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¿Por qué vivimos en la época del ghosting?

El ghosting como fórmula de ruptura en las relaciones interpersonales siempre ha existido, pero se ha convertido en tendencia en la actualidad impulsada por la proliferación de formas de comunicación basadas en las nuevas tecnologías.


“Está conectado, pero no responde. Ni una palabra desde hace días. Y me ha eliminado de sus contactos en redes. ¿No quiere saber nada de mí? Por lo menos que tenga el valor de decírmelo abiertamente, ¿no?” Pues no. El ghosting como fórmula de ruptura en las relaciones interpersonales siempre ha existido, pero se ha convertido en tendencia en la actualidad impulsada por la proliferación de formas de comunicación basadas en las nuevas tecnologías.  

A continuación, explicamos en qué consiste el ghosting, las causas que lo fomentan, las formas de evitarlo, las estrategias para superarlo, así como los criterios de aquellos que lo defiendan como una fórmula discreta, segura y serena de poner fin a una relación. 


Ghosting: nunca fue tan difícil desaparecer 

¿Por qué vivimos en la época del ghosting?
Fuente: Pexels

Cuentan que el término surge tras una entrevista de la actriz Charlize Theron con New York Times en la que narraba la forma en la que había roto con su entonces pareja, el también actor Sean Penn, tras enterarse de que había estado con otra mujer. Theron habría cortado todo tipo de relación con Penn sin contestar ninguna llamada ni ningún mensaje y evitando cualquier contacto público o privado. La actriz habría desparecido para su expareja, convirtiéndose en un ‘fantasma’, de ahí la denominación: ‘ghost’, fantasma en inglés. 

Desde entonces, el término ghosting ha ido ganando adeptos de cara a definir esta fórmula de ruptura que, como sabemos, no es nueva. En este sentido, estudios recientes sobre el ghosting y su relación con las tecnologías y las aplicaciones digitales para citas recuerdan que las estrategias de alejamiento y evitación siempre han sido una opción tal y como señala el estudio firmado por Leslie A. Baxter en 1982. 

La cuestión principal que convierte el ghosting en una tendencia de moda es que las conexiones de comunicación interpersonal han aumentado exponencialmente lo que trae consigo un incremento de sus posibilidades, pero también de sus efectos negativos.

Antes de la era de las pantallas, una persona que sufría estas estrategias de evitación y alejamiento podía quedarse pegada al teléfono (fijo) esperando una llamada. O ir al Amador por si apareces, como decía la canción. Y poco más. 

Actualmente, la inquietud e incertidumbre se dispara debido a las múltiples formas de comunicación instantánea: WhatsApp, Facebook, Instagram, etc. Cada puente que se rompe entre las dos personas de una relación abre un poco más la herida. Así que, lejos de facilitar el ghosting, las tecnologías digitales lo complican, lo hacen más patente, tanto para la persona que lo ejecuta como para la persona que lo padece. Y así es como el ghosting gana más presencia hasta convertirlo en una faceta esencial de nuestra época. 

Ghosting: silencio cobarde y pánico al dolor 

¿Por qué vivimos en la época del ghosting?
Fuente: Pexels

Pongámonos en la piel de Charlize Theron durante un momento, dando por buena la versión oficial de que ella fue la primera en ejecutar un (neo) ghosting. Me entero de que mi pareja ha estado con otra persona y me parece razón más que suficiente para cortar la relación. Tengo dos opciones: llamarle y decirle lo que pienso o desaparecer. ¿Qué hago? ¿Qué me puede hacer más daño? Charlize decidió, en este caso, defenderse, mirar hacia delante y tratar de olvidar lo antes posible.  


No obstante, buena parte de las desapariciones virtuales se producen en el otro sentido: una persona que quiere romper con su pareja, pero no sabe o no quiere afrontar la temida ‘conversación’: “cariño, tenemos que hablar”. Es en este caso cuando el ghosting se emparenta con la falta de responsabilidad afectiva que sugiere unas buenas dosis de cobardía y de falta de empatía.  

Generalizar con las relaciones interpersonales es muy peligroso porque están plagadas de matices y ninguna es igual a otra. Pero, desde la barrera, podemos decir que el respeto por el prójimo, y más si hemos tenido una vinculación emocional con el mismo, nos debe conducir a asumir el dolor de tener que hacer daño.  

Si tienes que quitarte una tirita, ¿cómo lo haces?, ¿poco a poco o del tirón? En este sentido, el ghosting es una herida que no cierra supurando permanentemente por la falta de valentía de la persona que lo ejecuta, que, al menos en teoría, prefiere evitar la aflicción de la sinceridad, saliendo de puntillas del dormitorio, sin una nota siquiera. 

