///

Tanorexia: cuando estar bronceado se convierte en una adicción

Pese a los diversos beneficios que el sol tiene en nuestra salud, la excesiva exposición al sol se puede convertir en adicción generando una obsesión por conseguir el ‘bronceado perfecto’: es así como surge un peligroso síndrome conocido como tanorexia. A continuación, explicamos sus síntomas, riesgos y posibles tratamientos.

Desde el principio de los tiempos, el sol ha tenido un profundo ascendiente sobre la humanidad que no tardó en comprender que la vida giraba en torno a su presencia. Porque el astro rey no solo permite el desarrollo de la vida con su luz y calor, sino que aporta diversos beneficios tanto físicos como psicológicos.

Pero cuando la exposición al sol se convierte en adicción, cuando las personas se obsesionan con estar bronceadas, surge un peligroso síndrome conocido como tanorexia. A continuación, explicamos sus síntomas, riesgos y posibles tratamientos. 

Bronceado, salud y belleza 

Tanorexia
El canón de piel bella cambia dependiendo de la cultura y la época histórica. Fuente: Pixabay

El criterio de belleza ha cambiado considerablemente a lo largo de la historia. Durante determinadas épocas, una piel blanca era sinónima de prestigio porque suponía que la persona no estaba obligada a trabajar ‘de sol a sol’. Todavía hoy en día, en determinadas culturas, la piel nívea es la más deseada, rechazando cualquier exposición al sol que pueda alterar el tono de piel aplicando incluso cremas cosméticas para blanquear la piel de forma artificial.       

No obstante, en la cultura occidental, y desde hace décadas, la piel bronceada se ha convertido en sinónimo de salud y belleza. Tal y como recoge H.W. Randel en su estudio Suntanning: differences in perceptions throughout history, fue en ya en el siglo XX cuando el bronceado triunfó como patrón estético a seguir: estar moreno significaba tener vacaciones, viajar, trabajo lo justo, ser una persona aventurera y juvenil. La moda y la publicidad potenciaron este nuevo criterio estético totalmente consolidado en nuestra sociedad. 

Pero no solo se trata de belleza, sino también de salud. Está comprobado científicamente que tomar el sol aumenta la producción de vitamina D, componente fundamental para nuestro organismo, estimula las defensas, además de tener efectos positivos en determinados cuadros depresivos. Tomar el sol nos hace felices. El problema surge cuando la exposición al sol se convierte en una adicción. 

¿Cómo se manifiesta la tanorexia? 

Tanorexia
Tanorexia. Fuente: Unsplash

El término tanorexia procede del inglés ‘tan’ (bronceado) y el griego ‘orexia’ (apetito) siendo equivalente a otras adicciones como la anorexia o la vigorexia. El sujeto que padece tanorexia está obsesionado con los baños de sol, con conseguir el ‘bronceado perfecto’ pasando muchas horas de exposición al sol o, en su defecto, en cabinas de rayos UVA.  

En paralelo a otras adicciones como la vigorexia, el tanoréxico no considera que está haciendo daño a su salud con una excesiva exposición al sol; al contrario, para él, la búsqueda de ese bronceado perfecto es sinónimo de salud: cuanto más sol, mejor para la salud

Así mismo, tal y como sucede con la anorexia, el sujeto nunca considera estar suficientemente bronceado, aunque en realidad ya no tolere más exposiciones al sol. En este sentido, la comunidad psicológica cataloga la tanorexia como una manifestación de una dismorfia corporal, una preocupación excesiva por algún (supuesto) defecto en las características físicas que el sujeto trata de revertir con un bronceado extremo. 

Pero la tanorexia no solo se explica desde un punto de vista psicológico. También puede tener un componente de estimulación química tal y como sugieren varios análisis. En el año 2006, un estudio concluyó que el bronceado libera endorfinas que actúan como analgésicos naturales produciendo relajación, bienestar e incluso euforia. 

Un estudio del Centro Médico Bautista de la Universidad de Wake Forest abundaba en esta teoría poniendo el foco en el síndrome de abstinencia de los tanoréxicos. Al estar enganchados a esa relajación y bienestar que produce la exposición al sol, prescindir de su dosis de sol puede suponer una sensación similar a la abstinencia que conllevan determinadas drogas.  

Así las cosas, las personas que padecen tanorexia pueden llegar a tener un comportamiento similar al de los drogadictos mostrándose irritables, violentos o depresivos si no consiguen su dosis diaria de sol llegando a poner en peligro no solo su estado mental, sino su propio físico. 

Los riesgos de la tanorexia 

Tanorexia

Nos vemos morenos ante el espejo y nos sentimos bien, nos trae recuerdos de las vacaciones, la ropa parece que sienta mejor y todo el mundo nos felicita: pero qué moreno estás, ¿a dónde te fuiste de viaje? Pero cuando el bronceado se convierte en una obsesión, tanto nuestro estado psicológico como la propia salud de la piel pueden verse muy afectados.  

Según un estudio de la Universidad de Zaragoza firmado por María Dolores Azúa Blanco y Carmen Muro Baquero, la tanorexia conlleva considerables riesgos a tener en cuenta: 

  • El bronceado es una reacción de defensa de la piel frente a las radiaciones solares: una excesiva exposición al sol disminuye la capacidad de autodefensa del sol con graves consecuencias para la salud. 
  • Quemaduras solares producto de la excesiva radiación UV así como infrarroja. 
  • Alteraciones inmunológicas produciendo modificaciones fotoquímicas y mutaciones del ADN. 
  • Envejecimiento prematuro. La excesiva exposición al sol cuartea la piel produciendo un efecto que se conoce popularmente como ‘piel de marinero’ o ‘piel de agricultor’ debido a las largas jornadas al sol de estos trabajadores. Los expertos concluyen que las zonas muy expuestas al sol envejecen en una proporción de 20 años con respecto a las zonas no expuestas.     
  • Diversos tipos de cáncer que incluye el melanoma maligno, poco frecuente pero potencialmente mortal siendo la principal causa de muerte derivada del cáncer de piel. 
  • Diversas alteraciones psicológicas que van de la ansiedad a las conductas compulsivas o los pensamientos obsesivos además de la posible evidencia de un trastorno dismórfico corporal. 

Cómo tratar la tanorexia 

Tanorexia
Tanorexia. Fuente: Unsplash

Debido a que se trata de una adicción en la que no intervienen sustancias nocivas y que no supone un inmediato perjuicio físico para el sujeto, la tanorexia no suele tomarse tan en serio como otras adicciones incluso siendo motivo de chanza. Pero si la persona aficionada a tomar el sol desarrolla uno o varios de los síntomas descritos debe pedir ayuda antes de que se manifieste alguna de las peligrosas consecuencias de esta adicción.  

El dermatólogo y el psicólogo son las dos figuras que deberán valorar la situación del sujeto. El primero analizando las posibles consecuencias físicas de su adicción y el segundo tratando de evaluar las derivaciones psicológicas que, a menudo, pueden tener una vinculación con una preocupación excesiva por algún defecto físico.  

Los expertos recomiendan buscar fórmulas alternativas para poner en marcha la producción de endorfinas, una búsqueda de nuevos hobbies estimulantes, pero no lesivos, tales como la gastronomía, la música, los viajes, el baile, el ejercicio físico o el contacto social. 



Dejar una respuesta

Your email address will not be published.