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El efecto soledad del domingo

“Deberían eliminar el domingo de la semana”. Se trata de un día tan singular en nuestra rutina semanal que no son pocos los que saltarían directamente del sábado al lunes, con tal de evitar el domingo, un día ansiado y detestado a partes iguales. Y es que este día puede generar emociones contradictorias, incluyendo una sensación de soledad que deriva en verdadera angustia: es el denominado efecto soledad del domingo. 

¿Qué es el efecto soledad del domingo? 

El efecto soledad del domingo
Mujer triste sentada junto a una ventana – Fuente: Pexels

Conocido en inglés como Sunday Blues o the Sunday Scaries, —que más del 80% de trabajadores afirma sentir según una encuesta— el efecto soledad del domingo supone un conjunto de síntomas que incluye angustia, depresión y ansiedad en torno a la propia sensación de soledad. ¿Y por qué nos sentimos más solos el domingo que el martes o el jueves?  

Para empezar, el domingo nos obliga a descansar. En la mayoría de empleos, la semana laboral va de lunes a viernes. El sábado es un día dedicado generalmente al descanso activo mientras que el domingo está marcado por su inactividad: las calles se vacían, muchos negocios cierran y es como si la gente, que horas antes abarrotaba la ciudad, se hubiera esfumado. Y ahora, ¿qué hacemos? 

Generalmente, la semana laboral está definida por una férrea organización de tareas: levantarse a la misma hora, trabajar, hacer la compra, gimnasio, un poco de tele y a la cama. Para el sábado suelen quedar los planes con amigos, la pareja y/o la familia. Pero el domingo, especialmente para los solteros, suele presentarse sin una clara organización. Y para aquellos que viven permanentemente enganchados a un schedule, el domingo es una anomalía: un día difuso, lánguido, somnoliento e improductivo… ¡Que llegue ya el lunes, por favor! 

El efecto soledad del domingo
Hombre a través de un cristal – Fuente: Pexels

Y entonces aparecen esas emociones que sacan a la luz nuestra actitud contradictoria. Nos quejamos de que no tenemos tiempo para nada durante la semana y luego llega el domingo con su ofrenda de tiempo para perder y no sabemos qué hacer con él. A duras penas encendemos la televisión e iniciamos una maratón de telefilmes de dudosa calidad en alguna cadena generalista. ¡Y que el lunes llegue cuanto antes, por favor! 

En el momento en que Donna y Mike luchan cuchillo en mano en la cocina, sentimos la necesidad de salir pitando. Lanzamos la manta dominguera al suelo y agarramos el WhatsApp. Quedaremos con quien sea con tal de no aguantar un minuto más en la angustiosa soledad del domingo. Pero todos están ocupados. Vuelves a encender la tele, empieza otro telefilme dominguero: este es romanticón y ambientado en Navidad. ¡La estocada final! 

Efecto soledad del domingo: consejos para superarlo 

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Mujer estirándose encima de una cama – Fuente: Unsplash

A poco que estés acostumbrado a autoanalizarte detectando tus debilidades no te será difícil controlar el efecto soledad del domingo, así como otros de sus síntomas. Solo tienes que poner un poco tu parte y adaptar el domingo a tu situación particular y carácter.

Organízate 

Si lo que temes o lo que te angustia del domingo es su falta de organización y eres de esas personas con poca cintura para la improvisación, la solución es sencilla: organiza por adelantado las actividades del domingo. Porque si bien es cierto que puede haber menos gente disponible para quedar y el ritmo de las ciudades cambia, siempre hay actividades en las que poder participar, tanto a nivel individual como grupal. 

Haz ejercicio 

Una de las escenas más típicas —y para muchos deprimente— del domingo es el momento “sofá, manta, tele”. Si lo que necesita tu cuerpo y tu mente es movimiento, programa una sesión de gimnasio o una sesión física para el domingo por la tarde. Y si es en compañía, mejor para ahuyentar esa sensación de soledad. 