En defensa del ghosting 

¿Por qué vivimos en la época del ghosting?
Fuente: Pexels

Pero, ¿qué debería poner esa nota de despedida? “No es por ti, es por mí”, “necesito un cambio”, “no es el momento de atarme”. ¿Es eso ser sincero? ¿Por qué no directamente escribir “bla bla bla”? ¿Qué pasa si le decimos exactamente punto por punto lo que pensamos y las razones por las que no podemos continuar la relación?  


Estos son algunos de los argumentos que dan los defensores del ghosting como una (posible) alternativa de ruptura. Para qué decir nada, si está todo dicho en el propio hecho de no decir nada. Tal y como apunta Amanda Hess en su artículo de Slate, “cuando se trata de relaciones digitales, el ritmo del intercambio nos dice tanto como su contenido literal, y no se necesita ninguna habilidad especializada para leer entre líneas”. O, dicho de otra forma, si no responde, no le des más vueltas: se ha ido

En este sentido, para los defensores del ghosting, no contestar y tirar abajo todos los puentes es la fórmula más rápida, sincera y no lesiva de romper, basándose en la suposición de que cualquier conversación o ‘slow fade’ (desvanecimiento lento) sería poco sincero y engorroso para las dos partes, si una de ellas ya tiene decidida la ruptura. 

Así mismo, algunos estudios actuales sobre el fenómeno ghosting, como el ya citado, aluden a que esta estrategia sería un método de protección frente a reacciones agresivas, sobre todo las instantáneas y fruto de un impulso que puede protagonizar una conversación directa y cara a cara sobre la ruptura. En este sentido, el ghosting ‘ayudaría’ a la persona que lo sufre a asumir poco a poco la ruptura… O no, claro. Puede ser mucho peor. Depende de cada caso. 

¿Ghosting sí o ghosting no? Haz lo que debas

¿Por qué vivimos en la época del ghosting?
Fuente: Pexels

La mejor manera de evitar el ghosting es minimizar el contacto usando las nuevas tecnologías, siempre que sea posible, recuperando el contacto físico y estrecho con las personas que, al fin y al cabo, es el que realmente nos llena, especialmente si se trata de una relación íntima. ¿De verdad son necesarios tantos WhatsApps, likes y demás si compartes casa, barrio o ciudad con tu pareja?  


Si nuestra fórmula de comunicación prioritaria es verse y hablar directamente, el ghosting, de llegar, será menos doloroso porque no existirá esa ansiedad por la respuesta inmediata de la que hablaba Amanda Hess en su artículo.  

Somos conscientes de que esto es utópico si hablamos de chicos y chicas muy jóvenes, orgullosos nativos digitales. Pero antes o después tendrán que aprender a hacer un buen uso de las infinitas posibilidades digitales, que ellos conocen mejor que nadie, como otras generaciones han convivido con los peligros de otras formas y medios de comunicación, que ahora parecen un chiste.

Llegado el caso, y si somos conscientes de estar sufriendo ghosting, es hora de poner en marcha los mecanismos de autodefensa que sean necesarios siempre manteniendo el respeto y el civismo. Si nuestro grado de sufrimiento conlleva otras alteraciones que afecten nuestro ritmo de vida, pedir ayuda, porque una ruptura convertida en obsesión, puede tener graves consecuencias. 

Y siempre evitando el bombardeo de mensajes a la persona que está ejecutando el ghosting ya que, llegado el caso de que ‘lograsemos’ una respuesta suya, tal vez fuese peor porque entraríamos en un círculo vicioso de dependencia emocional… de que nuestro salvavidas sea un triste mensaje de WhatsApp de un ‘fantasma’.

Si eres una persona que va a practicar el ghosting valora otras opciones primero, no solo desde tu punto de vista, valorando tu seguridad y salud mental, sino también desde el punto de vista de la otra persona, de su seguridad y su salud mental, porque se supone que en algún momento ambas cosas te han importado. Considera si bloquear a una persona en WhatsApp es un método indicado para romper y qué tipo de consecuencias puede tener una situación así en la otra persona.  

Si aun con todo sigues aferrado al ghosting, piensa en que una persona que quieres y con la que mantienes una relación intima te bloquee un buen día sin más explicaciones. ¿Cómo te sientes? E intenta no ser muy condescendiente contigo mismo cuando lo pienses. Al final, es tan sencillo como responder a la siguiente pregunta: ¿qué debo hacer? Porque en el fondo, todos sabemos lo que hay que hacer. Otra cosa es que lo hagamos.



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