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¿Por qué nunca cumplimos los propósitos de Año Nuevo?

Te contamos los motivos por los que no cumplimos los propósitos de Año Nuevo y te damos algunos consejos para que, en esta ocasión, no te suceda.


Cada vez que despedimos un año y recibimos el siguiente, sucede lo mismo. El 1 de enero todos nos planteamos propósitos tales como ir al gimnasio, adelgazar, aprender un idioma, ser más organizados, cuidar más las relaciones personales, ahorrar, etc. Pero no todo el mundo lleva a buen puerto esos deseos y proyectos que asume con toda la buena intención del mundo.

Para poder subsanarlo y conseguir lo que nos propongamos es necesario saber qué es lo que falla de nuestra actitud y por qué no cumplimos los propósitos de Año Nuevo. Te contamos las causas y te damos algunos consejos para que, en esta ocasión, no te suceda.

Propósitos inadecuados

plan y propósitos
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Plantearse unos objetivos por completo inadecuados constituye la primera razón por la que los propósitos de Año Nuevo no se cumplen. Y es que esos objetivos del tipo dejar de fumar o correr son tan genéricos que, a la hora de la verdad, no se afrontan como se debe.


Es decir, ya has podido intentar dejar de fumar o ponerte en forma en otras ocasiones. Lo que debes preguntarte entonces es ¿qué te impide hacerlo?, ¿qué es lo que te frena o impide avanzar? Si sabes contestar esas preguntas, ese es uno de los cambios que deberás afrontar.

Por ejemplo, si no tienes tiempo para hacer algo de ejercicio por la mañana porque remoloneas en la cama hasta el último segundo, el objetivo deberá ser madrugar más para hacer ejercicio, lo que contribuirá a que te sea más fácil llevarlo a la práctica. Para empezar, no te quedará otra que cambiar la hora del despertador. Y el cambio de hábitos, para el que necesitas una o dos semanas para que tu cuerpo se acostumbre, contribuirá a que sí logres lo que te propongas, siempre que sea factible.

Carecer de estrategia

Como puedes suponer con lo dicho hasta ahora, carecer de estrategia es una de las causas más frecuentes por la que los propósitos de Año Nuevo se quedan en meros deseos que se dicen a solas o en compañía al principio de esta docena de meses a estrenar.


Para que no te ocurra puedes establecer una estrategia a seguir. No tiene por qué estar demasiado detallada, bastará con que desarrolles este plan de forma genérica para marcar unos plazos que deberás ir adaptando a medida que transcurra el año. Además, no será lo mismo un objetivo que otro.

Te proponemos marcar un objetivo trimestral que te ayudará a vislumbrar cuál es la meta que deberás seguir mes a mes para alcanzarlo. Puedes dividir así los objetivos por trimestres, para el supuesto de que tu propósito final requiera mucho tiempo.

Objetivos inespecíficos

Año Nuevo
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Y es que uno de los mayores inconvenientes que tiene un objetivo para ser cumplido es que sea inespecífico, lo cual guarda relación con los ejemplos anteriores. Las metas deben definirse de la manera más específica posible para poder ser alcanzadas. No quieras correr un maratón este año sin más. Piensa más bien en correr X kilómetros después de entrenar 3 meses o reducir el consumo semanal de alcohol a dos copas a lo largo del fin de semana.

Si por ejemplo quieres cuidar más las relaciones con los tuyos, no lo dejes en el aire sin ningún tipo de efecto práctico. Puedes considerar llamar a tus padres a diario o varias veces a la semana; contactar con tiempo, con una llamada o videollamada, con los amigos que están lejos, cada quince días… Hasta el objetivo más simple será más realista y alcanzable si le das forma y lo concretas.

Porque todos los objetivos han de ser alcanzables. Si el propósito es hablar y escribir perfectamente en un idioma que desconoces por completo en un mes, fracasarás seguro. Hay que ser realista, establecer retos que puedas realizar y resulte factible llevar a cabo, y establecer los objetivos de manera que resulte posible ir alcanzando pequeñas metas que nos irán motivando para la siguiente y contribuirán a que no nos rindamos. Lo que nos lleva a otro factor por el que los propósitos de Año Nuevo fracasan: la falta de compromiso.

Falta de compromiso

Si realmente no tenemos interés en alcanzar aquello que nos proponemos o el objetivo realista y alcanzable que hemos añadido a nuestra lista, no podremos conseguir nada. Y es que el compromiso y la perseverancia resultan fundamentales para lograr aquello que está a nuestro alcance. El esfuerzo y la tenacidad son buenos compañeros para ello.

Si quieres dejar de fumar o llevar una vida menos sedentaria porque te preocupa tu salud, cumple tu compromiso. Recuérdate aquello que te motiva y las razones para hacerlo cuando tus fuerzas flaqueen, agárrate a lo que ya has conseguido y no desandes el camino, porque luego será más difícil adoptar una actitud adecuada para retomarlo. No desperdicies el tiempo y valora los pequeños logros. No los eches a perder.



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