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La leyenda del hilo rojo, ¿en qué consiste?

¿Sientes que la persona que está a tu lado es tu alma gemela? ¿O aún confías en que tropezarás con ella justo a la vuelta de la esquina? Si crees en la predestinación del amor, no te pierdas la leyenda del hilo rojo.

¿Sientes que la persona que está a tu lado es tu alma gemela? ¿O aún confías en que tropezarás con ella a la vuelta de la esquina? Si crees en la predestinación y en la armonía del mundo, debes conocer la leyenda del hilo rojo, un mito de origen oriental que vincula a las personas destinadas a amarse a través de un invisible hilo rojo, de forma que, tarde o temprano, terminarán por encontrarse. 

Un hilo rojo que teje corazones 

La leyenda del hilo rojo
La leyenda del hilo rojo. Fuente: Pixabay

“Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper”. Así se resume el significado de las diferentes leyendas vinculadas al mito del hilo rojo que tiene su origen en la cultura oriental, tanto en China como en Japón.  

Una de estas leyendas es protagonizada por un anciano que vive en la luna. Cada noche sale a buscar a recién nacidos para atarles un hilo rojo de forma que en algún momento posterior de sus vidas puedan encontrarse. De esta manera, el hilo sería una suerte de guía que ayudaría a las personas a encontrar el amor de su vida porque, aunque el hilo se puede estirar, nunca se puede romper. 

Otra popular leyenda japonesa que explica el mito del hilo rojo nos lleva al Japón clásico:

Un joven emperador nipón hizo traer a su corte a una misteriosa bruja con la capacidad de hacer visible el hilo rojo de la predestinación. La búsqueda de la bruja llevó al emperador a un mercado donde una pobre campesina sostenía un bebé en brazos. Enfurecido con la bruja por lo que creía una broma de mal gusto, el emperador empujó a la campesina cayendo su bebé al suelo y haciéndose una gran herida en la frente. La bruja fue condenada a muerte y el episodio se olvidó en palacio. Muchos años después el emperador debía casarse. Su corte recomendó la hija de un poderoso general. Llegó el día de la boda y el emperador pudo ver por vez primera a su futura mujer bajo el velo… mostrando una gran cicatriz en la frente. 

La moraleja de esta historia es diáfana: no podemos escapar a nuestro destino, tampoco en el amor. El hilo rojo no es visible porque no necesitamos verlo, tal vez porque, como diría el poeta, los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después: debemos esperar nuestro momento, no correr a buscar nuestro destino, sino que sea el hilo rojo el que nos lleve allí en “el tiempo, lugar y circunstancia” adecuadas. 

El hilo rojo y la fuerza del destino 

La leyenda del hilo rojo
La leyenda del hilo rojo en la película japonesa ‘Your Name‘ de Makoto Shinkai (2016)

Tal es el arraigo en la cultura oriental de la leyenda del hilo rojo que muchas personas llevan anillos de hilo rojo como muestra de que están enamoradas o de que pronto estarán junto a su alma gemela. En este sentido, se dice que el hilo rojo sería una continuación de la arteria ulnar de la palma de la mano a través de la que fluye la sangre que bombea el corazón, órgano que, como sabemos, tiene profundas resonancias románticas en diversas culturas, también en la occidental. 

En última instancia, la leyenda del hilo rojo magnifica hasta el extremo el concepto de destino que en mayor o menor medida ha estado presente en buena parte de las culturas de la historia de la humanidad. En este sentido, la tradición filosófica del taoísmo de origen chino está muy vinculada al concepto de destino, entiendo ‘tao’ como camino o vía. Por su parte, Confucio aseguraba que el destino de las personas está determinado por el cielo y no es posible cambiarlo: el ser humano está en armonía con el cosmos lo que supone aceptar lo designado por el cielo. 

La leyenda del hilo rojo
La leyenda del hilo rojo. Fuente: Unsplash

Tal y como señala también la locución latina ex nihilo nihil fit, nada surge de la nada o, de la nada, nada proviene, lo que conlleva también concebir el mundo como un tejido en el que todo está conectado, en el que todo tiene un propósito, un sentido, rechazando la idea de caos o casualidad. Al contrario, según estas filosofías, el mundo avanza a través de la teoría de la causalidad: las cosas no ocurren de manera aislada, sino que están estrechamente ligadas unas a otras en diversos procesos de interacción. 

A este respecto, el amor sería una de las manifestaciones más notorias de la armonía del tejido cósmico: las personas estamos destinadas a encontrar a nuestra alma gemela en algún momento de nuestras vidas. 

El amor romántico: ¿destino o casualidad? 

La leyenda del hilo rojo
La leyenda del hilo rojo. Fuente: Unsplash

Dicen que una estrecha cuerda, casi estrecha como un hilo, separa la casualidad del destino. Es otra manera de decir que el ser humano está permanentemente sujeto a dos fuerzas de resonancia simbólica: la armonía y el caos, el destino y la casualidad.  

¿Es el destino responsable de que tú y tu pareja os encontraseis aquel día en la cola del supermercado? ¿O fue una dulce casualidad? Creer en el destino da un sentido a la vida, reduce la presión y minimiza la responsabilidad de nuestros actos. Si todo está escrito de antemano, no importa lo que hagamos porque un hilo rojo nos llevará a nuestro destino.  

Sin embargo, si nos situamos al otro lado de la cuerda, sentimos el vértigo de percibir que todo lo que sucede a nuestro alrededor es pura casualidad y que, si aquel día no hubiésemos ido al supermercado, nuestra alma gemela se hubiera ido… y tal vez estaríamos junto a ‘otra’ alma gemela, o incluso muy felizmente desparejados. 


En este sentido, conviene recordar que leyendas como la del hilo rojo o el mito del alma gemela de origen griego pueden tener un lado negativo si nos obsesionamos con ellos hasta el punto de que consideremos que no vamos a estar ‘completos’ si no tenemos un alma gemela a nuestro lado. No hay que olvidar que el ser humano está perfectamente capacitado para alcanzar la felicidad en soledad.

Sea como fuere, el amor, en el más amplio sentido de la palabra, no solo en su vertiente romántica, es sin duda alguna la energía más potente que nutre al ser humano, una fuerza que impulsa a continuar adelante siguiendo un hilo invisible que teje el sentido de la vida. 



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