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¿Cómo evitar los pensamientos rumiantes?

A veces tenemos pensamientos a los que les damos vueltas una y otra vez sin conseguir llegar a ninguna conclusión o incluso sabiendo que es inútil. Son los pensamientos rumiantes, esos que si no sabemos reconocer y controlar pueden provocarnos ansiedad y depresión, y afectar a nuestra salud y calidad de vida.

Así que hoy vamos ayudarte a detectarlos y a contarte cómo evitar los pensamientos rumiantes para que no te bloqueen ni limites. Tal vez tengas alguno más de los que crees.

Causas de los pensamientos rumiantes

pensamientos rumiantes
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Los pensamientos rumiantes no salen de la nada. De repente un día no le das vueltas a la cabeza a un tema sin ningún motivo. Todos tienen un por qué. Y si eres capaz de detectarlo, más sencillo resultará decidir qué hacer con esos pensamientos que rumias durante horas cada día.

Los principales motivos que generan este tipo de pensamientos son dos: los traumas físico o emocionales y los factores estresantes a los que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida diaria y que no está en nuestra mano controlar.

Cuando exista algún tipo de trauma, lo mejor es reconocerlo y acudir al especialista para que te ayude a superarlo. Él te facilitará herramientas para asimilar y comprender lo que te pasa, controlar los pensamientos que te paralizan y superar los hechos traumáticos para seguir adelante y disfrutar de la vida.

Por lo que respecta a los factores de estrés, puedes evitar tener este tipo de pensamientos con una serie de hábitos sencillos que te permitirán salir del círculo vicioso de tu mente. Normalmente atañen al trabajo, a los estudios o a la pareja, así como aquellos en que la baja autoestima provoca que uno se repita ideas preconcebidas por completo negativas relacionadas con la propia valía física o mental: «Soy fea», «estoy gorda», «estoy sola», «soy una inútil que no sabe hacer nada», «¿para qué voy a intentarlo si me van a decir que no?», etc.

En todo caso, sé sincero contigo mismo y si esos pensamientos te obsesionan, consideras que no puedes controlarlos o son fruto de un conflicto o problema que no eres capaz de afrontar o resolver, acude asimismo al psicólogo para que te oriente. Los profesionales de la salud darán con la clave y mejorarán tu calidad de vida.

Dedicar tiempo a tus aficiones

guitarra
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Sea como fuere, hay una serie de acciones que harán que esos pensamientos rumiantes se vayan durante un tiempo de tu cabeza, que vale la pena conocer. Tener y practicar una afición es de las cosas más saludables que podemos mantener como hábito en nuestra vida. No solo evitará que nos alejemos de los pensamientos rumiantes si nos acosan, si no también que mantengamos activa nuestra mente y nuestras manos. Ya sea algo relacionado con la artesanía y las manualidades, la lectura, la música o la costura, tienes un sinfín de posibilidades.

Si nunca has tenido tiempo o ánimo para dedicar a tus hobbies, no dudes en hacerlo cuando uno de esos pensamientos negativos que te repites sin parar se detengan. Y si ya la tienes, ocupa tus manos y tu cabeza en atenderla. Piensa que, si te dejas vencer por el desánimo, la apatía hará mella en ti y terminarás tirado en el sofá zapeando delante de la tele sin dejar de rumiar ese pensamiento.

Un baño de bosque

pasear por el bosque
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El baño de bosque no significa que tengas que ir a caminar a la montaña para encontrarte mejor, aunque si tienes esa posibilidad, no lo dudes; sino que abarca toda la relación con la naturaleza. Los efectos del verde, el sonido que provoca el viento en las hojas, sentir la brisa en el rostro, escuchar el trinar de los pájaros, observar las nubes…

Unos minutos dedicados a esos menesteres y te sorprenderá el efecto positivo en el estado de ánimo. Así que si tienes cerca un jardín público, un parque o un espacio verde en tu ciudad, no dudes en dar un paseo por él. Sal de casa, toma el aire y deja que ese pensamiento se evapore.

Practicar ejercicio

mountain bike
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Una de las mejores cosas para desconectar y que nuestro cerebro deje de darle vueltas a algo es hacer ejercicio. Sin embargo, en este caso, no vale practicarlo de cualquier forma, tiene que ser de alta densidad.


El motivo es que el deporte de alta densidad exige que tu concentración sea absoluta, por lo que tu mente no tendrá tiempo para dedicarse a darle vueltas a otra cosa. Si tienes la posibilidad de andar en bicicleta de montaña, practicar escalada, triatlón, submarinismo o kitesurf, por ejemplo, no lo dudes.

Jugar

actividades relajantes
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Jugar, sobre todo si el juego nos obliga a altas dosis de concentración, también contribuye a que los pensamientos rumiantes se detengan. Prueba con puzles, videojuegos, juegos de construcción o juegos de mesa como los wargames. Verás como desconectas con facilidad y de paso te lo pasas bien.

Por último, no olvides que la reflexión y valorar las opciones que tenemos en la vida y las decisiones a tomar, así como los hechos acaecidos y por qué hemos actuado como hemos hecho, es positivo. No confundas esas reflexiones con los pensamientos rumiantes.

El pensamiento rumiante es cuando eso que nos ocupa la mente nos acosa una y otra vez, cuando el pensamiento se convierte en una especie de obsesión y no puedes pensar en otra cosa o, si intentas hacerlo, a los pocos minutos vuelves otra vez, con el riesgo de que se convierta en una forma de tormento o en un mal hábito que te limita o te provoca ansiedad. Si es así, pon manos a la obra para subsanarlo.



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