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Por qué hay que viajar sola en algún momento de la vida

Viajar sola resulta de lo más gratificante. Descubrir sitios nuevos, vagar en total libertad sin estar pendiente de consensuar gustos y horarios, y disfrutar de la compañía de una misma resulta enriquecedor a todos los niveles. Además, en ocasiones, ayuda a aclarar las ideas sobre lo que se quiere y, lo más importante, lo que no se quiere.

Repasamos hoy los motivos por los que hay que viajar sola en algún momento de la vida. Más cerca o más lejos, según tu presupuesto y disponibilidad, verás que la experiencia es tan fabulosa como única y que además engancha.

Motivos para viajar sola

Superación y motivación personal

Viajar con maleta
Mujer con maleta/Foto: Unsplash

Cada día nos ponemos a prueba, pero también delegamos en otros la toma de algunas decisiones y el hacer determinadas cosas, ya sea por comodidad o por costumbre; algo que sucede con más frecuencia si se vive en pareja. Pero viajar sola te pone a prueba y provoca que te superes. Los pequeños inconvenientes que puedan surgir tendrás que resolverlos tú. Las decisiones de organización y las elecciones de algunas rutas o alojamientos en detrimento de otros también serán tu responsabilidad.

No obstante, si estás acostumbrada a vivir sola, hay situaciones que no te parecerán un reto, pero otras resultarán plenamente liberadoras al salir de la rutina y explorar nuevos horizontes. No hay nada que motive más que emprender algo y ver cómo eres capaz de salir airosa y disfrutando de ello. La autoestima y la autonomía se incrementan con creces.

Responsabilidad en la toma de decisiones

Mujer de viaje
Mujer fotografiando Atenas/Foto: Unsplash

Afrontar un viaje sola hará que puedas planificar lo que desees. No visites ese sitio si no te apetece, planea un itinerario por las librerías de tu destino, tírate toda la tarde en la playa o pasa horas en esa casa museo que te ha enamorado. Y, por supuesto, come como quieras donde quieras. Nadie va a protestar. A nadie tendrás que contentar. Tú decides.

Esto es un auténtico placer, pero esta ventaja también tiene un doble filo: la responsabilidad es tuya. Si el plan sale mal, si la comida es un desastre o si pierdes un bus porque te has demorado más de la cuenta en ese parque, la culpa será tuya. Ni excusas ni justificaciones. Y no pasa nada. Perdónate el error y piensa que, a veces, nos equivocamos, aprendemos de los errores y crecemos. Otro motivo más por el que viajar sola resulta tan enriquecedor.

Disfrutar de una misma

atardecer
Mujer contemplando atardecer/Foto: Unsplash

Hay personas que le tienen miedo a la soledad, en ocasiones porque les aterra estar a solas con sus pensamientos o afrontar algún problema. Por más que viajen para escapar de ellos, solo estarán posponiendo lo inevitable. Sin embargo, hay otras que temen la soledad por la mala fama que esta tiene o por lo que les han enseñado. No obstante, disfrutar de la compañía de uno mismo es una gozada cuando se está a gusto en la propia piel y sigues sorprendiéndote cada día con lo que eres capaz de hacer o no hacer.

Pero para ello es necesario conocerse y, en esto, estar a solas sin interferencias resulta fundamental. Un viaje así es el mejor modo para que redescubrirse a una misma y comprender que la soledad tiene muy mala fama, pero que, en realidad, si disfrutas de ella, es adictiva.

Desconectar de la rutina

mujer
Mujer leyendo en hamaca/Foto: Pixabay

Al viajar sola desconectarás de forma inmediata de la rutina. Y es que al contrario de lo que muchos puedan pensar, emprender un viaje de esta forma no significa que vaya a ser tranquilo ni anodino. Hay tantos viajes en solitario como mujeres diferentes. Pero ya sea porque quieres mucha actividad o busques un retiro espiritual, al no estar pendiente de los otros, del trabajo ni de convencionalismos varios, la ruptura con tu día a día va a ser brutal. Otra de esas ventajas que no puedes perderte al viajar sin compañía.

Además, al tomar distancia de tu vida diaria podrás valorar más lo que tienes, echarás de menos a tus seres queridos y cuando regreses a casa estarás llena de pasión y de ganas de verlos.

Sensación de libertad absoluta

Mujer
Rostro de mujer sonriendo/Foto: Unsplash

La sensación de libertad al vagar sola por una ciudad o un pueblo desconocido y detenerse ante cada objeto que llama nuestra atención o a hablar con los lugareños para que nos cuenten historias es absoluta. Tú misma pones los límites y tienes el poder de decidir qué quieres o no hacer. Tendrás que sacarte de encima a algún pesado, pero incluso eso lo harás tú sola. No hay nada que empodere más que tener que sacarse las castañas del fuego una misma las 24 horas al día.

Y si eres de las que se pone excusas para no hacerlo por falta de tiempo o por motivos económicos o porque te asusta un gran y lejano viaje cuando no has viajado nunca sola, no descartes la idea. Comienza por sitios más cercanos que no dejarán de ser un reto y te aportarán muchas de esas sensaciones. Coge el coche, un bus o un tren y elige en un mapa ese lugar a no demasiados kilómetros que no has pisado en la vida, y ve sola un fin de semana a descubrirlo como cualquier viajero o turista. Ponte a prueba. Será solo el principio.




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