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¿Por qué nos ponen tristes las navidades?

Decía la humorista estadounidense Erma Bombeck que no hay nada más triste en este mundo que despertarse la mañana de Navidad y no ser niño. Si tú eres de lo que se pone triste en Navidades, no te preocupes, no estás solo.

Decía la humorista estadounidense Erma Bombeck que no hay nada más triste en este mundo que despertarse la mañana de Navidad y no ser niño. Y es que esta época del año está marcada por intensas paradojas que generan emociones contradictorias y a menudo exaltadas.

Si tú eres de los que se pone triste en Navidades, no te preocupes, no estás solo. Además, la mayor parte de motivos que generan dicha tristeza son fácilmente evitables. A continuación, señalamos 10 causas que explican por qué nos ponen tristes las Navidades. 

La climatología 

¿Por qué nos ponen tristes las Navidades?
Por qué nos ponen tristes las Navidades. Fuente: Unsplash

En buena parte del mundo las Navidades coinciden con una época de bajas temperaturas y considerables precipitaciones. Lo que en las películas navideñas puede resultar entrañable supone para muchas personas una fuente de apatía, cansancio y melancolía. Es el conocido como trastorno afectivo estacional que también tiene su ‘versión veraniega‘ y en cuya aparición podría influir la falta de serotonina tal y como sucede en otros trastornos del ánimo.  


La alteración de la rutina 

Las Navidades suponen un brusco cambio del ritmo de vida incluyendo alteraciones en el sueño, la alimentación, el trabajo o el ejercicio físico. Cualquier cambio brusco en nuestra rutina, sobre todo si este cambio viene impuesto por circunstancias externas, supone una fuente considerable de estrés.  

Comer de más, beber de más, dormir menos y trabajar menos (o más) en un periodo tan corto de tiempo se somatiza con tristeza e incluso bajada de defensas y aparición de enfermedades. Tal y como advierte la clínica Mayo en relación a la depresión navideña, el exceso de indulgencia —el clásico “por un día no pasa nada”— aumenta el estrés, la culpa y, con ello, la tristeza. 

Los compromisos 

Por qué nos ponen tristes las Navidades
Por qué nos ponen tristes las Navidades. Fuente: Unsplash

No hay época del año más cargada de compromisos que las Navidades. A menudo debemos hacer encaje de bolillos para ver al bebé de la prima del pueblo, brindar con los viejos amigos de la universidad, no faltar a la cita con Papa Noel en el centro comercial y terminar esas horas extras laborales a las que no te has podido negar. Y todo ello con una sonrisa de oreja a oreja, que es Navidad.  


El estrés navideño 

Esta apretadísima agenda navideña que ni los Reyes Magos de Oriente la noche del 5 de enero conlleva dosis a menudo inasumibles de estrés. Como quiera que es Navidad y uno no se puede quejar de nada, el estrés se lleva como una penitencia, por dentro, confiando en que llegue cuanto antes el 7 de enero y todo vuelva ser como antes. No cabe duda de que si queremos llegar vivos a ese 7 de enero vamos a tener que aprender a decir ‘no’ a ciertos compromisos, sin sentirnos culpables por ello

La impostura de las Navidades 

Fraternidad, ilusión, inocencia, esperanza, generosidad, solidaridad… Las Navidades se asocian con valores positivos que ensalzan la familia y la comunidad. Pero bajo esa luminosa capa de buenas intenciones se esconden otros valores mucho menos amables que caracterizan la impostura navideña. Esta suerte de doble cara de la Navidad ahoga a muchas personas que se terminan atragantando incluso antes de llegar a las uvas.  

El consumismo

¿Por qué nos ponen tristes las Navidades?
Por qué nos ponen tristes las Navidades. Fuente: Unsplash

Uno de los elementos que caracterizan la Navidad contemporánea es el consumo. Consumimos más y más rápido. Y además estamos haciendo lo correcto porque la Navidad es eso, ¿no?, comer, beber, comprar y regalar. Pero, ¿realmente el yerno necesita un paraguas para cada día de la semana? ¿Y el abuelo otra corbata?  

No te obligues a comer el doble si no te apetece, no te obligues a dilapidar la paga extra por muchas luces que hayan puesto en la calle principal de tu ciudad, y no te obligues a regalar si no te apetece, porque no hay nada más bonito que un regalo hecho con auténtico cariño, que seguro que no va a ser otro paraguas.  


El bombardeo mediático 

El referido consumismo es fomentado incesantemente a través de mensajes que llegan por todos los canales imaginables, además de recordar esos valores positivos que, presuntamente, afloran en esta época del año. Esa conjunción difícilmente armonizable entre el consumo y las buenas intenciones genera cierta confusión emocional entre aquellas personas que no quieren seguir la corriente navideña ¿tradicional? En esta época, más que nunca, conviene desconectar, aunque conlleve perderse algún que otro graciosísimo meme navideño. 

El espíritu navideño 

Por qué nos ponen tristes las navidades
Por qué nos ponen tristes las navidades. Fuente: Unsplash

Todo el mundo tiene derecho a disfrutar de la Navidad como le venga en gana razón por la cual es una época del año en la que debemos afinar nuestro sentido de la empatía, independiente del grado de espíritu navideño que seamos capaces de aglutinar.

En este sentido, debemos tratar de ser comprensivos con aquellas personas que vivan estas fechas de una forma diferente a la nuestra. Si tu cuñado no soporta la Navidad y se pasa la cena criticando el consumismo de estas fechas, como hace todos los años, trata de ser tolerante. Ten en cuenta que tú también eres un cuñado para él. 

El balance del año 

“Hacemos balance de lo bueno y malo, cinco minutos antes de la cuenta atrás”. Te suena ¿no? Una de las razones por las que las Navidades nos ponen tristes es por esa aparente obligación de hacer balance del año cuando este termina, como esas aburridas recopilaciones de lo mejor del año. Pero, ¿realmente es necesario martirizarnos todos al mismo tiempo con el dichoso balance como si tratase de una cuenta de resultados empresarial? Hazlo en otra época, en marzo, por ejemplo. O no lo hagas nunca, ¿para qué? 


La nostalgia 

¿Por qué nos ponen tristes las Navidades?
Por qué nos ponen tristes las Navidades. Fuente: Unsplash

Volvemos a la frase con la que abríamos este artículo. Las Navidades también nos ponen tristes porque nos recuerdan la infancia, tal vez reflejada en la sonrisa de nuestros hijos que suelen vivir estas fechas de forma extraordinariamente intensa. La nostalgia de un paraíso perdido, el de la infancia, puede suponer una considerable fuente de melancolía. Y aunque los recuerdos son inevitables, tal vez de seres queridos que ya no están, no revivas un pasado que ya no volverá, vive el presente, vive esta Navidad como realmente la quieras vivir.



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