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Qué es la memoria sensorial y cómo puedes mejorar la tuya


Todo lo que rodea al funcionamiento de la memoria de nuestro cerebro resulta fascinante. Y en un ámbito tan denso hay un tema especialmente interesante: la memoria sensorial. Al fin y al cabo, los recuerdos son parte sustancial de nuestras vidas y, cuando los relacionamos con nuestros sentidos, su presencia se acrecienta todavía más.

Para comprender más sobre esta relación y la influencia que tiene en el aprendizaje, te contamos hoy cómo funciona la memoria sensorial. Seguro que más de una vez te has emocionado con ese olor de tu infancia o ese sabor que te recuerda a la comida de tu madre. ¿Quieres saber por qué? ¡Sigue leyendo!


Qué es la memoria sensorial

Qué es la memoria sensorial

La memoria sensorial es aquella que posibilita que seamos capaces de percibir y almacenar la información de nuestro entorno físico. Parte de ella la convertimos en recuerdos y la que nuestro cerebro considera que carece de importancia, la elimina. Funciona así gracias a los sentidos, responsables de captar toda esa información visual, gustativa, táctil, auditiva y olfativa y retenerla en nuestra memoria.

De tal modo, será la sensación que tengamos en el instante en que almacenamos los datos la que provocará que en el futuro la percibamos como positiva o negativa, y que resulte agradable o traumático rememorarla. Por ese motivo, un mismo olor o una misma imagen puede causar reacciones completamente diferentes en distintos individuos.

Esta forma de funcionar de nuestra memoria nos posibilita relacionarnos con nuestro entorno de manera más placentera, cuando estamos o vemos a los que queremos y percibimos aquello que activa recuerdos bonitos y agradables: el olor de las pinturas del colegio si hemos sido felices en él, el sabor de una comida de un viaje al extranjero en que disfrutamos cada segundo, etc. Pero también posibilita que seamos precavidos y actuemos con mayor cautela cuando recordamos algo que nos alerta de un peligro: el olor a gas, el rostro de una persona violenta, el sabor de un alimento en mal estado, etc. La experiencia almacenada a través de nuestra memoria sensorial es muy valiosa.

Cómo funciona la memoria sensorial

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El funcionamiento de la memoria sensorial resulta, en cierta medida, curioso. Nuestra memoria trabaja como si realizara una fotografía instantánea de determinado momento en milésimas de segundo. Esta instantánea le sirve para captar información a través de los sentidos. Pero la mayoría de esa información la destruye y, acto seguido, la sustituye por otra.

De hecho, la memoria sensorial solo es capaz de retener esa información precisa un par de segundos. Solo cuando esos datos almacenados pasan a la memoria a corto o a largo plazo, porque nuestro cerebro los considera relevantes, se convierten en recuerdos y se almacenan; en caso contrario, se pierden.

Nivel de concentración

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Hay que tener en cuenta que el nivel de concentración que tienes en el momento en que la memoria sensorial se pone en funcionamiento o el estado de concentración que eres capaz de alcanzar influyen considerablemente a la hora de captar todas esas sensaciones y que terminen convirtiéndose en recuerdos.


De igual modo, repasar y repetir determinado concepto o imagen facilita que este llegue a ser almacenado, una técnica que inconscientemente utilizamos cuando estudiamos en voz alta, por ejemplo.

Tipos de memoria sensorial

Tipos de memoria sensorial

Teniendo en cuenta que la memoria sensorial funciona con información que adquiere a través de los sentidos, pueden diferenciarse varios tipos: icónica, ecoica y háptica, así como la gustativa y olfativa.

La memoria icónica o visual es la que almacena la información por medio de la vista, como la imagen de un anuncio, una foto, un color o una puesta de sol. La memoria ecoica o auditiva se sirve de los oídos, así que en esta categoría entra la música, el sonido de un timbre, un teléfono o una voz. La memoria háptica se base en la información que se recibe por medio del tacto, como la suavidad de un tejido, la arena cuando quema, etc.

La memoria olfativa capta la información de los olores y los relaciona con otras situaciones o personas, como nos sucede con el perfume de alguien. Y la memoria gustativa se pone en funcionamiento por medio de la captación de sabores, aunque cuando hablamos de comida, el olfato y la vista interrelacionan entre sí en muchas ocasiones.


Cómo ejercitar la memoria sensorial

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Entre los distintos tipos de memoria que utilizamos, nadie duda la importancia de la sensorial, de ahí que sea necesario trabajarla, sobre todo, en aquellos supuestos de enfermedades como el alzheimer, en la estimulación temprana en los niños más pequeños, a través de colores, formas y texturas y en personas con algún grado de deficiencia intelectual.

De manera general, algunos de los mejores modos para ejercitar la memoria y las funciones cognitivas son leer; resolver pasatiempos como crucigramas, sopas de letras o sudokus; viajar; moverse por la naturaleza; aprender idiomas o cualquier materia o afición, como tocar un instrumento musical; memorizar listas y canciones; y mirar fotografías.

¡Mantén en forma tu mente y tu memoria! Con el tiempo, tu salud lo agradecerá.



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