/

Los mitos del placer femenino que ha derribado el succionador de clítoris

Hace unos pocos años la llegada al mercado de los succionadores de clítoris provocó una auténtica revolución. Si antes poco se hablaba de juguetes sexuales e incluso había entornos en los que se minimizaba la importancia del placer de las mujeres, estos aparatos se popularizaron y se colaron en las conversaciones de todo el mundo.

Así las cosas, son numerosos los mitos del placer femenino que ha derribado el succionador de clítoris y que han provocado que muchos comprendan mejor la sexualidad, al tiempo que se superan algunos de los tabúes al respecto que todavía perviven. Estos son algunos de ellos.

Sin coito no hay orgasmo

mujer
Mujer abrazándose a si misma / Foto: Unsplash

Todavía hay gente que cree que sin coito no es posible que una mujer llegue al orgasmo, y el succionador de clítoris vino a confirmar lo absurdo de esa idea. El clítoris, que se localiza fuera de la vagina, tiene nada más y nada menos que unas 8500 terminaciones nerviosas, así que resulta lógico que sea el responsable del clímax del placer femenino. Y este puede lograrse fácilmente por medio de la masturbación, con o sin succionador; aunque es cierto que hay algunas mujeres que lo han descubierto gracias a este juguete sexual.

Ya sea por la educación recibida, en muchos casos religiosa, o por los prejuicios adquiridos, no todas las féminas conocen su cuerpo en profundidad, y algunas de ellas se atrevieron a dejar esos tabúes atrás al comenzar a hablarse de los succionadores con naturalidad y comprobar cómo sus amigas íntimas trataban el tema sin problema. En cualquier caso, no se debe olvidar que la exploración y conocimiento del propio cuerpo resultan fundamentales para el placer y la autoestima.

El punto G existe

Aunque hay muchos debates al respecto y cada cierto tiempo salen estudios afirmando una cosa y la contraria, el punto G no existe como tal, porque no hablamos de un punto. En realidad se trata de una zona erógena, una extensión del clítoris que, al manipularla, acrecienta el placer femenino. Hay especialistas que han sugerido llamarlo complejo clitouretrovaginal. Y es que se localiza en la pared vaginal, en un área próxima al ombligo que se diferencia por poseer una textura más rugosa.

Hay que tener en cuenta que la vagina apenas tiene terminaciones nerviosas y, cuando se habla de orgasmos vaginales y clitorianos, se hace referencia a aquella teoría de Freud en la que dividió el placer de las mujeres en estos dos tipos, según la forma con la que alcanzaran el clímax. Lo cierto es que las encuestas indican que más de la mitad de la población femenina lo logra con facilidad con la estimulación del clítoris, mientras que solo dos de cada diez lo hacen mediante la estimulación vaginal. Con estas cifras no es de extrañar el éxito del succionador.

A mayor edad, menos orgasmos

juguete sexual
Juguete sexual / Foto: Unsplash

Otro de los mitos que ha tumbado este juguete se refiere a la sexualidad de la mujer en relación a su edad. Aún circulan creencias populares que aseguran que cuanto mayor es una mujer, menos orgasmos puede tener o que incluso desaparecen por completo.

Nos encontramos con otra mentira. Porque, aunque la vagina cambie con los años y se produzcan modificaciones en nuestros cuerpos, al igual que les sucede a los hombres, el clítoris jamás envejece y tampoco pierde sus terminaciones nerviosas, así que el placer, si se desea, sigue estando asegurado.

Cuantos más orgasmos, más apatía

Otro de esos mitos que circulan con frecuencia es el que asegura que cuantos más orgasmos se tienen, más apatía sexual se padece. Curiosamente, esto funciona al revés. Los expertos en sexología explican cómo masturbarse con frecuencia provoca que se incremente el deseo y, en consecuencia, se tengan más ganas de sexo, algo que incluso puede favorecer a las relaciones de pareja, sobre todo, en determinadas fases más tranquilas o para avivar la llama.

Sin embargo, las consecuencias negativas de la masturbación, y en especial de la femenina, han sido repetidas hasta la saciedad y son muchos los que todavía, erróneamente, las creen. Los efectos secundarios de los que se acusa a la masturbación son de lo más irracionales y descabellados: ceguera, palmas peludas, infertilidad, enfermedades mentales… Todo mentira.

Un buen amante asegura el clímax

mujer
Mujer sobre la cama / Foto: Unsplash

Con todo ello, todavía hay a quien sorprende saber que un buen amante no asegura que una mujer alcance el clímax ni que su placer dependa de estar con alguien, otro mito que desmonta el succionador de clítoris y que ayuda a comprender mejor cómo funciona la sexualidad femenina.

La idea de que un amante fabuloso es capaz de volver loca a la más taimada es una fantasía sexual de la sociedad patriarcal que no tiene nada que ver con la realidad, en la que las mujeres pueden alcanzar el clímax solas o en la compañía que ellas deseen, por mutuo acuerdo entre adultos, siempre que quieran disfrutar de un orgasmo.




Dejar una respuesta

Your email address will not be published.