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Zapatero no colma al PSOE con su rebaja fiscal

Promete devolver 400 euros a todos los que pagan el IRPF // Mileuristas y pensionistas quedarían prácticamente exentos

GONZALO LÓPEZ ALBA

Zapatero ha decidido romper la hucha para sacar 5.000 millones de euros, cerca de la cuarta parte del superávit acumulado, y repartirlo entre 13 millones de españoles a razón de 400 euros para cada una de las personas que pagan el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).

La medida, que se convirtió en el anuncio estrella de la Conferencia Política que aprobó el programa socialista, no es del agrado de sectores del PSOE y de miembros Gobierno al no respetar el principio de progresividad fiscal.


"La nueva izquierda corre el riesgo de parecerse cada vez más a la vieja derecha", se advirtió desde estos sectores, que ven tras la iniciativa la mano de Miguel Sebastián y recuerdan que el criterio de progresividad ya se quebró con el cheque-bebé, una ayuda también lineal que no tiene en cuenta los ingresos del beneficiario, o con el compromiso de suprimir el impuesto sobre patrimonio.


A pesar de que los dirigentes del PSOE habían asegurado que no entrarían en "una subasta" de rebajas fiscales con el PP y aunque había disparidad interna de criterios sobre distintos modelos, José Luis Rodríguez Zapatero se inclinó finalmente por esta fórmula en la tarde del sábado, buena parte de la cual la pasó reunido con los vicepresidentes Pedro Solbes y María Teresa Fernández de la Vega.

La precipitación se puso de manifiesto en que el equipo de Solbes tuvo que elaborar ayer dos notas consecutivas para aclarar el contenido y alcance de la propuesta, que se hizo pública 48 horas después de que Mariano Rajoy presentara su superoferta fiscal, con la que, según el PP, se produciría una rebaja media del 16% para 18 millones de contribuyentes y quedarían exentos de pago cuatro de cada diez.


Estimular la economía

La promesa de Zapatero se inspira en la iniciativa que ha lanzado en EEUU el republicano George Bush para combatir la amenaza de recesión y ya se aplicó con éxito para afrontar la crisis que siguió a los atentados del 11-S.

Estimular la economía y demostrar que el Gobierno socialista ha hecho una gestión acertada son, según reconoció el candidato a la reelección presidencial, dos de los objetivos principales de este reintegro desde las arcas del Estado a los bolsillos de los ciudadanos, que entraría en vigor en junio, tres meses después de las elecciones.

El líder del PSOE resaltó que, si gana los comicios, será la primera vez que se produzca una devolución de recursos a los ciudadanos y defendió que "se hace de manera bien progresista" porque para los mileuristas y pensionistas supondrá que no tendrán que pagar el IRPF o lo verán reducido en cuantía significativa.

En plena temporada del superofertón, no fue este anuncio de Zapatero, sin embargo, el que más entusiasmó a los asistentes a la Conferencia Política, que por asentimiento le otorgaron manos libres para asumir durante la campaña "compromisos adicionales" que, como el fiscal, no figuran en el programa aprobado por el partido.


Laicismo, aborto y protección

El auditorio, compuesto por más de un millar de personas, sólo se puso en pie y rompió en aplausos con las referencias a la defensa del laicismo y de la protección del derecho de las mujeres a abortar.

Atronó cuando el coordinador del programa, Jesús Caldera, reivindicó "la laicidad del Estado" y proclamó que "no podemos aceptar la sustitución de las leyes del Estado por el catecismo".


Y volvió a hacerlo cuando Zapatero, que avaló el rechazo a toda pretensión de "imponer cualquier dogma", asumió el compromiso de "salvaguardar la seguridad jurídica de las mujeres y de los profesionales médicos" en la práctica legal del aborto.

Muy aplaudida fue también la afirmación del ministro de Trabajo y Asuntos Sociales de que "no vamos a tolerar que se aprovechen las circunstancias para hacer una opa hostil contra nuestro modelo de protección social".

Armonía frente a división

Zapatero, que defendió su programa electoral como "fuerte, innovador, solidario y para la mayoría", dedicó buena parte de su intervención a hurgar en la división interna del Partido Popular.

La contrapuso a "la armonía" socialista, que permite que haya "un lugar para todos en las listas electorales", incluidos aquellos que discrepan de la línea oficial. "Si no respetan la pluralidad en su casa, cómo la van a respetar en el conjunto del país", dijo el líder socialista.

Agregó, en clara referencia a Mariano Rajoy, que "el liderazgo ha de nacer de las urnas y de no de un dedo".

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