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Beneficios y peligros del triptófano


Si estás preocupado por disfrutar de buena salud y te gusta cuidarte, a buen seguro que has oído hablar una, varias o muchas veces sobre las inagotables propiedades del triptófano. La demanda de alimentos y productos ricos en este aminoácido no para de crecer y son multitud las personas que confían su bienestar al consumo diario de esta sustancia orgánica.

No obstante, el abuso de suplementos nutricionales con alta concentración de triptófano también puede generar síntomas desfavorables y riesgos significativos para la salud.

Qué es el triptófano y para qué sirve

Garbanzos

El triptófano es un aminoácido esencial que nuestro organismo no puede producir por sí mismo, de ahí la importancia de incluir en nuestra dieta cotidiana alimentos que lo contengan. Es imprescindible para la síntesis de melatonina, serotonina o vitamina B3 y su insuficiencia puede llevarnos a padecer trastornos en el estado de ánimo, alteraciones en los ciclos de sueño-vigilia o problemas con la piel, solo por mencionar algunos de ellos. El normal funcionamiento del sistema nervioso, el sistema cardiovascular, el sistema endocrino, el sistema digestivo o el sistema muscular están condicionados a la ingesta regular de este nutriente.


Qué cantidad de triptófano necesita tu cuerpo

Posiblemente, ya te suene de algo lo que aquí te estamos contando. Pero ¿estás realmente seguro que necesitas atiborrarte cada día de alimentos y suplementos dietéticos rebosantes de triptófano? La respuesta es no, salvo que desees arriesgar tu salud por cumplir a rajatabla las prescripciones de una moda difusa o mantener fe ciega en afirmaciones extra científicas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad diaria recomendada (CDR) de triptófano que debemos consumir es de 4 mg por Kg de peso. Es decir, una mujer que pese 55 Kg tendrá que ingerir 220 mg cada día. Este nivel puede alcanzarse muy fácilmente solo con alimentos normales y corrientes, de esos que muy probablemente tienes ahora mismo en tu nevera o en tu despensa. Por ejemplo, una ración de pollo de 200 gramos contendría aproximadamente unos 310 mg de triptófano; 100 g de lentejas aportan 220 mg y 100 g de atún nos proporcionan 260mg, solo por citar algunos ejemplos. En otras palabras, una dieta mínimamente razonable nos suministrará toda la dosis diaria que tu organismo necesita para funcionar con normalidad, sin suponer amenaza alguna para tu salud. Sin necesidad de pasarte todo el rato tirando de calculadora.

Si a una dieta normal le añadimos un suplemento nutricional, podríamos caer fácilmente en el abuso. Consideremos que un solo comprimido de alguno de los complementos o marcas más populares del mercado proporciona 300 mg o más. Y el exceso de este elemento en el organismo también puede tener sus consecuencias negativas.


Beneficios del triptófano

Como ya hemos expresado, nuestro cuerpo precisa ingerir una cierta cantidad diaria de triptófano y el principal beneficio que nos proporciona es un buen estado general, sin prodigios, magias o milagros. Si no alcanzamos ese aporte necesario podrían aparecer algunas alteraciones de salud. En contrapartida, su incorporación suficiente a tu dieta podría permitirte:

  • Dormir satisfactoriamente por las noches y mantener la regularidad de los ciclos sueño-vigilia.
  • Mantener un estado de ánimo estable, con menor riego de padecer episodios de ansiedad, estrés o depresión.
  • Prevenir el síndrome premenstrual.
  • Mantener la piel saludable.

Pero no olvides que hay un sinnúmero de variables y hábitos que influyen también en estos aspectos de la salud. Por ello tienes que tener claro que el triptófano es necesario en la dieta, pero no es una varita mágica que te permite mantenerte alejado de las enfermedades o el malestar.

Riesgos del triptófano

Si te ‘pasas de frenada’ consumiendo suplementos nutricionales ricos en este aminoácido esencial puedes encontrarte con síntomas o patologías muy poco deseables:

  • Nauseas.
  • Vómitos.
  • Acidez de estómago.
  • Somnolencia.
  • Alteraciones musculares.

Uno de los más serios sería el síndrome de eosinofilia-mialgia (EMS), una enfermedad de las denominadas ‘raras’ que se asocia a la ingesta excesiva de suplementos con triptófano. Se presenta con dolores musculares y un incremento del nivel de eosinófilos, un tipo de glóbulos blancos, en sangre. Esta enfermedad no se alivia o remite interrumpiendo el consumo de los citados suplementos dietéticos.


El triptófano no es milagroso

Triptófano

Como ya habrás podido deducir, el triptófano es imprescindible en la alimentación pero no posee propiedades mágicas o sobrenaturales que curen o prevengan severas alteraciones de tu bienestar. Ni tan siquiera podemos decir que represente un remedio terapéutico definitivo contrastado para sanar padecimiento alguno.

A día de hoy, no contamos con evidencia científica alguna que esclarezca la eficacia de los suplementos del aminoácido para tratar la ansiedad, el tabaquismo, el insomnio, la migraña, la fibromialgia, la gota, la depresión o los trastornos cognitivos. Muchos han llegado a atribuirle estos ‘poderes’, pero no contamos con argumentos científicos sólidos para defender con rigor tal cosa.

Para terminar, solo podemos transmitirte un par de consejos, desde el sentido común:

  • Procura mantener una dieta rica y variada, con presencia suficiente de alimentos en los que esté presente el triptófano.
  • Si alguna vez crees que los suplementos nutricionales pueden ayudar a que te encuentres mejor, no des el paso sin consultar antes a tu médico.

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