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¿Cómo nos afecta el calor psicológicamente?

Si te has dado cuenta de que, en plena ola de calor, la gente se muestra más irascible y alterada y parece que va a saltar en cualquier momento, habrás deducido ya que hay una relación directa entre ambas circunstancias. Y no te equivocas.

El calor tiene efectos en nuestro cuerpo, tanto a nivel físico como psicológico, así que vale la pena conocer qué es lo que nos pasa cuando las temperaturas se disparan para ser capaces de relativizar algunas situaciones que se presentan. Así es como nos afecta el calor psicológicamente.

Ola de calor

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Hombre bebiendo para saciar la sed/Foto: Unsplash

Las altas temperaturas afectan a nuestro estado físico, pero cuando solo duran un día pueden sobrellevarse sin demasiado problema para nuestro bienestar psicológico. Las cosas se complican cuando el calor extremo se prolonga varias jornadas, dando lugar a una ola de calor, que parece que no va a terminar nunca.

Esas temperaturas, que sobrepasan el umbral de la que el cuerpo humano soporta con más o menos normalidad, cuando superan los 38 ºC o 40 ºC, provocan reacciones físicas y psicológicas de mayor importancia de lo que en un principio pueda parecer. La ausencia de viento y un elevado nivel de humedad hará que todavía resulten más insoportables. De igual modo, si no estás acostumbrado a ellas por el lugar en el que vives, lo llevarás todavía peor y tu umbral de temperatura de disconfort será todavía inferior.

Ante esta circunstancia, el sistema nervioso se activa como si estuviera haciendo frente a una situación de estrés, se incrementa la adrenalina y aumenta la agresividad, como una respuesta defensiva ante una amenaza exterior. Aunque cuando hablamos de un fenómeno físico como el calor, de poco sirva nada de esto.

Consecuencias del calor a nivel psicológico

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Mujer cansada por ola de calor/Foto: Pixabay

Como consecuencia, cuando estamos sometidos a estas altas temperaturas varios días y, peor aún, no hay descanso por las noches, en nuestro ánimo se producen apatía y desgana, percibirás que no tienes nada de energía, te costará conciliar el sueño y, lo poco que lo hagas, tendrás pesadillas. Por si eso no fuera suficiente, el malhumor y la irascibilidad te acompañarán de la mañana a la noche. Y hay que tener en cuenta incluso que la ola de calor afecta a nuestras neuronas.

Toda esa sensación de fatiga y adormecimiento viene causada porque, ante estas temperaturas tan elevadas, nuestro organismo está trabajando al máximo para aclimatar nuestro cuerpo a su temperatura de bienestar, entre 35 ºC y 37 ºC, y lo hará a tal intensidad que no tendrás energía para casi nada más. De hecho, la dificultad para mantener el nivel de concentración y protagonizar numerosos despistes es lo habitual en estas circunstancias. Así que si no recuerdas dónde dejaste las llaves o si enviaste o no ese mensaje en plena ola de calor, no te preocupes, es lo normal.

Empeoramiento de patologías

Si tenemos en cuenta que esos cambios de humor, irritabilidad, despistes y cansancio son las consecuencias normales que cualquiera puede padecer ante las altas temperaturas, cuando la persona que las sufre tiene alguna patología, su respuesta será todavía peor. Como consecuencia, enfermedades como la depresión se agudizan por el calor, así como todas aquellas de tipo neurológico.

Por ese motivo, en el supuesto de que en tu entorno haya alguna persona enferma o con alguna patología diagnosticada, vigila especialmente su comportamiento durante la ola de calor y, si es necesario, pide ayuda psicológica a los profesionales.

Cómo sobrellevar psicológicamente el calor

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Mujer bañándose en piscina/Foto: Unsplash

No podemos hacer que estas temperaturas bajen, y no todos tienen la posibilidad de recurrir al aire acondicionado para sentirse bien, pero sí podemos llevar a cabo una serie de pautas para conseguir que la ola de calor nos afecte lo menos posible psicológicamente y ayudar a nuestro cuerpo físicamente.

La hidratación resulta fundamental. Bebe mucha agua y come frutas y verduras. Este es el mejor momento para degustar gazpachos y salmorejos. Pon ropa floja, que no se te ciña al cuerpo, y en colores claros y tejidos ligeros. Procura no salir al exterior en las horas centrales del día y, cuando lo hagas, usa siempre protector solar. No olvides el abanico y ponte un gorro y mójate con frecuencia, ya sea en la piscina, en la playa o en la ducha o bañera de casa. En todo caso, evita el consumo de alcohol, puesto que este actúa como un vasodilatador y lo único que conseguirás será que tu calor corporal aflore hasta la superficie de la piel y sientas todavía una temperatura más elevada.

En definitiva, ayuda a tu organismo a refrescarse. Por supuesto, tendrás que dejar para otro día practicar deporte o hacer ejercicio. Alejarás la agresividad si simplemente mantienes la calma, intentas estar relajado y dejas de lado los pensamientos negativos, porque lo único que consiguen estos es alterarte más, frustrarte y que aumente tu sensación de calor extremo. De tal modo, puede que estés cansado y agotado por el calor, pero si sigues estos consejos evitarás mostrarte irascible o discutir con los que te quieren por algo tan ajeno a ti como las altas temperaturas.




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