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Lo que nos enseña Selena Gomez en Mi Mente y Yo

Selena Gomez es la quinta persona del mundo con más seguidores en Instagram, una artista de éxito con diversas series, películas y discos en el mercado, una referencia para millones de fans que la adoran. Todo parece sonreír a la artista tejana de 30 años. Pero la realidad detrás de las cámaras y los focos mediáticos es bien diferente.  

El documental Mi mente y yo presenta una cara desconocida de Selena, la de una persona vulnerable con complejos problemas de salud mental que lucha cada día por salir adelante en un mundo a menudo frívolo e implacable como es el estrellado de Hollywood. 

La otra cara de Selena Gomez 

Selena Gómez
Selena Gomez en una imagen promocional de Mi mente y yo

9 de octubre de 2015. Selena Gomez publica su segundo disco de nombre Revival en su recién estrenada discográfica, Interscope Records, que ha publicado trabajos de estrellas como Lady Gaga, Billie Eilish, Lana del Rey o Gwen Stefani. Revival, como hizo Stars Dance en 2103, su primer disco, no tiene problemas para alcanzar el número 1 del Billboard 200.  

Selena Gomez se convierte en la artista del momento, la más deseada, pero después de salir de gira en mayo de 2016 se ve obligada a cancelar el resto de actuaciones. Y el misterio y los rumores se ciernen sobre la estrella más rutilante de Hollywood.  

Hay que tener mucho valor para querer ponerle fin a tu vida y comprender que ese no es tu destino. Conozco el sentimiento de estar a punto de hacer algo para hacerte daño. 

Como muchos artistas nacidos de la inagotable cantera hollywoodiense, Selena consigue triunfar en plena adolescencia, sin haber alcanzado la madurez. Su trabajo con Disney la convierte en un ídolo juvenil, y la poderosa industria del entretenimiento norteamericano se apodera de su figura. Selena consigue su sueño de ser artista, pero la cara oculta del estrellato, tantas veces lamentada entre las bambalinas hollywodienses, amenaza su vida privada

Selena Gomez nació en 1992 en Grand Prairie (Texas), hija de una actriz de teatro de ascendencia italiana y de un mexicano. A los cincos años, sus padres se divorcian, y Selena queda al cargo de su madre que por entonces solo tiene 21 años. Las dificultades económicas fueron habituales en la niñez de Selena que recibió su nombre en honor de la Reina de la música tejana.  

Por influencia de su madre, Selena se ve atraída por el mundo de la actuación y realiza sus primeras audiciones con solo 10 años. Pero sería en 2007, ya con 15, cuando la joven tejana consigue un papel en Wizards of Waverly Place de Disney Channel. El resto es historia. 

Tengo que dejar de vivir así. ¿Por qué me he alejado tanto de la luz? Siempre he tenido todo lo que he querido y deseado, pero eso me ha matado. 

Después de una vida humilde en la que, en ocasiones, no tenían “dinero ni para gasolina”, Selena se encuentra con 15 años viviendo un sueño. Pero, en poco tiempo, la artista comienza a descubrir el lado amargo de la fama mientras pelea con sus problemas de salud. 

Selena Gómez
Selena Gomez en una entrevista – Fuente: Depositphotos

En 2017 revela que su retiro está vinculado al lupus que la han diagnosticado. Recibe un trasplante de riñón en una operación crítica en la que debe recibir una cirugía de urgencia tras romperse una arteria. Poco después sufre un brote psicótico. En 2020 es diagnosticada con trastorno bipolar tras pasar dos meses en un hospital psiquiátrico.  

Selena Gomez ya no es aquella adolescente que triunfaba en Disney, es una mujer que debe combinar su profesión con la batalla diaria contra sus problemas de salud mental. En el documental Mi Mente y yo, la artista tejana muestra cómo la fama es un arma de doble filo capaz de cumplir los sueños más increíbles y generar las pesadillas más siniestras

Consciente de su inmenso impacto mediático, Selena Gómez ha iniciado una serie de iniciativas, con el documental My Mind & Me como baluarte, para blanquear temas tradicionalmente vetados en la agenda hollywoodiense: la depresión, la ansiedad y otros trastornos de salud mental que viven decenas de personalidades que, con su trabajo, sostienen la industria del entretenimiento más importante del mundo. 

El caso Selena Gomez y los ‘juguetes rotos’ de Hollywood 

Selena Gómez
Corey Feldman (segundo por la derecha) y River Phoenix (primero por la derecha) en una imagen de Cuenta Conmigo (1986)

Brittany Murphy, Corey Haim, Corey Feldman, Brad Renfro, Jonathan Brandis, Lindsay Lohan, Drew Barrymore o River Phoenix son tan solo algunas de las muchas estrellas de Hollywood que alcanzaron el estrellado en su juventud para acto seguido enfrentarse a profundas crisis profesionales y/o vitales que amenazaron su carrera.  

En algunos casos, como el de Drew Barrymore, consiguieron reconducirse tanto a nivel profesional como vital. Otros no corrieron la misma suerte. Es el caso del propio River Phoenix, el artista más prometedor de su generación, una suerte de James Dean de los 90 que, con solo 23 años, murió de sobredosis a las puertas del mítico Viper Room de Los Ángeles propiedad de su amigo Johnny Depp. La llamada a urgencias —filtrada a la prensa— de su hermano Joaquin aún sigue poniendo los pelos de punta.  

Pero si hay un caso de juguete roto que enturbia la historia del Hollywood clásico ese el de Judy Garland, el gran mito de El mago de Oz que, durante años, se convirtió, de puertas afueras, en la niña mimada de Hollywood. El problema, de puertas adentro, fue que Judy ya no era una niña y que no estaba, ni mucho menos, mimada.  

Fichada con 13 años por la Metro Goldwyn-Mayer a través de su famoso fundador, el famoso Louis B. Mayer —que la apodaría de forma despectiva “mi pequeña jorobada”— alcanzó al estrellato cuatro años más tarde con El mago de Oz

Selena Gómez
Judy Garland en un cartel del Mago de Oz, el “triunfo de Metro-Goldwyn Mayer”

Desde entonces Judy inició un paralelo (y privado) descenso a los infiernos mientras se erigía en la gran figura del Hollywood clásico. Cuenta la leyenda que el estudio “recetó” a la actriz y cantante un menú de sopa, lechuga, anfetaminas y 80 cigarrillos diarios para aumentar la productividad y mitigar el apetito: todo ello con el objetivo de mantener la línea para interpretar sus papeles de adolescente inocente. Un corsé le apretaba el pecho para que su aspecto fuese aún más aniñado. 

Después de numerosos altibajos en su carrera y tras ser despedida por su antiguo estudio, Judy murió de sobredosis de barbitúricos el 22 de junio de 1969. Su funeral en Nueva York fue multitudinario y su leyenda sigue viva gracias a muchos momentos inolvidables.  

La pena es que la actriz no tuvo nunca oportunidad de grabar un documental sobre el lado oscuro de su ascenso al estrellato que hubiera dinamitado aquel resplandeciente Hollywood de arcoíris y sonrisa perpetua. Y es que “el espectáculo siempre debía continuar”… a costa de, entre otras cosas, los problemas de salud mental de muchas de sus estrellas. 



1 Comment

  1. me encantó este artículo de Selena. por el contrario el del secreto parece malísimo dedicar tiempo a hablar mal de algo no es edificante mejor no digas nada

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