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#YoParoPorMiPueblo La realidad de la España vaciada: los partidos solo se acuerdan de ella en elecciones

Además del paro de este viernes, los pobladores del medio rural, cansados de las promesas incumplidas, han creado ‘El último documento’, en el que proponen un Pacto de Estado que acabe con las desigualdades territoriales en el país.

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Imagen de este viernes de la plaza Mayor de Soria durante el paro convocado. / EFE

La clase política ha vuelto a volcarse con las reivindicaciones de la España vaciada. Tras el paro llevado a cabo este viernes, los representantes de los principales partidos utilizaron sus cuentas de Twitter para mostrar su apoyo a las protestas. Albert Rivera aseguraba que su formación fue la responsable de convertirlo "en un asunto de Estado". Pedro Sánchez afirmaba trabajar "para llenar la #EspañaVaciada de oportunidades y servicios dignos". Pablo Iglesias defendía que "el mundo rural necesita recursos e inversión". 

Esta atención repentina en redes contrasta, sin embargo, con los seis meses de silencio vividos tras la Revuelta de la España vaciada de principios de año, una protesta histórica que puso sobre la mesa las reivindicaciones de una parte del país despoblada y desatendida. Ahora vuelven las propuestas y promesas políticas, cuando el país vuelve a encontrarse en periodo electoral. En definitiva, un lapso de seis meses que ilustra la cronología de un olvido político.

31 de marzo de 2019. Decenas de miles de manifestantes del medio rural llenaban las calles de Madrid pidiendo igualdad territorial bajo un lema sencillo, pero cristalino: “Ser menos no resta derechos”. En la plaza de Colón se agolpaban 50.000 vecinos del medio rural español, según datos de la Delegación del Gobierno. 100.000 según los organizadores. Precisamente en Colón, el mismo lugar donde apenas un mes antes las banderas de las tres derechas españolas congregaron a 45.000 simpatizantes, según la Policía. Quizás menos, sí, pero si algo probaron aquel día los representantes de la España vaciada es no ser pocos.

La protesta llegaba en periodo electoral y, habiendo quedado patente que los números del voto rural sí contaban en las urnas, la España vaciada y las posibles soluciones a sus demandas entraron de lleno en el discurso político y los programas de los partidos. Sin embargo, a esa voluntad analítica de diagnosticar qué necesitaba el medio rural español para no ser privado de derechos le faltó trabajo de campo. Cuenca, Teruel, Soria, Palencia, Huesca, Zamora o Jaén, entre otras, no recibieron una sola visita de los candidatos de los cinco principales partidos, tal y como revelaba RTVE.

6 de septiembre. Las elecciones de finales de abril habían dado a luz unos resultados poco concluyentes. Eran necesarios pactos y la clase política española, todavía acostumbrada a las mayorías absolutas, se volvía a mostrar incapaz de llegar a acuerdos para formar Gobierno. Pedro Sánchez era rechazado en una votación de investidura, siendo el único líder de la historia de la democracia que recibía un 'no' del Congreso por partida doble. A principios de septiembre el país ya se sabía abocado a unas nuevas elecciones. Entonces, el Presidente en funciones decidió entrevistarse con diferentes representantes de la sociedad civil para escuchar sus reclamas. Entre ellos, la España Vaciada.

Pedro Sánchez se reunió con los principales actores de la España vaciada el pasado 6 de septiembre. / Europa Press

“Era una escenificación”. Así de contundente es la valoración del encuentro entre Sánchez y los representantes de este movimiento social de Pepe Polo, uno de los portavoces de Teruel Existe y la Coordinadora de la España Vaciada. Las peticiones de la España vaciada fueron trasladadas al Presidente en funciones y vencedor de las últimas elecciones. “Él lo entendió y muchas razones, en el documento que publicó después, estaban recogidas”, comenta el portavoz.

Trasladadas, sin embargo, sin garantía alguna de que Sánchez fuera finalmente presidente o que las fuera a llevar a cabo si consiguiese alcanzar de nuevo la Moncloa. España estaba abocada a una repetición electoral, con la incertidumbre que ello supone para cuestiones a largo plazo como esta.

