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El gran fraude de la Operación Bikini

¿Alguna vez has sentido ansiedad porque se acerca el verano y no te encuentras a gusto con tu peso? ¿Has pensado en ponerte en modo Operación Bikini para pasear por la playa con la cabeza bien alta? Error. Grave error.  

Tanto desde un punto de vista psicológico como físico, las dietas milagro caracterizadas por su objetivo de perder mucho peso en poco tiempo no solo son un fraude, ya que no cumplen sus propósitos a largo plazo, sino que pueden arruinar tu salud física y tu salud mental. Te mostramos el último estudio científico al respecto de las dietas milagro para que no caigas en la trampa de la Operación Bikini. 

¿Y si la Operación Bikini engordara? 

Operación Bikini - Fuente: Pexels
Un bikini entre otros utensilios y prendas – Fuente: Pexels

¿Alguna vez te has preguntado por qué las personas hacen tantas dietas? Si realmente funcionasen, con una ya estaría bien, ¿no? La respuesta reside, por supuesto, en que las dietas milagro son un fraude, razón por la cual la Operación Bikini termina por hacer ganar peso a muchos de los que participan en ella. Acudimos a un estudio científico para explicar esta paradoja. 

Las dietas pueden engordar a las personas delgadas 

Operación Bikini - Fuente: Pixabay
Una mujer hace abdominales – Fuente: Pexels

Un estudio de varias universidades suizas reseñado en Nature en 2020 y publicado en la Revista Internacional de Obesidad ha sugerido que hacer dieta para perder peso está asociado con un futuro aumento de peso y obesidad, “siendo estas predicciones más consistentes en personas que hacen dieta y están en rango normal de peso corporal que entre personas con obesidad”: al menos un tercio de las personas que hacen dieta recuperan más peso del que perdieron.  

¿Y cómo es esto posible? Por la adaptación metabólica. Si has hecho dieta alguna vez, habrás notado que el proceso de perder peso es enrevesado. A veces se pierde mucho peso de inicio y luego cuesta más. O viceversa: al principio cuesta romper una barrera y, más tarde, el proceso se acelera.  

Todo ello se explica porque tu cuerpo posee unos mecanismos metabólicos para evitar cambios abruptos de peso. Tú quieres adelgazar, pero él no, porque interpreta la repentina pérdida de peso como una amenaza para la salud, porque normalmente lo es.  

Nuestros ancestros podían tener una mala racha en la búsqueda de alimento, por lo que este mecanismo metabólico de compensación, almacenamiento y uso de energía solventaba estas “crisis de energía” ralentizando el metabolismo para consumir el mínimo de calorías: era un asunto de vida o muerte, un poco más serio que las operaciones bikini de la actualidad. 

Y aunque ya haya llovido desde los tiempos de los cazadores-recolectores, para nuestro cuerpo pocas cosas han cambiado. Sigue firme en su defensa de la salud a través de la lucha contra los cambios abruptos de peso. Comer menos cantidad de comida no es garantía para perder peso, aunque resulte paradójico, ya que el cuerpo se acostumbra a gestionar menos energía.  

Basándose en estas consideraciones, el estudio reseñado por Nature no puede llegar a otra conclusión, especialmente diáfana en personas con un peso inicialmente normal, que el cuerpo considera más saludable, por lo que tiene menos razones para “permitir” perder peso por la vía rápida: “en estas personas con un peso inicialmente normal, los intentos de dieta pueden predisponer o representar otra predisposición al aumento de peso en el futuro. De hecho, se ha demostrado que la pérdida de peso corporal induce cambios metabólicos y de comportamiento por los cuales el cuerpo lucha por recuperar el peso”. 

Cada ciclo de pérdida/recuperación de peso —cada dieta con su correspondiente transición entre dietas— complica aún más el proceso siendo contraproducente para el control del peso.

Y es que cuando la dieta se da por terminada y volvemos a nuestra alimentación habitual (error, por supuesto), la adaptación metabólica de nuestro cuerpo aún se mantiene, por lo que necesita menos energía mientras nosotros le damos más de la que precisa: así es como se explica la paradoja de que las dietas milagro puedan llegar, incluso, a hacernos ganar peso a medio y largo plazo, aunque consigamos perder algún kilo inicialmente. 

La Operación Bikini amenaza tu salud mental 

Operación Bikini - Fuente: Pixabay
Una recreación de una sombra sobre la arena y un bikini – Fuente: Pixabay

Imagina la frustración que puedes sentir cuando tras un enorme esfuerzo por perder peso, al final te mantienes o, incluso, lo ganas. Esta situación puede tener un impacto muy negativo en tu autoestima. Te has marcado un objetivo y no lo has logrado. No solo eso: estás peor de lo que estabas. Y entonces lo vuelves a intentar. Y entras en el bucle sin fin de las dietas milagro


Según el estudio referido, paralelamente al aumento de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad en todo el mundo, también está aumentando la prevalencia de las dietas: un 40% de los adultos ha intentado perder peso en algún momento los últimos cinco años.  

Ya lo señala la dietista y nutricionista Diana Díaz Rizzolo en este artículo recogida por la revista de la Universitat Oberta de Catalunya: “tenemos la falsa sensación de tener conocimientos sobre cuestiones relacionadas con la nutrición y el metabolismo. Además, queremos todo para ya y entendemos como algo normal, e incluso saludable, el hecho de vivir comiendo en exceso y luego compensarlo”. 

Esta actitud abiertamente negligente alcanza su punto culminante con las dietas milagro y la Operación Bikini, esa imprudente estrategia de sacrificar la salud por una presunta mejora de la autoestima cuando llegue el momento de ponernos en bikini o bañador en la playa y lucir un cuerpo diez… que nunca lo es.  

Y los problemas de salud mental asociados a estas dietas milagro son una verdadera amenaza, especialmente en el caso de los más jóvenes que pueden desarrollar trastornos de conducta alimentaria por seguir pautas dietéticas erróneas a la búsqueda de ese ideal imposible siempre presente en la publicidad y las redes sociales. Porque, debemos ser valientes y hacernos la pregunta definitiva. ¿Por qué queremos perder peso? 

¿Por qué se cae en la trampa de la Operación Bikini? 

Operación Bikini - Fuente: Pixabay
Un hombre con la cara tapada en la playa – Fuente: Pexels

¿Nuestro médico nos ha dicho que debemos perder peso? ¿O nos los ha “sugerido” un influencer a través de sus estupendos posados en Formentera? ¿O es un deseo personal basado en nuestras propias consideraciones acerca de nuestro peso correcto? ¿Y por qué lo queremos perder para el verano y no para el invierno? Somos idiotas, ¿o qué? 

No nos engañemos, la mayoría de las personas que se ponen en modo Operación Bikini no pretenden perder peso para sí mismas, sino para los demás, para ese supuesto juez que se ubica en la playa o en la piscina y que sentencia sobre los cuerpos válidos y los no válidos. Pero ese juez no existe, es nuestro deseo de agradar inspirado en la tradición de un cuerpo ideal y nuestro gordofóbico temor a ser rechazados o mirados con desdén. 

Así que no caigas en el fraude de la Operación Bikini. No solo porque podría salirte el tiro por la culata y terminar engordando, no solo porque la Operación Bikini es denigrante, machista y ridícula desde cualquier punto de vista, sino porque ninguna dieta milagro funciona.  

Si realmente consideras que tienes sobrepeso, acude a tu médico para que te oriente sobre los pasos a seguir. Porque ya es hora de dejar de hablar de dietas y comenzar a hablar de cambio de hábitos, tanto a nivel de alimentación saludable como de respeto de la diversidad corporal.



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