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¿Es posible controlar lo que sueñas? Todo sobre los sueños lúcidos

Hoy soñé que entraba en una frutería y me ofrecían cuatro tomates por 100 euros. ¿Fue un sueño lúcido? No, porque los compré. Si hubiera sido un sueño lúcido a buen seguro que hubiera tenido la suficiente lucidez, valga la redundancia, para no ser timado por el frutero, aunque me pusiese de justificación la inflación, la Guerra de Ucrania y no sé cuántas cosas más. Además, si hubiera sido un sueño lúcido habría elegido soñar algo más entretenido que comprar fruta

El sueño de los tomates fue un sueño ordinario en el que la persona que duerme considera que el sueño es la vida real: no sabe que está soñando. Sin embargo, en los sueños lúcidos, el soñante sí sabe que está viviendo otra realidad, la del sueño, que se rige por otras leyes diferentes. Y es entonces cuando somos capaces de controlar la situación, incluso elegir qué soñamos y cómo actuamos en el sueño. 

Sueños lúcidos, el sueño de un soñador 

Una mujer y un atrapasueños - Fuente: Pexels
Una mujer y un atrapasueños – Fuente: Pexels

Se dice que los soñadores tienden a soñar despiertos, a imaginar mundos alternativos, situaciones fantásticas tejiendo narraciones que alteran la realidad para que esta se convierta en algo mucho más atractivo, menos aburrido, menos doloroso. Pero soñar despierto no es lo mismo que un sueño lúcido, porque en el sueño lúcido, dormimos y nos embarcamos en un viaje onírico en el que la fantasía elaborada de forma inconsciente, como en los sueños ordinarios, también interviene. 

Por eso un sueño lúcido es mucho más impactante que soñar despiertos, ya que nuestra imaginación está totalmente liberada de los límites del mundo real, algo que nunca logramos despiertos, por muy fantasiosos e imaginativos que seamos.

Por eso tantos y tantos artistas a lo largo de la historia del arte —de William Blake a David Lynch, de Borges al propio Dalí— se han nutrido de los sueños, porque ofrecían un material exclusivo y excepcional. Por eso cuando despertamos, en ocasiones, nos sentimos estupefactos: ¿cómo es posible que mi cerebro sea capaz de desarrollar esos mundos alternativos? ¿De dónde saco esa creatividad que más tarde, despierto, apenas llego a rozar? 

Y es aquí donde entra el sueño lúcido, una suerte de conexión entre ambos mundos, el real y el onírico: como meternos en un sueño propio, estando despiertos, teniendo la capacidad de decidir cómo afrontamos el sueño, incluso eligiendo con qué soñamos: lo dicho, el sueño de un soñador. 

Keith Hearne y el ‘primer’ sueño lúcido 

Risa durante el sueño - Fuente: Pexels
Risa durante el sueño – Fuente: Pexels

Aunque el ser humano empezó a tener sueños lúcidos desde el primer momento en el que empezó a soñar, la ciencia lo ha tenido mucho más difícil para investigarlos. Al fin y al cabo, ¿cómo garantizar científicamente que un sueño es lúcido? Definido por la escritora británica Celia Green como el sueño en el cual el individuo es consciente de que esta soñando, fue otro británico, el psicólogo Keith Hearne el primero en comprobar que, efectivamente, un soñante estaba teniendo un sueño lúcido. Y lo hizo de una forma muy sencilla. 

Le dije que hiciera siete u ocho movimientos oculares de izquierda a derecha cuando comenzara a percibir su sueño lúcido”. 

Era el 12 de abril de 1975, como narra en esta entrevista, cuando Hearne tuvo éxito en sus investigaciones con un individuo que decía tener muchos sueños lúcidos. “Después de todo, REM significa sueño con movimientos oculares rápidos, por lo que seguramente los músculos oculares podrían moverse deliberadamente cuando estuviera lúcido. Había ideado el método de señalización en un intento de sortear la profunda parálisis corporal del sueño REM, que inhibe cualquier señalización física”. 

El individuo estaba conectado a un sensible registrador gráfico multicanal. Poco antes de las ocho de la mañana, el sujeto entró en un indudable REM, cuando, de repente, “apareció la secuencia solicitada y deliberada de grandes movimientos en zigzag en los dos canales que monitoreaban los movimientos oculares”: ahí estaba, el soñante le estaba diciendo a Hearne que estaba soñando. El primer caso de sueño lúcido documentando científicamente. 

“Fue una situación asombrosa y alucinante. Estaba viendo una comunicación de una persona dormida en otra habitación, «inconsciente», soñando, pero en su propio mundo vívido en el que estaba perfectamente consciente e interactuaba con los demás. Era su realidad; yo estaba en mi realidad. Se ha establecido un canal de comunicación entre esas dos realidades”. 

