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Distimia: Qué es y cómo saber si la sufres

¿Llevas demasiado tiempo sintiéndote triste, cansado y con baja autoestima? Tal vez padezcas distimia, una forma de depresión leve y con pronóstico generalmente favorable pero crónica que comparte diversos síntomas con otros trastornos del estado de ánimo.


Tristeza, falta de energía, baja autoestima, problemas para dormir… Buena parte de los síntomas que caracterizan la distimia son tan habituales que dificultan su diagnóstico. Pero, a diferencia de otros trastornos del estado de ánimo como el trastorno depresivo mayor, la distimia tiene un pronóstico más favorable y, pese a que sus síntomas son más persistentes, es de menor gravedad. 

¿Qué es la distimia? 

Distimia: Qué es y cómo saber si la sufres
Fuente: Unsplash

También conocido como trastorno depresivo persistente, la distimia es una forma de depresión leve pero crónica que comparte diversos síntomas con otros trastornos del estado de ánimo. Su nombre, que deriva de dos palabras griegas —dys (anomalía) y thymós (humor, carácter, espíritu)—, fue acuñado por primera vez en 1970 por James H. Kocsis, psiquiatra de la Universidad de Cornell en Estados Unidos, siendo introducido en 1980 por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.  

Actualmente se considera que la distimia podría afectar en torno a un 5-6% de la población siendo ligeramente más habitual en mujeres jóvenes. Su cronocidad y el hecho de que sus síntomas se superpongan a los de otros trastornos mentales provocan dificultades en su diagnóstico considerándose que alrededor de un 50% de las personas que sufren distimia no serán adecuadamente diagnosticadas


¿Cuál es el origen de la distimia? 

Cerebro

La etiología de la distimia la marcan variados mecanismos biológicos, psicológicos y sociales, aún en estudio. En este sentido, varias hipótesis abundan en el origen genético de la distimia de forma que la transmisión genética de la vulnerabilidad a la depresión aumentaría las posibilidades de desarrollar un trastorno depresivo persistente. 

Un artículo publicado en la revista de la UNAM en 2006 compendia los estudios que han identificado algunos marcadores genéticos potenciales que podrían influir en el desarrollo de trastornos del estado de ánimo como la distimia. De esta forma, si en nuestra familia existen precedentes de distimia podríamos tener más posibilidades de padecerla. 

Otros estudios complementan la hipótesis genética con las diferencias biológicas y la química del cerebro. Se sugiere, en este sentido, que los cambios en la función y el efecto de neurotransmisores como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, además de su relación con los neurocircuitos encargados de mantener la estabilidad emocional, podrían explicar trastornos como la distimia favoreciendo también la identificación de tratamientos más eficaces.  


Otra línea de investigación sobre el cerebro y su relación con los trastornos depresivos pone el foco en las diferencias físicas en zonas como el hipocampo, la amígdala y partes de la propia corteza cerebral. Algunos estudios han comprobado que los pacientes con trastornos de ánimo presentan asimetrías interhemisféricas en la actividad cerebral, particularmente en la corteza prefrontal dorsolateral.  

Por su parte, otro estudio que usó resonancia magnética funcional para analizar el cerebro concluyó que los pacientes con distimia tenían una actividad significativamente más reducida en la corteza prefrontal dorsolateral concluyendo que la activación alterada de algunas regiones neuronales puede constituir una base común para los trastornos depresivos en general. 

Finalmente, otras posibles causas que explican la aparición de la distimia derivan de factores ambientales y sociales como los sucesos traumáticos, las dificultades económicas, la pérdida de un ser querido, etc. Estas situaciones que generan estrés y ansiedad incrementarían la vulnerabilidad a los trastornos depresivos como la distimia.  

¿Cómo saber si sufres distimia? 

Distimia: Qué es y cómo saber si la sufres
Fuente: Unsplash

Los expertos insisten en el hecho de que la distimia es un trastorno crónico del estado de ánimo de forma que se considera que sus síntomas deben persistir al menos dos años en adultos y un año en adolescentes y niños.  

Además, el paciente ha de tener los síntomas de forma permanente durante 2 meses seguidos y no deben derivar exclusivamente de hechos concretos como el duelo, las enfermedades médicas, los sucesos traumáticos y/o los abusos de sustancias. A continuación, citamos algunos de los síntomas recurrentes de la distimia.  

  • Baja autoestima. A menudo los pacientes afectados con distimia se sienten inútiles o incapaces de llevar a cabo tareas relativamente sencillas. 
  • Falta de actividad, fatiga, disminución de energía y problemas para concentrarse
  • Anhedonia. El paciente no es capaz de disfrutar de actividades que previamente le proporcionaban placer, como por ejemplo ver una película o escuchar música. 
  • Problemas para dormir o trastornos del sueño de forma que el paciente no descansa bien a pesar de dormir una cantidad adecuada de horas. 
  • Alteraciones en el apetito, ya sea por falta del mismo o por comer demasiado. 
  • Sentimiento de culpa. El paciente tiende a culparse por la situación en la que se encuentra lo que se convierte en círculo vicioso al potenciar el resto de síntomas. Además, suele tender a obsesionarse con episodios más o menos traumáticos del pasado que el paciente teme se vuelvan a repetir.
  • Dificultad para tomar decisiones. El paciente rumia demasiado cualquier eventualidad lo que conlleva agotamiento obstaculizando la resolución de conflictos y, con ello, aumentando la falta de actividad al no sentirse capaz de posicionarse ante dilemas más o menos relevantes.  

Distimia: tratamientos y prevención 

Distimia: Qué es y cómo saber si la sufres
Fuente: Unsplash

Si crees que padeces distimia o algún otro trastorno depresivo, no lo dudes, consulta con un especialista. Como ya hemos señalado, buena parte de los trastornos depresivos persistentes no son diagnosticados o no son diagnosticados a tiempo dificultando su tratamiento el cual, de forma recurrente, combina los fármacos con la psicoterapia, incluyendo terapias de apoyo, conductual, cognitiva e interpersonal, ofreciendo, en general, un pronóstico más favorable que la depresión mayor. 

¿Y cómo prevenir la aparición de la distimia sin consideramos que estamos en riesgo de padecerla? Es fundamental tomar medidas para controlar el estrés antes de que esta alteración se convierta en crónica buscando mecanismos para aumentar la autoestima.

En caso de presentar los primeros síntomas se aconseja evitar a toda costa el aislamiento buscando en primera instancia ayuda de amigos y familiares. Por supuesto, unos hábitos saludables, el descanso y la desconexión también contribuirán a reducir las posibilidades de padecer distimia u otros trastornos del estado de ánimo. 



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