No esperes al lunes, ya llegará 

Una de las sensaciones más recurrentes del Sunday Blues es la ansiedad anticipatoria. La falta de actividad del domingo genera un exceso de reflexión sobre la semana que está a la vuelta de la esquina que llega aparejada con buenas dosis de ansiedad.

Es casi un mini síndrome postvacacional, como ese último día de las vacaciones de verano en el que nuestro cuerpo está tostándose en la playa, pero nuestra mente ya está ante la mesa de la oficina, otro septiembre más. Para trabajar mejor, no nos cansamos de repetir, hay que aprender a descansar

Intercambia los papeles del sábado y el domingo 

Un truco interesante para acabar con el efecto soledad del domingo es intercambiar los papeles que representan el sábado y el domingo en una semana laboral clásica. ¿Por qué el sábado tiene que ser el día de las actividades intensas y el domingo el día del descanso? Descansa el sábado y actívate el domingo, de forma que el lunes no sientas “el latigazo” como los ciclistas que van tranquilamente a cola y de repente sienten el impulso de los de delante: ponte en cabeza y tira tú del pelotón el lunes por la mañana. 


Trabaja 

Sabemos que en buena parte de los trabajos el domingo es inhábil. Aunque quieras, no puedes trabajar. Pero en los tiempos que corren cada vez hay más profesionales que eligen su propio horario. Si eres de los que disfruta trabajando cuando los demás divagan, bienvenido al club. Una nueva forma de intercambiar los papeles clásicos asignados a los días de la semana y ahuyentar el efecto soledad del domingo. Trabaja el domingo, descansa el lunes o cuando tú decidas… siempre que puedas, claro. 

Dedica el domingo a tareas postergadas 

Ese cajón que no cierra bien, la lámpara que parpadea, el piloto del coche que cualquier día te multan o ese trastero que hace honor a su nombre. De acuerdo que no son tareas muy prometedoras pero son esas actividades postergadas que durante la semana no encuentran su lugar y que en domingo pican a la puerta.  

En ocasiones, lo único que necesitamos para superar el efecto soledad del domingo es sacar nuestro trasero del sofá, dejar de mirar el móvil como un autómata y ponernos a hacer algo útil… seguramente más útil que ver a Donna y Mike pelear por tercera vez cuchillo en mano en la cocina. 

Ayuda a otros “solitarios”

Ayuda a otros para ayudarte a ti mismo. Aprovecha tus domingos en soledad para participar en alguna tarea de voluntariado. Porque la soledad tiene muchos grados y lo que tú sientes tal vez parezca una broma si lo enfrentamos a la soledad de otras personas. Para relativizar nuestros dramas conviene salir al mundo y conocerlo de vez en cuando. Y en domingo tenemos más tiempo, ¿no? 

¿Y si los síntomas del Sunday Blues esconden algo más? 

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Rostro de mujer mirando pensativa – Fuente: Unsplash

No hay que dramatizar la melancolía propia de los domingos más somnolientos, pero tampoco conviene mirar a otro lado si la sensación de angustia o ansiedad es considerable en los momentos de inactividad.  

En este sentido, los domingos se articulan como una suerte de espejo que refleja nuestro lado más oscuro, ese que pasa desapercibido en el fragor de la semana laboral. Cuando no tenemos nada que hacer, es posible que nuestra mente sienta vértigo ante el reflejo de su propia naturaleza. No es casualidad que durante los domingos nos vengan a la cabeza más recuerdos de nuestro pasado, algunos de ellos no precisamente agradables. 

Si esas sensaciones de angustia y ansiedad te acompañan siempre que permaneces inactivo y no te ves capacitado de gestionarlas en soledad, pide ayuda. Primero de un familiar o amigo de confianza y si, con todo, no logras reponerte y cambiar el enfoque de tus días de vacaciones, consulta con un profesional ya que esos síntomas pueden tener raíz patológica.




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