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¿Por qué hay personas que siempre llevan la contraria?

Un estudio de varias entidades europeas publicado hace unos años aportaba una estadística descacharrante: más de un 50% de personas se llevarían la contraria a sí mismas si considerasen que su propio argumento era de otra persona. ¿Qué quiere decir esto? Para empezar, que el ser humano no tiene las ideas muy claras y no sabe muy bien ni lo que piensa. 

Pero si profundizamos un poco más podemos llegar a conclusiones un poco más desoladoras: un buen porcentaje de personas no solo es incoherente y contradictoria, sino que prefiere la confrontación al entendimiento y la crispación a la concordia. ¿Por qué?  

Vamos a tratar de responder a esta compleja pregunta desde un punto de vista psicológico, refiriéndonos también a la reactancia psicológica, una teoría fundamental para entender nuestro contradictorio carácter y cómo la confrontación, la oposición (y la resistencia) son también reacciones comprensibles (e imprescindibles) para defender nuestra libertad individual y colectiva.  

De qué habláis… que me opongo 

Dos personas hablan - Fuente: Pexels
Dos personas hablan – Fuente: Pexels

Es un viejo chiste que define en pocas palabras a esas personas que siempre están a la defensiva, esperando cualquier mínima oportunidad para plantear una discusión oponiéndose a la opinión mayoritaria sobre cualquier tema, rechazando cualquier propuesta y creando discordia. 

En el mejor de los casos, pueden llegar a ser personas entrañables (e inofensivas), como esos abuelos gruñones de buen corazón. Pero, en el peor de los casos, generan un estado de crispación permanente que termina por agotar a su entorno y desgastar las relaciones.  

Lo curioso de las personas que siempre llevan la contraria, es que, en no pocos casos, no lo hacen de forma deliberada, ni siquiera se dan cuenta, y tampoco obtienen beneficios de ello, no llevan la contraria por interés ni porque su trabajo “se lo exige”, como podemos ver en los parlamentos. No es esa clase de confrontación, no es una estrategia, es casi un “modo de vida”. Entonces, si no es algo deliberado, ¿por qué llevan (siempre) la contraria? ¿Y por qué muchos no pueden dejar de “vivir” así? 

Por inseguridad 

En no pocas ocasiones las personas que llevan la contraria reaccionan ante supuestas amenazas que, a menudo, no son tales, pero ellos las perciben así. Cualquier decisión o propuesta tomada por otra persona es interpretada como una amenaza o una injerencia y el individuo reacciona a la defensiva, oponiéndose, aunque la propuesta sea, en realidad, buena para él.  

Pero ya lo hemos visto en el estudio referido: “las personas son más críticas con los argumentos de otras personas que con los propios: son más capaces de distinguir entre argumentos válidos e inválidos cuando los argumentos son de otra persona y no propios”. ¿Os suena lo de la “paja en el ojo ajeno”?

Por lo general, somos demasiado críticos con lo ajeno, y muy poco críticos con lo propio. Una de las principales razones por las que, a nivel colectivo, como sociedad, cuesta tanto avanzar: no hacemos el mismo esfuerzo en cuestionar nuestras ideas que en cuestionar las ajenas.  

Y este autoanálisis, este proceso de autocrítica que tanto escasea, se explica por la inseguridad que tenemos todos, en mayor o menor medida: cuestionarnos y descubrir que estamos equivocados y que los demás pueden tener razón es un golpe bajo que pocos egos pueden soportar.  

Por narcisismo 

Ser narcisista no significa no ser inseguro, al contrario, pero también explica la tendencia a llevar la contrario por inercia. Y es que los narcisistas son capaces hasta de poner en duda buenas ideas por el simple hecho de que no se les han ocurrido a ellos antes.  

Por automotivación 

En otros casos, llevar la contraria es también una fuente de motivación. Sentirse diferente, oponerse o “resistirse” a la opinión mayoritaria es una “excitación motivacional” como señala la teoría de la reactancia psicológica. Cuando una persona se siente amenazada y es insegura, se carga de energía con la oposición, llegándose a ver como una persona valiente por llevar la contrario… incluso aunque esta postura sea perjudicial para sus propios intereses. 


