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¿Qué es la anorgasmia?

Definida como la incapacidad o dificultad para alcanzar el orgasmo, la anorgasmia es una disfunción sexual de origen complejo en el que pueden intervenir causas orgánicas y/o psicológicas.

Pese a que también afecta a los hombres, es mucho más frecuente entre las mujeres, llegando a estimarse una incidencia de hasta el 40% según algunos estudios. A continuación, abordamos las diferentes dimensiones de la anorgasmia femenina, sus posibles causas, así como sus tratamientos más efectivos.  

Anorgasmia: la dificultad para lograr el orgasmo 

¿Qué es la anorgasmía?
Mujer en una cama – Fuente: Unsplash

Entre un 6% y un 11% de las mujeres nunca han tenido un orgasmo, según los datos de un estudio auspiciado por el Instituto Sexológico Murciano. Otros estudios amplían el porcentaje al 20%. Pero ¿qué es el orgasmo?, ¿cómo podríamos definirlo? 


Tal y como señala la doctora María del Carmen Vizcaíno Alonso en su estudio publicado en la Revista de Sexología y Sociedad editada en Cuba, la definición del orgasmo es “vaga, matizada por la subjetividad de cada persona entre otros factores individuales, culturales y biológicos”, lo que dificulta el diagnóstico de la propia anorgasmia.  

La Sociedad Internacional de Medicina Sexual define el orgasmo femenino como “una sensación variable, máxima y momentánea de intenso placer, que crea un estado de turbación de la conciencia, acompañado de contracciones rítmicas involuntarias de la musculatura pelviana estriada que rodea la vagina”. 

Así las cosas, la anorgasmia o trastorno orgásmico femenino (TOF) se caracterizaría por la dificultad en experimentar ese momento de intenso placer definido como orgasmo, a pesar de que se produzca una adecuada excitación. 


En este sentido, la anorgasmia incluye tanto la ausencia como la dificultad para experimentar el orgasmo lo que puede elevar el porcentaje de mujeres afectadas por esta disfunción sexual al 40% siendo la segunda queja sexual más común tan solo por detrás del deseo sexual hipoactivo, definido este como la falta persistente de interés por realizar cualquier tipo de actividad sexual. 

Tipos de anorgasmia 

De cara a favorecer el diagnóstico y el tratamiento, la anorgasmia se divide en diferentes tipos en relación con el momento y circunstancias de su aparición: 

  • Primaria. Engloba a las mujeres que nunca han tenido un orgasmo ni a través del coito ni la masturbación u otros tipos de estimulación sexual.  
  • Secundaria o adquirida. Se presenta en aquellas mujeres que dejan de experimentar orgasmos tras una etapa de normalidad orgásmica. 
  • Situacional. Se refiere a las mujeres que solo pueden alcanzar el orgasmo en situaciones muy específicas. Por ejemplo, la mujer que puede alcanzar el orgasmo a través de la masturbación, pero no practicando el coito con otra persona. 
  • Generalizada. Cuando la mujer no es capaz de alcanzar el orgasmo en ningún caso. 

Causas que explican la anorgasmia 

mujer
Mujer sobre una cama – Foto: Unsplash

En su estudio sobre la evaluación y el tratamiento de la anorgasmia femenina, el doctor Francisco Cabello Santamaría, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología y presidente de la Academia Internacional de Sexología Médica, considera que solo el 5% de los casos de anorgasmia femenina se deben a factores de carácter orgánico, por lo que el 95% restante se debería a causas psicológicas. 

Causas orgánicas 

Diversos sistemas orgánicos intervienen en el orgasmo por lo que el análisis de los mismos es imprescindible de cara a un posible tratamiento, también para descartar un problema orgánico centrando los esfuerzos en el aspecto psicológico. En este sentido, los sistemas hormonal, nervioso, vascular, muscular y el propiamente sexual participan de forma directa en el orgasmo. 


Algunas enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la artrosis o la diabetes podrían influir en la dificultad para alcanzar el orgasmo, así como enfermedades neurológicas como lesiones medulares, esclerosis lateral amiotrófica y esclerosis múltiple.  

