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¿Tienes la crisis de los 40? Esto es lo que le pasa a tu cerebro al pasar la treintena

¿Has cumplido 40 y te ha dado por el surf? ¿Sudas como nunca en el gimnasio? ¿Has recuperado la ropa de cuando tenías 20? Tal vez sean signos de que estás entrando en la crisis de los 40, una situación que puede convertirse en traumática para algunas personas. Pero, ¿y si el envejecimiento cerebral tuviese una repercusión directa en la crisis psicológica de la mediana edad?


¿Has cumplido 40 y te ha dado por el surf? ¿Sudas como nunca antes en el gimnasio? ¿Has recuperado la ropa de cuando tenías 20? Tal vez sean signos de que estás entrando en la crisis de los 40, una situación que puede convertirse en traumática para algunas personas.  

Pero, ¿y si el envejecimiento cerebral tuviese una repercusión directa en la crisis psicológica de la mediana edad? A continuación, desgranamos los cambios que se producen en el cerebro al pasar la treintena, así como las causas que pueden explicar la temida crisis de los 40. 


Crisis de los 40 y envejecimiento cerebral 

¿Tienes la crisis de los 40?
¿Tienes la crisis de los 40? Esto es lo que le pasa a tu cerebro. Fuente: Pexels

Somos seres orgánicos y nuestro físico va cambiando a medida que pasan los años. Así como la piel se vuelve menos tersa o los huesos pierden densidad, nuestro cerebro también cambia con el paso del tiempo. En este sentido, se considera que el desarrollo del cerebro está completo en torno a los 25 años. A partir de este momento el cerebro ‘envejece’ de forma más o menos progresiva. 

A este respecto, cabría diferenciar dos tipos de envejecimiento cerebral, el patológico, cuando deriva de una enfermedad neurodegenerativa, y el natural, que todo cuerpo padece producto de la evolución física. 

De esta forma, el envejecimiento natural del cerebro está marcado por una serie de circunstancias que definen los cambios que se producen en el ser humano y que pueden tener una influencia directa en la crisis de los 40

Plasticidad neuronal 

La plasticidad neuronal, también conocida como neuroplasticidad o plasticidad sináptica, modula la percepción de los estímulos tanto internos como externos, así como las funciones cognitivas a través de las conexiones neuronales.

Pero estas conexiones sinápticas entre neuronas no son estáticas, sino que sufren alteraciones como consecuencia del paso del tiempo lo que supone una progresiva debilitación de habilidades cognitivas. 

Tal y como explica el artículo de varios investigadores del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, de la Universidad de Cantabria y de la UNED, en el cerebro humano envejecido se describe pérdida de peso y volumen y aumento del tamaño ventricular, siendo dicho envejecimiento producto de una compleja interacción entre genética, medio ambiente y factores estocásticos o azarosos.


Deterioro neuronal 

El envejecimiento normal a nivel neuronal se caracteriza por una disminución gradual de procesos cognitivos tales como las funciones ejecutivas, la memoria episódica y la memoria de trabajo, así como velocidad de procesamiento cerebral. 

Pese a que el número de neuronas permanece estable en la mayoría de regiones cerebrales incluyendo el hipocampo tal y como sugiere un estudio, sí que son más susceptibles de ser dañadas con el envejecimiento que otras células del ser humano lo que tendría un impacto directo en la progresiva pérdida de habilidades cognitivas.

En este sentido, la influencia de la producción de radicales libres en el daño oxidativo que afecta al cerebro es decisivo contribuyendo a ese deterioro neuronal que afecta al cerebro. 

La reserva cognitiva 

Cuáles son las partes del cerebro
¿Tienes la crisis de los 40? Esto es lo que le pasa a tu cerebro. Fuente: Unsplash

Pero no todo son malas noticias para los cuarentañeros. La denominada reserva cognitiva se refiere al acervo mental que puede paliar los efectos nocivos del envejecimiento. En este sentido se considera que las personas que hayan estimulado el cerebro durante las fases de infancia, juventud y primera adultez muestran mejores resultados cognitivos que los que no la hayan estimulado suficientemente. 


George Bartzokis, psiquiatra y profesor de neurología de UCLA, definió esta estimulación cerebral de forma muy gráfica en su estudio sobre la crisis de la mediana edad y su relación con los circuitos cerebrales: “el cerebro humano es como una internet de alta velocidad más que como un ordenador. La calidad de las conexiones es la clave de su velocidad, fidelidad y capacidad general”. 

Esta correlación entre estimulación cerebral y reserva cognitiva conlleva el desarrollo e incremento del número de sinapsis que se establecen entre neuronas mejorando diversos aspectos cerebrales que se encuentran en la base del funcionamiento cerebral como son la optimización de la irrigación sanguínea y el incremento de la capacidad de oxigenación cerebral. 