4 de octubre. La España vaciada había pasado varios meses bajo el radar después del revuelo causado con la revuelta de principios de año. Este viernes, una nueva iniciativa volvió a girar los focos mediáticos hacia su causa. En esta ocasión, un paro de cinco minutos que pretendía reivindicar la necesidad de actuar contra la despoblación y desigualdad territorial y también mejorar la capacidad organizativa del propio movimiento social.

El paro se planeó a finales de junio, esperando que a estas alturas hubiera un Gobierno formado y se estuvieran negociando los presupuestos. Con esta iniciativa, los organizadores intentaban ejercer presión en la definición de la nueva distribución presupuestaria. 

Sin embargo, seis meses después de la revuelta, apenas ha cambiado nada. La evolución más notoria, es que esta vez el lema se ha convertido en hastag: #YoParoPorMiPueblo. No obstante, las reclamas y peticiones siguen siendo las mismas. La falta de soluciones y actuación política, también. El hartazgo y descontento de la España rural, creciente. “Después de quince documentos por las Cortes, por el Congreso, por el Defensor del Pueblo, por el Justicia… Al final dices: de los documentos ya estoy harto, lo que quiero son políticas efectivas”, afirma Polo.

El último documento y el necesario Pacto de Estado

“Ya vale de diagnósticos. Somos la especie a extinguir más estudiada del planeta”, asegura el miembro de Teruel Existe, haciendo referencia a la cantidad de documentos que analizan la situación de la España rural, pero no alcanzan una aplicación práctica. Pese a ello, la España vaciada ha decidido dejar de esperar y tomar la iniciativa, creando lo que ellos mismos nombran como ‘El último documento’. En él, recogen las principales medidas y posibles aportaciones para un “Pacto de Estado por la repoblación, la cohesión y el equilibrio territorial en España”, según recoge el propio manifiesto.

“Ya vale de diagnósticos. Somos la especie a extinguir más estudiada del planeta”, Pepe Polo

Ese pacto, planificado para el largo plazo e independiente de sucesiones en el Gobierno, es la gran aspiración de la España vaciada. Para convertirse en una realidad, sus impulsores reclaman un mecanismo de financiación estable, con dos inspiraciones reconocidas.

La primera es histórica y reside en el Pacto de Solidaridad firmado en Alemania tras la caída del Muro de Berlín. Por aquel entonces, el país germano contaba con dos mitades con diferencias insalvables en cuanto a infraestructuras y desarrollo, algo que Polo equipara a la situación actual entre la España de las grandes ciudades y provincias y la España despoblada.

Entonces, Alemania destinó un 7% de su PIB a subsanar dichas diferencias, algo que también propone la España vaciada en su documento. “El siete por ciento bien sea en IRPF o impuestos que el Estado considere y se destinen a esa España vaciada para acometer las infraestructuras que durante tanto tiempo hemos visto prometidas en los boletines, pero no cumplidas”, comenta Polo.

Otro modelo replicable e imitado es el escocés. Allí se creó una agencia de desarrollo territorial (Highlands and Islands Enterprise), un organismo que trabaja contra el declive demográfico de manera independiente al vaivén político, pues fue creado por laboristas y ahora opera con los nacionalistas.

"Competencia desleal" entre regiones

La inestabilidad política actual y la falta de Gobierno perjudica a todo el país, aunque aún más si cabe a quienes requieren de la ayuda de los presupuestos. Es el caso de las pequeñas provincias y pueblos, que necesitan el apoyo de la financiación estatal para poder competir en un mercado con desigualdad de oportunidades, según explican desde Teruel Existe.

“Cuando tú no eres competitivo porque el Estado no te da inversiones y la comunidad de Madrid dice que va a bajar los impuestos para captar más empresas, te está haciendo una competencia desleal”, asegura Polo. Con ese tipo de políticas, que el Pacto de Estado proyectado aspira a corregir, se produce el crecimiento de algunas regiones a costa del vaciamiento de otras. “Madrid crecerá, pero vaciará su entorno”, sentencia el activista.

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