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Ansiedad telefónica: el odio millennial a hablar por el móvil

Si has nacido antes de 1980 y no perteneces a la denominada generación millenial, seguro que no tienes demasiados problemas a la hora de mantener una llamada telefónica. Es más, puede que incluso comiences una charla por una red como Whatsapp y al final acabes llamando para mantener esa conversación hablando por teléfono.

Sin embargo, para las siguientes generaciones ese tipo de interacción comunicativa ha llegado a suponer un verdadero problema. Tanto es así que se han disparado los casos de la denominada ansiedad telefónica: el odio millenial a hablar por el móvil. Te contamos en qué consiste y cuáles son sus motivos.

Qué es la ansiedad telefónica

Hombre al teléfono (ansiedad telefónica)
Hombre al teléfono/Foto: Pixabay

La ansiedad telefónica o telefonofobia es aquella que se padece al sentir aversión, incomodidad e inseguridad en el momento de mantener una conversación por vía telefónica. El rechazo es tal que el individuo que la padece suele llevar en silencio el tono de llamada para no enterarse de que esta se produce. Pero este tipo de ansiedad genera problemas al enfrentarse a la vida, pues antes o después hay que gestionar algunas cuestiones por teléfono y quienes la padecen están en clara desventaja frente a quien se desenvuelve sin problema de esta forma.

Causas de la ansiedad telefónica

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Mujer con gesto de ansiedad/Foto: Unsplash

En la actualidad, de forma general, el origen de la ansiedad telefónica proviene de la utilización casi exclusiva de los sistemas de mensajería instantánea en los teléfonos móviles, los cuales se priorizan frente a cualquier otra interacción. Pero la comunicación verbal es necesario practicarla para poder adquirir las habilidades adecuadas de comprender y ser comprendidos por nuestro interlocutor, ser capaz de empatizar y obtener información de las inflexiones de voz. Además, la comunicación verbal también también potencia la capacidad de reacción y la improvisación, puesto que no puedes tomarte el tiempo que desees para escribir y reescribir una respuesta o comprobar un audio antes de enviarlo.

La generación millenial

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Chica escribiendo un sms/Foto: Pixabay

Esta ansiedad telefónica la padecen mayoritariamente los millenials, es decir, aquellos nacidos entre 1981 y 1986, así como las generaciones posteriores: la Z y la Alpha. Los baby boomers, que nacieron entre 1949y 1968, y la generación X, entre 1969 y 1980, no suelen tener problema alguno cuando de hablar por teléfono se trata. De hecho, podemos pasar mucho tiempo colgados a él, pero los millenials han llegado a ser conocidos como la generación muda por la aversión que sienten si de usar el teléfono en su concepción original se trata.

Las generaciones nacidas a partir de 1981 han sustituido las conversaciones telefónicas por el lenguaje breve y escrito, e incluso no distinguen la importancia de dar determinadas noticias de viva voz y en persona de una manera más empática y humana, como hacer una llamada para dar el pésame o comunicar que alguien ha fallecido. Lo cierto es que muchos de ellos padecen esa ansiedad que les imposibilita hacerlo y solo con imaginarse la situación comienzan a sentirse mal y el pulso se les acelera.

Las conversaciones telefónicas

llamada
Mujer hablando por teléfono/Foto: Pixabay

La sincronía que se produce en una conversación telefónica nos coloca en una situación de vulnerabilidad que no supone un problema para aquellos que están acostumbrados a las interacciones humanas de esa forma, pero para los que utilizan las pantallas como un escudo protector, ese estado vulnerable se convierte en una fuente de ansiedad y angustia, además de poder generar frustraciones al no tener todo bajo control como sí sucede en un mensaje de texto a la hora de expresarse.

Cuando hablamos con otra persona nos exponemos en detalles tales como el tono de voz, los silencios, las exclamaciones de alegría, las frases titubeantes… y no se puede fingir una risa con un emoji. Sin embargo, enfrentarse a ese tipo de situaciones es necesario para aprender empatía, tolerancia a la frustración y madurez, pero cuando menos se hace, menos se aprende y más problemático resulta. Además, una conversación telefónica requiere espontaneidad y frescura, mientras que mentir u ocultar la verdad en un mensaje de texto o en un audio grabado al efecto resulta mucho más sencillo.

Cómo superar la ansiedad telefónica

recepcionista
Recepcionista al teléfono/Foto: Pixabay

Cuanta más experiencia se tenga en las interacciones con otras personas a través de las conversaciones telefónica y cara a cara, menos estresante resultará usar este medio para comunicarse y potenciar nuestras habilidades sociales. Lo ideal es usar ambos métodos de comunicación: el uso de los mensajes de texto no debe suplir al de una llamada o a la inversa, cuando un simple recado o comentario podemos enviarlo en un mensaje sin problema no debemos molestar a otra persona con una llamada.

Una de las formas imprescindibles de desarrollar nuestras habilidades comunicativas en el ámbito laboral y el personal es la escucha activa, y la única forma de aprender a utilizarla es ponerla en práctica. Escuchar al otro, explicarse debidamente, asegurarse de que no nos ha malentendido y de que hemos comprendido lo que se nos quiere decir son factores clave. De hecho, para determinadas cuestiones los wasaps son una fuente de conflictos por un problema de comunicación o confianza. El que escribe tiende a pensar que quien recibe su mensaje sabe todo lo que hay detrás de él, cuando al otro no se le ha puesto en contexto ni se le ha dado más información que una frase y un emoticono o un gif.

En todo caso, la ansiedad telefónica puede degenerar en una ansiedad social que afecte a todos los ámbitos de la vida de quien la sufre, por lo que si notas que interfiere en tu día a día y te cuesta superarla, no dudes en pedir ayuda profesional. Ganarás en tranquilidad, bienestar y calidad de vida.



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