En otras palabras, como sugiere un artículo de The Harvard Gazette, las personas de mediana edad muestran tasas variables de envejecimiento cerebral. Bruce Yankner, profesor de neurología y genética de la Escuela de Medicina de Harvard señala, en este sentido, que “se está planteando la emocionante posibilidad de que los cambios en el estilo de vida en adultos jóvenes puedan retrasar el deterioro cognitivo y proteger contra la aparición de enfermedades cerebrales en años posteriores”. 

Así mismo, esta reserva cognitiva que retrasa los efectos del envejecimiento cerebral podría potenciarse con el ejercicio físico que mejoraría los cambios moleculares y biológicos, así como conductuales-cognitivos asociados al envejecimiento cerebral.  


Por lo tanto, la estimulación cerebral podría tener más peso en el retraso del envejecimiento del cerebro que la denominada neuroplasticidad. Y es que, como afirma Yankner, no todas las personas de 40 años están en “el carril de envejecimiento rápido”, por lo que sus crisis de mediana edad podrían ser menos traumáticas o, por supuesto, no padecer ninguna crisis. 

Crisis de los 40: ¿la etapa más infeliz de la vida? 

¿Tienes la crisis de los 40?
¿Tienes la crisis de los 40? Esto es lo que le pasa a tu cerebro. Fuente: Pexels

No son pocos los que señalan esta época como la más angustiosa, apelando a una serie de características comunes a muchas de las personas que alcanzan la cuarentena. Se afirma que es una etapa de transición, conflicto y cambio… o falta de cambio, razón por la cual muchos cuarentañeros sienten el irrefrenable deseo de aventura ansiando recuperar el aliento de la juventud (más o menos) perdida. 

Un reciente estudio publicado en Nature disecciona la crisis de los 40 tratando de desentrañar sus determinantes sociales, de personalidad, así como demográficos poniéndolos en relación con los cambios a nivel cerebral.  

Según este estudio, la corteza prefrontal media sufriría una remodelación estructural durante la mediana edad que podría estar influida por dichos determinantes sociales y de personalidad. Estos cambios en la arquitectura del cerebro que, como ya hemos indicado, incluyen una pérdida de volumen cerebral, no se distribuye uniformemente por todo el cerebro observándose reducciones considerables en el volumen de la materia gris, especialmente en los lóbulos frontal y parietal incluidos en las regiones de la corteza prefrontal. 

Todos estos estudios sobre los cambios en la arquitectura cerebral a partir de los 40 se asocian a determinadas actitudes y signos que podrían relacionarse con una situación de cambio en la relación con el siempre conflictivo paso del tiempo: cuestionarse creencias muy arraigadas, volverse demasiado conservador, mostrar mucha indecisión, obsesionarse con la apariencia física, cuestionar la satisfacción laboral o sentimental y mostrar dificultades para asumir la responsabilidad serían signos de que nos hayamos a las puertas de la crisis de los 40.  

¿Crisis de los 40? ¿Qué crisis? 

¿Tienes la crisis de los 40?
¿Tienes la crisis de los 40? Esto es lo que le pasa a tu cerebro. Fuente: Pexels

A pesar de las evidencias que muestran los estudios neurocientíficos y de las sugerencias de los análisis sociales y de personalidad, la crisis de los 40 sigue manteniendo un cierto halo mítico y tópico que no satisface a otros investigadores como el caso de David Almeida, profesor de desarrollo humano y estudios familiares de la Pennsylvania State University.  

Almeida señala que las ciencias sociales no respaldan muchos de los ingredientes clásicos de la crisis de los 40, afirmando que solo el 26% de los adultos mayores de 40 años afirman haber tenido una crisis, lo que no quiere decir que las personas de mediana edad “no experimenten desafíos y angustia psicológica”… como cualquier otro grupo de personas en una determinada franja de edad. 

Almeida afirma también que la noción de la crisis de la mediana edad comienza con los seguidores de Freud y la idea de que a partir de los 40 los pensamientos empiezan a estar impulsados por la percepción de la muerte. En esta línea de pensamiento, cumplir 40 supondría el primer enfrentamiento directo con la siempre turbadora idea de la muerte

Pero Almeida también sugiere que la crisis de los 40 está plagada de tópicos y características estereotipadas, señalando con humor que no existen genuinas crisis de los 40 porque, “simplemente, los adultos de mediana edad no tienen tiempo para una crisis”.

Al fin y al cabo, puestos a tener crisis, todas las etapas de la vida son, de alguna manera, “críticas”, que es otra manera de decir que el ser humano está en permanente desafío frente al mundo, frente a sí mismo… y frente a su cerebro.



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