Tanto el registro gráfico original y la invención de la “máquina de sueñosse encuentran en el Museo de Ciencias de Londres. Hearne comenzó entonces a escribir libros sobre sus hallazgos para luego abordar otros ámbitos, como las premoniciones. Pero esa ya es otra historia…  


¿Quieres tener sueños lúcidos? Prueba con estos métodos 

Durmiendo entre nubes - Fuente: Pexels
Durmiendo entre nubes – Fuente: Pexels

El artículo de Miguel Gasca —presidente de la Asociación Internacional de Onironautas— y Javier García Campayo del Servicio de Psiquiatría del Hospital Miguel Servet y la Universidad de Zaragoza que revisa la bibliografía sobre el sueño lúcido y la relación que podría tener con el “moderno” mindfulness señala que, para considerar un sueño como lúcido, deben cumplirse las siguientes condiciones, acudiendo al trabajo de la psiquiatra Deirdre Barrett de Harvard: 

  • Saber que uno está soñando. 
  • Saber que los objetos desaparecerán cuando el soñador despierte. 
  • Saber que las leyes físicas no son aplicables. 
  • La memoria de vigilia se mantiene intacta. 

Y es que, a pesar de las discrepancias entre las estadísticas sobre la prevalencia de los sueños lúcidos, —algunos estudios señalan que más de la mitad de las personas que han tenido un sueño lúcido alguna vez en la vida— solo entre el 0,3 y el 0,7 de los sueños que se recuerdan se pueden considerar sueños lúcidos si nos atenemos a esas condiciones expuestas. Sea como fuere, aquí van los métodos más exitosos para “controlar” los sueños. 

Levantarse y volver a la cama 

Conocida en inglés como WBTB (Wake Back To Bed), es la técnica más sencilla. Muy simple: te levantas a medianoche, haces una tarea tranquila y consciente durante unos minutos, como leer, y te vuelves a la cama para dormir. Las probabilidades de que tengas un sueño lúcido son mucho mayores.

MILD 

Se trata de una técnica cognitiva introducida por Stephen P. La Berge, conocida como inducción voluntaria a los sueños lúcidos, una suerte de autosugestión que consiste en pensar en lo que quieres soñar antes de quedarte dormido “visualizándote en el mismo alcanzando la lucidez, mientras te enfocas en la intención de darte cuenta de que estás soñando”. El “inventor” de esta técnica tuvo un rango de 1 a 13 sueños lúcidos por mes, ¡con un máximo de dos por noche! 

Reflexión crítica/test de realidad 

Es una técnica desarrollada por Paul Tholey también en la década de los 80 que consiste en preguntarse en varias ocasiones a lo largo del día si estás soñando. “Se sugiere percibir el medio ambiente y a uno mismo buscando posibles incongruencias indicativas de un estado onírico. La finalidad es conseguir trasladar la «reflexión crítica» del estado de vigilia al estado del sueño y así favorecer que el soñador tome conciencia de estar soñando”. 

Según los investigadores Miguel Gasca y Javier García Campayo, el test de realidad “tiene similitudes con algunas de las prácticas formales que se realizan en diferentes programas basados en mindfulness (…) intentando contrarrestar el modo «piloto automático» y aumentar el «darse cuenta» de las acciones cotidianas”. 

Al igual que MILD, esta técnica cognitiva se basa en la hipótesis de continuidad según la cual los estados oníricos reflejan experiencias de vigilia, y que los procesos cognitivos en el ciclo sueño/vigilia también tienen características comunes. 


Los estímulos externos y el diario de sueños 

Sueño y estimulación olfativa - Fuente: Pexels
Sueño y estimulación olfativa – Fuente: Pexels

Estas técnicas pueden ser combinadas con estímulos externos, como los luminosos o los olfativos (el sentido más evocador, con diferencia), que podrían facilitar la entrada en un sueño lúcido. Así mismo, por supuesto, también hay quien usa drogas, sustancias y/o fármacos para alterar la conciencia dentro del sueño.  

No obstante, tiene menos efectos secundarios llevar un diario de sueño, uno de los mejores apoyos para no perderse ese mundo alternativo de los sueños, aunque estos sean “ordinarios”, es decir, no lúcidos: se trata de apuntar lo que recuerdas de tus sueños nada más levantarte porque, como sabrás, al poco de despertarnos, nos vamos olvidando del sueño, y estos olvidos pueden ser más que relevantes. Por ejemplo, yo ya no me voy a olvidar de los tomates a 25 euros la pieza gracias a haberlo escrito aquí.  

Además, recordando lo que soñamos somos más conscientes de la forma en la que construimos nuestro mundo onírico lo que puede facilitarnos entrar más a menudo en esos sueños lúcidos que tanta fascinación despiertan. 



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