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El síndrome de Rebeca o los celos retrospectivos

Hay síndromes ante los que debemos estar alerta por si aparecen para ponerles remedio. Uno de ellos es el síndrome de Rebeca. Si no has oído hablar de él, te contamos lo que debes saber.


Las relaciones de pareja pueden ser complicadas, aunque a veces somos nosotros los que parece que saboteamos o intentamos complicar las cosas más sencillas. Sea como fuere, lo cierto es que pueden ser origen de algunos problemas que nos afecten a nivel psicológico y emocional, por lo que con frecuencia hay casos en los que es necesario pedir ayuda a un profesional si se agravan.

Los celos son buen ejemplo, puesto que entre un simple resquemor y los celos patológicos hay todo un mundo, en el que nos encontramos con síndromes ante los que debemos estar alerta por si aparecen para ponerles remedio. Uno de ellos es el síndrome de Rebeca. Si no has oído hablar de él, te contamos lo que debes saber.

Quién es Rebeca

Fotograma de la película Rebeca

El síndrome de Rebeca, que hace referencia a los celos que siente una persona por las parejas o relaciones anteriores de su pareja actual, toma tal nombre de una de las grandes novelas de Daphne du Maurier: Rebeca, que llevó al cine el director Alfred Hitchcock. Curiosamente, la chaqueta que la protagonista de la película luce en ella también pasaría a denominarse rebeca.


La historia de Rebeca se centra en los celos e inseguridades que siente la nueva mujer del viudo Max de Winter hacia la difunta esposa de este, Rebeca, cuya sombra y presencia parece expandirse constantemente sobre la relación, sin importar que esté muerta. De hecho, la autora de la obra había declarado que esta historia de amor y misterio era, en el fondo, un estudio sobre los celos.

Síndrome de Rebeca

celos
Pxhere

De forma general, el síndrome de Rebeca provoca que quien lo sufre se compare constantemente con la otra persona que formó parte de la vida de su pareja actual, ya sea una esposa, un marido, una compañera o un novio, o incluso de todos los anteriores. Y puede hacer referencia tanto a los celos de una como de varias relaciones sexuales o sentimentales. El hecho es que en la comparativa, quien lo padece siempre sale perdiendo y se cree que no es ni tan bueno ni tan listo ni tan guapo ni hace las cosas tan bien como la pareja o parejas anteriores.

Frente a otro tipo de celos, estos tienen un carácter retrospectivo, puesto que se basan en hechos acaecidos en un pasado cercano o remoto, no en el presente, y se convierten en un auténtico problema cuando dejan de ser puntuales para transformarse en patológicos, siempre y cuando no haya motivo alguno para sentirlos.


En estas circunstancias, quien sufre el síndrome de Rebeca, además de la enfermiza y constante comparativa, puede adoptar conductas persecutorias de los ex de su pareja para averiguar más sobre ellos y asegurarse de que todavía no se están viendo, investigar sus perfiles en las redes sociales e influir en las interacciones sociales de la pareja para controlarla. Todo ello lo único que provoca es enturbiar y dañar la relación que se convierte en insana, que terminará con la pareja rompiendo.

El problema se agudiza si ese ex forma parte de la vida actual de la pareja, como un compañero de trabajo o de estudios o un miembro de la pandilla de amigos, así como cuando la otra persona destaca por cualidades de las que carece quien padece los celos.

Causas del síndrome de Rebeca

síndrome de Rebeca
Pixabay

No hay unas causas concretas por las que surja el síndrome de Rebeca, más bien lo provocan una conjunción de circunstancias. Normalmente, suelen padecerlo personas con baja autoestima e inseguras, así como cuando perciben que su pareja considera superior en algunos puntos a la anterior, ya sea en inteligencia, habilidad, maestría o belleza, entre otros aspectos.

Como consecuencia, la pareja actual busca competir con la anterior como sea para superarla y exige vivir lo mismo que se vivió con la otra para no sentirse inferior. Los reproches y las discusiones resultarán inevitables entonces y se lanzarán frases del tipo «con él ibas a ese sitio y conmigo no…» o «con ella sí te casaste», entre otras muchas y según las circunstancias.


Pero la propia pareja puede ser culpable de alimentar tal síndrome si está mencionando continuamente a quien formó parte de su vida antes o incluso realiza comparativas, especialmente dañinas cuando hay discusiones. Esto contribuirá a provocar un complejo en la pareja actual. Si tal cosa sucede, cabría preguntarse si se ha pasado adecuadamente el duelo de la relación anterior.

Prevención y tratamiento

El modo más sencillo de evitar caer en el síndrome de Rebeca es, ante todo, mantener una sana autoestima. Recuerda que para querer bien a los demás primero tienes que quererte bien a ti mismo. Y por lo que respecta a la relación de pareja, lo mejor es la comunicación: hablar todo lo que haga falta con tranquilidad y sinceridad de nuestros miedos e inseguridades, sin temor a preguntar ni a conocer las respuestas, con asertividad y empatía.

Sin embargo, en muchas ocasiones es necesario solicitar la intervención de un profesional que ayudará a la pareja a afrontar este problema y trabajará de forma individual con quien sufra los celos enfermizos para mejorar su autoestima y poder superar este síndrome de nombre tan cinematográfico.

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