Por desafío 

Discusión - Fuente: Pexels
Discusión – Fuente: Pexels

Existe un caso especial de personas que llevan la contraria que se vincula a determinadas etapas de la vida, como la niñez o la adolescencia y que se puede adscribir al trastorno de oposición desafiante (ODD). Pero como dice la Clínica Mayo es difícil reconocer la diferencia entre un niño (o un adulto) de carácter fuerte de un niño con este trastorno.  

En cualquier caso, cuando “los comportamientos oposicionistas y desafiantes son frecuentes y continuos; causan problemas graves en las relaciones interpersonales, las actividades sociales, la escuela y el trabajo, tanto para el niño como para la familia”, es hora de consultar con un profesional. 

Por fastidiar 

Finalmente, no hay que obviar que un porcentaje importante de personas que siempre lleva la contraria ni son inseguras, ni son narcisistas, ni necesitan motivarse ni, por supuesto, tienen un trastorno psicológico. Simplemente disfrutan fastidiando a los demás.  

Seguro que conoces a unos cuantos. Llevan la contraria porque se aburren, porque no tienen otra cosa mejor que hacer o, simplemente, porque son mezquinos. A estos últimos no les interesa discutir para llegar a acuerdos, no entienden la discusión como un proceso dialéctico y/o filosófico, sino como un nocivo pasatiempo… también para sí mismos, por supuesto. Pero eso quizás no lo saben, o sí, y prefieren la autodestrucción al conocimiento.  

La reactancia psicológica: llevar la contraria para defender la libertad individual 

Libertad - Fuente: Pexels
Libertad – Fuente: Pexels

En 1966, el psicólogo Jack Brehm presentaba su teoría de la reactancia psicológica, inspirada en otras como la disonancia cognitiva de su colega Festinger, y que tanta repercusión ha tenido en ámbitos tan dispares como la política, la sociología, la salud o el marketing. Según esta teoría, el ser humano estará motivado a recuperar su libertad cuando siente que estas libertades se reducen o se amenazan con una reducción.  

¿Por qué a veces un niño hace lo contrario de lo que le dicen? ¿Por qué a veces a una persona no le gustaría recibir un favor? ¿Por qué la propaganda suele ser ineficaz para persuadir a la gente? ¿Y por qué la hierba del pasto del vecino parece más verde? 

Jack Brehm

Recientemente, dos estudios han vuelto a esta teoría para devolverla a la actualidad. Por un lado, el que llevaron a cabo el departamento de Psicología de la Universidad de Salzburgo y el de la Universidad de Arizona.  

En él se vuelve a definir la reactancia como un motivador para restaurar la libertad: “El desagradable estado motivacional de reactancia da como resultado esfuerzos conductuales y cognitivos para restablecer la libertad, acompañados de la experiencia de la emoción”. Y es así como las personas amenazadas suelen sentirse incómodas, hostiles, agresivas o enojadas. 


Partiendo de esas reacciones habituales de las personas que sienten su libertad individual amenazada, surgen estrategias de persuasión (más o menos controvertidas) para modelarlas como se expone en este otro estudio sobre la comunicación persuasiva en el ámbito de la salud. Y es que este ámbito está siempre batallando con la persuasión como vimos durante la pandemia.  

Y pese a que el individuo perciba a veces como amenazas elementos, situaciones o contextos que no lo son —no en pocas ocasiones vemos gigantes donde solo hay molinos— lo cierto es que llevar la contraria es también una forma de reafirmar la libertad cuando esta se siente amenaza. El problema, claro está, es que no siempre acertamos con el momento, ni el contexto, ni la autoridad a la que dirigir nuestra “furia reactante”. Pero esa ya es otra historia. 



1 Comment

  1. Excelente artículo, incluso me atreveria a decir espléndido. Respondo a parte del articulo con una palabra que llevo de faro o guía en mi vida Zeroestigma.Podemos ser amiga de un narcicista porque hay que aceptar a la gente tal cual es con su diversidad.Por esta razón si tu amigo es narcicista no debes de dejar de ser su amiga e incluso amarlo si por casualidad te has enamorado de él. Sólo hay que poner limites y apoyarle para que no sea inseguro.Incluso yo llegaria más lejos estando dispuesta a cederle ideas para que las haga suyas como una cadena de favores o como si fuese una caja pisologica mágica. Saludos.Gracias

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