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Diez preguntas para saber si padeces el síndrome del impostor

¿Dudas de tu éxito profesional? ¿Te sientes incómodo cuando tus compañeros te elogian? ¿A menudo no quedas satisfecho de tu trabajo? ¿Te da reparo embarcarte en nuevos proyectos porque temes no estar a la altura? Si has respondido afirmativamente a estas preguntas tal vez padezcas el síndrome del impostor. 

La psicóloga estadounidense Pauline Clance junto a su colega Suzanne Imes publicaron en 1978 un artículo que definió el síndrome del impostor como un fenómeno psicológico caracterizado por la incapacidad para internalizar los logros y por el temor persistente a ser catalogado como un fraude. A continuación, explicamos el origen del estudio de este fenómeno y sus características, exponiendo diversas preguntas para que tú mismo valores si padeces el síndrome del impostor. 

Síndrome del impostor y mujeres de éxito  

Síndrome del impostor
Una mujer trabaja ante varias pantallas – Fuente: Pexels

La revista Psicoterapia: Teoría, investigación y practica publicó en su número de otoño de 1978 un artículo titulado El fenómeno impostor en mujeres de alto rendimiento: Dinámica e intervención terapéutica firmado por las psicólogas de la Universidad Estatal de Georgia Pauline Rose Clance y Suzanne Ament Imes.  

En su artículo, Clance e Imes designaron ese síndrome como una experiencia interna de falsedad intelectual que, según sus investigaciones, parecía ser particularmente frecuente e intensa entre mujeres de gran éxito profesional y probadas capacidades intelectuales y de rendimiento laboral. 

A pesar de sus destacados logros académicos y profesionales, las mujeres que padecen este síndrome persisten en creer que no son tan brillantes y que han “engañado” en su carrera o han tenido suerte. 

Clance e Imes exploraron varios factores y comportamientos característicos que contribuirían al mantenimiento de los sentimientos del impostor y la dificultad para superar el síndrome.

Por un lado, está el comportamiento que implica diligencia y trabajo duro por el temor a que su presunto “bajo nivel” sea descubierto: generalmente las personas que padecen este síndrome se sienten eufóricas temporalmente cuando consiguen un éxito a lo que le sigue el miedo a no poder mantener el nivel y fracasar en el siguiente proyecto. 

Síndrome del impostor
Una mujer preocupada delante de personas sonrientes – Fuente: Depositphotos

Otro factor es la adulación y el deseo de agradar a profesores, jefes y superiores de forma que en muchas ocasiones prefieren decir lo que los demás quieren escuchar a exponer sus propias opiniones, aunque estas resulten más válidas. Es el temor a entrar en conflicto, que los demás sepan sus puntos de vistas auténticos y que estos sean criticados. 

Para finalizar su estudio, Clance e Imes citan una frase de la antropóloga y poeta estadounidense Margaret Mead que esclarecería la causa por la que el síndrome del impostor afecta a mujeres de éxito, según este estudio: “la mujer independiente y de éxito es vista como una mujer hostil y una fuerza destructiva dentro de la sociedad”. 

Como señalan las propias Clance e Imes en la  introducción de su artículo, “los estereotipos sociales y los roles sexuales parecen contribuir significativamente al desarrollo del fenómeno del impostor”, valoración con la que también coincide la psicóloga Eleanor Maccoby —que publicaría su libro “La psicología de los sexos: implicaciones para los roles adultos” en 1979—: las mujeres que mantienen cualidades de independencia y esfuerzo desafían los convencionalismos sociales y pagan un precio, dudar constantemente de sí mismas y de su valía, es la ansiedad del síndrome del impostor

Tipos de “impostores” según Valerie Young 

Síndrome del impostor
Una mujer explica un esquema en un papel – Fuente: Pexels

Tres décadas más tarde del seminal artículo de Pauline Clance y Suzanne Imes, la doctora Valerie Young desarrolló su programa Repensando el Síndrome del Impostor escribiendo además su libro Los pensamientos secretos de las mujeres exitosas: por qué las personas capaces sufren el síndrome del impostor y cómo prosperar a pesar de él. En él, Young describe cinco grupos de personas cuyo comportamiento se vincula al síndrome del impostor. 

  • El perfeccionista. Se pone metas tan altas que son imposibles de alcanzar por lo que se frustra y duda permanentemente de sí mismo. Nunca están plenamente satisfecho con su trabajo y, si lo está, rápidamente genera dudas acerca de su siguiente (imposible) proyecto. 
  • El individualista. Jamás pide ayuda por temor a que se descubra que no es válido. Además, cree que si hace las cosas con ayuda revelaría falta de pericia. Tiene que hacerlo todo por sí mismo. 
  • El experto. Teme que lo elogien porque considera que, en algún momento, se descubrirá que no es tan experto en una materia como los demás creen. 
  • El genio natural. Considera que sus buenos resultados son fruto del esfuerzo y no de la capacidad de forma que aunque consiga éxitos los atribuye tan solo al esfuerzo, dudando de su capacidad. Considera que si no se esforzara tanto se descubriría su falta de talento.  
  • El superhumano. Es una persona adicta a la validación que supone el trabajo, es decir necesita permanentemente que su trabajo sea elogiado por los demás para afianzar su autoestima. De no ser validado por los demás, se frustra y duda de su valía. 

Diez preguntas para saber si sufres el síndrome del impostor 

Síndrome del impostor
Una mujer trabaja con varios ordenadores – Fuente: Pexels

A continuación, te proponemos diez preguntas para que tú mismo valores si padeces el síndrome del impostor. Si respondes a la mayoría de forma afirmativa tal vez debas reflexionar acerca de tus verdaderas capacidades evitando compararte con los demás. Recuerda que la perfección no existe

  1. ¿Tratas de evitar las valoraciones de los demás? ¿Si estas llegan, temes no estar a la altura? 
  2. ¿Cuándo otros te elogian, te da miedo no responder a las expectativas en el futuro? 
  3. ¿Sueles atribuir a la suerte tu éxito laboral? 
  4. ¿Tiendes a dar muchas vueltas a los errores que has cometido en el trabajo mientras que apenas piensas en aquellos proyectos que han salido bien? 
  5. ¿Te comparas habitualmente con los demás y, a tu juicio, sueles salir perdiendo en dicha comparación? 
  6. ¿Te cuesta estar sin hacer nada o no trabajar y consideras que la inactividad es sinónimo de perder el tiempo? 
  7. ¿Te cuesta mucho pedir ayuda? ¿No trabajas bien en equipo? 
  8. A pesar de que buena parte de tu entorno valora tu trabajo, ¿crees que puedes hacerlo mucho mejor? 
  9. ¿Te crea ansiedad aceptar posiciones de líder en tus proyectos laborales? 
  10. ¿Trabajas más tiempo que la mayoría de tus compañeros de trabajo? 


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