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Descubre qué es la Ley de la Realidad Aparente

La ley de la realidad aparente define cómo las emociones son provocadas por eventos evaluados como reales, “lo que se considera real, provoca emociones”. De esta forma una foto de una niña llorando puede ser más significativa para un espectador que un informe que atestigüe la muerte de miles de personas en un conflicto armado.


Ver emociona más que saber. La foto de una niña desnuda y llorando tras el bombardeo de su pueblo con napalm tuvo mucho más impacto emocional en la sociedad estadounidense que los fríos informes previos que atestiguaban la muerte de miles de soldados y civiles en la Guerra del Vietnam. El ser humano necesita percibir como real el dolor para emocionarse con él. Es la ley de la realidad aparente que fue formulada por el psicólogo neerlandés Nico Fridja en 1988. 

Las doce leyes de la emoción de Nico Fridja 

Ley de la realidad aparente
Ley de la realidad aparente. Fuente: Unsplash

Durante mucho tiempo, la emoción no se consideró un área importante en la investigación científica. Los estudios psicológicos estaban más interesados en otras facetas. Fue a partir de los años 70 cuando la emoción se convierte en un área esencial para la psicología.  

Es en este contexto cuando Nico Fridja (1927 – 2015), profesor de la Universidad de Ámsterdam, publica en 1988 su estudio sobre las doce leyes de la emoción: ley del significado situacional, ley de la preocupación, ley de la realidad aparente, leyes del cambio, la habituación y la comparación, ley de la asimetría hedónica, ley de la conservación del momento emocional, ley de cierre, ley de atención de las consecuencias y leyes de la carga más ligera y la ganancia más grande. 


En las conclusiones a aquel artículo, Fridja ponía mucho énfasis en la necesidad de establecer unas leyes, unos mecanismos de las diferentes respuestas emocionales del ser humano y la ambivalencia entre el control y el impulso emocional.  

Fridja aseguraba en su estudio que el ser humano no está completamente sometido a los mecanismos de la emoción. “Uno puede buscar ocasiones para ciertas emociones y evitar otras”. Pero, en otros momentos, el impulso emocional nos atrapa: “cuando nos enamoramos, cuando sufrimos por la pérdida de un ser querido, cuando culpamos a otros o al destino de nuestras desgracias, o cuando decimos ‘nunca’ pero queremos decir ‘ahora’”. 

Así mismo, el psicólogo neerlandés también hizo una interesante reflexión sobre la relación entre la emoción y la razón, todo un clásico también en la filosofía: “la razón nos dicta no ceder a los impulsos emocionales porque hacerlos puede causar un mayor sufrimiento en el futuro, la única oposición verdadera es la que existe entre los dictados de la ley de la realidad aparente, que tiende a adherirse al ahora, y las anticipaciones emocionales del futuro que carecen de tanta fuerza emocional”. 


Esta paradójica ley de la realidad aparente es una de las 12 leyes emocionales que más interes ha despertado entre los psicólogos posteriores, la cual abordamos a continuación. 

La ley de la realidad aparente: cuando saber significa menos que ver 

Ley de la realidad aparente
“Niño judío se rinde en Varsovia”, otra foto que explica las paradojas emocionales de la ley de la realidad aparente. Fuente: Wikipedia

“Aunque la gente tenía pleno conocimiento de la amenaza nuclear, tienden a permanecer fríos bajo esa amenaza (porque no la ven) (…) tienden a evocar emociones solo cuando ‘sienten’ las consecuencias, cuando después de Chernobyl se impusieron restricciones al consumo leche”: fue en ese momento cuando parte de la sociedad percibió una amenaza ‘real’

Para ilustrar su ley de la realidad aparente, Nico Fridja acudía a un reciente acontecimiento que heló la sangre de millones de personas en el mundo… mientras otros tantos permanecieron indiferentes. Solo cuando algunas de esas personas vieron la película El día después (1987), que narra un conflicto nuclear entre Estados Unidos y la URSS, lograron emocionarse.  

Aquellos espectadores que habían permanecido indiferentes ante las noticias televisivas sobre el accidente de Chernobyl tomaron conciencia de las devastadores consecuencias de un mal uso de la energía nuclear tras ver una película de ficción. La gente ‘sabía’ del riesgo de la energía nuclear, pero hasta que no la ‘vieron’ en una película no la sintieron como real. Este hecho paradójico es definido por la ley de la realidad aparente. 

Ley de la realidad aparente
Chernobyl y la ley de la realidad aparente. Fuente: Unsplash

Para Fridja, la ley de la realidad aparente define cómo las emociones son provocadas por eventos evaluados como reales, “lo que se considera real, provoca emociones”, “lo que está presente cuenta, cualquier cosa que se encuentre en un futuro indefinido puede ser tomado a la ligera o ignorado”.

En este sentido, el psicólogo neerlandés también considera que la pérdida de un ser querido solo es ‘conocida’ cuando esa persona es realmente extrañada, “cuando el brazo se extiende en vano” y no encontramos la mano de ese ser querido

Así mismo, la ley de la realidad aparente también establece una relación entre la razón y la pasión, asegurando Fridja que no se contraponen necesariamente, la razón no suprime la emoción, sino que aprovecha ciertos aspectos de la emoción para un conocimiento más profundo de la realidad.

Algo que se logra también con la imaginación: esta facultad sería la encargada de transformar el conocimiento simbólico en estimulación emocionalmente eficaz, tal y como sucede con la narración de historias en la literatura y el cine. 

La realidad aparente en los medios y el cine 

Ley de la realidad aparente
Ley de la realidad aparente. Fuente: Unsplash

La aplicación de la ley de la realidad aparente la vemos a diario en los medios de comunicación, especialmente en los programas televisivos de noticias que exprimen al máximo el poder de la imagen para impactar emocionalmente en el espectador, para atraer su atención hacia un hecho significativo. Decir que han muerto 1000 personas en un conflicto armado en un país lejano no impacta de la misma forma que ver a un niño llorando agarrado a su madre mientras a su lado pasa un tanque. 


Este abuso del efectismo de las imágenes, no obstante, está teniendo un nuevo efecto paradójico: el espectador cada vez siente menos impacto emocional por las imágenes al estar constantemente bombardeado con ellas. Lo que se ve ya no emociona, porque la emoción se ha convertido en rutina

Por otro lado, las artes audiovisuales, en particular el cine, también ha mostrado un gran interés por la ley de la realidad aparente. Una investigación de la Universidad de Dublín publicado en 2012 estudiaba el índice de excitación emocional de 29 participantes a los que se les ofrecían imágenes de películas con diferentes grados de realismo, demostrando que la frecuencia cardíaca aumentaba en las películas de tres dimensiones y que la profundidad estereoscópica reducía los procesos de regulación emocional. 

Este afán de la industria del entretenimiento por aprovechar las derivaciones de la ley de la realidad aparente también la encontramos en las últimas tendencias en comunicación del llamado metaverso, entornos virtuales en los que las personas interactúan de forma que se intenta derribar la pared simbólica de la pantalla para que los usuarios sientan como ‘más real’ la comunicación con sus contactos… aunque se trate de un nuevo artificio



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