Por otro lado, las alteraciones del suelo pélvico pueden ser otra causa orgánica a valorar para explicar el origen de la anorgasmia del paciente. En este sentido, cuatro de cada cinco mujeres con patología de suelo pélvico reportan anorgasmia, dolor o sequedad vaginal debido a la falta de tono muscular como sugiere el estudio de la fisioterapeuta María Pilar Cambra Linés. 

Por último, hay que recordar que el uso o abuso de drogas, alcohol, tabaco o determinados fármacos podrían también influir en la dificultad para alcanzar el orgasmo. 

Causas psicológicas 

Los factores psicológicos que pueden influir en la aparición de la anorgasmia son muy variados y, a menudo, tienen relación entre sí complicando la evaluación y el tratamiento. 


  • Estrés y exceso de tensión física y emocional. 
  • Ansiedad anticipatoria que genera un exceso de expectativa y deseo de control sobre el orgasmo que, como contrapartida, dificulta su aparición. 
  • Falta de experiencia y/o educación sexual, así como falta de conocimiento sobre el propio cuerpo. 
  • Actitudes negativas en relación al sexo, así como la adopción de un rol pasivo durante las relaciones sexuales que incluye monotonía y/o prácticas sexuales que no generan suficiente excitación. 
  • Falta de comunicación con las personas con las que se practica sexo. 
  • Experiencias sexuales traumáticas que incluyen miedos y fobias sexuales. 
  • Falta de deseo sexual

Anorgasmia: hacia un tratamiento multidisciplinar 

¿Qué es la anorgasmía?
Mujer levanta ambos pulgares en una cama – Fuente: Depositphotos

Tal y como se indica en el mencionado estudio de Cabello Santamaría, a pesar de la alta incidencia de la anorgasmia, existen pocas medidas farmacológicas específicas y, las que se han usado, no han reportado un éxito significativo de forma que los mayores esfuerzos para el tratamiento del trastorno orgásmico femenino se centran en un tratamiento multidisciplinar que incluya profesionales psicológicos, ginecológicos, endocrinológicos y fisioterapeutas.  

Para un adecuado tratamiento es imprescindible, en primer término, llevar a cabo una correcta evaluación que incluya una entrevista diagnóstica que informe sobre diversos aspectos de la vida sexual de la paciente: cómo define o se imagina un orgasmo, cómo lo alcanza si es que lo ha tenido alguna vez, cómo fue su primera experiencia sexual y si ha tenido alguna experiencia significativamente traumática, cómo son sus relaciones sexuales de pareja, en caso de tenerla, etc. 

En cuanto al propio tratamiento, la doctora Vizcaíno Alonso señala que existen diferentes modelos para afrontar la terapia sexual, que incluyen el psicodinámico, el conductista y el cognitivo-conductual. Así mismo, también nombra el modelo EPITEX (acrónimo de Educación, Permiso, Indicaciones Específicas y Terapia sexual), que abordaría desde una óptica integral y gradual el tratamiento. 

En este sentido, en la primera y la segunda fase se ofrecerían recursos didácticos generales para profundizar en el conocimiento de la sexualidad sugiriendo cambios en los ambientes generadores de tensión y/o frustración sexual, eliminación de la ansiedad ante la relación sexual y entrenamiento de la comunicación, así como de las habilidades sexuales específicas. 

Por su parte, en la tercera y cuarta fase del tratamiento EPITEX se abordarían aspectos concretos que afectan directamente al paciente y/o a su pareja, en caso de tenerla. Se incluyen, por ejemplo, ejercicios de Kegel, movimientos pélvicos, autoexploración, masturbación individual y en pareja, etc. 


En suma, el tratamiento para hacer frente a la anorgasmia como inhibición recurrente del orgasmo pivota en torno a la educación y a la terapia sexual enfocadas desde el respeto, la comprensión y la certeza de que cualquier paciente está capacitado para disfrutar de una vida sexual sana y plena.



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