudí disminuye, en parte porque el príncipe saudí Mohammed bin Salman ha perdido fuelle después de los innumerables errores que ha cometido durante los últimos cinco años, hasta el punto que ahora parece que está menos activo y no quiere seguir expandiendo su presencia para no crearse más problemas.

Aunque se ha escrito sobre la existencia de divergencias entre los dos príncipes de Arabia Saudí y los EAU, principalmente en Yemen, lo cierto es que ambos persiguen los mismos objetivos. No obstante, los EAU recientemente se desmarcaron de Arabia Saudí en algunas cuestiones relacionadas con Yemen que indican que la coincidencia de metas entre los dos príncipes no es exacta.

En agosto de 2019 los EAU evacuaron a la mayoría de sus fuerzas de Yemen, una decisión que hizo pensar en divergencias con los saudíes

En agosto de 2019 los EAU evacuaron a la mayoría de sus fuerzas de Yemen, una decisión que hizo pensar en divergencias con los saudíes, ya que estos continuaron con la campaña militar como hasta entonces. Ahora los EAU han decidido apoyar al ascendente CTS de manera inequívoca para llenar su vacío, mientras Arabia Saudí sigue respaldando a Hadi, que es una fuerza declinante.

El príncipe saudí Bin Salman anunció el 9 de abril un alto el fuego unilateral en Yemen, después de cinco años de guerra y aprovechando la crisis del coronavirus. Aunque el alto el fuego no está funcionando sobre el terreno, es una indicación de que el príncipe desea apartarse de un conflicto ruinoso para su país, tanto económicamente como en relación a su imagen personal.

La Unión Europea y Estados Unidos han rechazado la proclamación de autogobierno del CTS, pero se trata de declaraciones que no valen el papel en que se han escrito puesto que, especialmente los europeos, dicen muchas cosas pero luego obran según sus intereses particulares, y en el caso de Europa cada país tiene intereses propios que no está dispuesto a sacrificar por beneficios más generales.

La declaración unilateral de autogobierno del STC suscita otra cuestión que estos días está cobrando más importancia: si la coalición de fuerzas que Bin Salman reunió en 2015 para luchar contra los huthíes van a combatirse entre sí a partir de ahora, lo que crearía otro problema adicional a Yemen, un país devastado por la guerra, la pobreza y las epidemias.

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