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Todo lo que debes saber de la Biodanza


A menudo vivimos las situaciones de cambio personal como un trance duro y doloroso, no exento de esfuerzos y sacrificios. Tal vez la Biodanza sea una de las escasas propuestas de terapia y transformación personal que se postulan como una oportunidad para mejorar a través de actividades sencillas, gratas y placenteras, compartidas con otras personas. La ‘Bio Dance’ nos emplaza a impulsar nuestra ‘alegría’, nunca a librar un solitario combate contra las tristezas.

Qué es la Biodanza

Biodanza

Fue creada en la década de los años 60 del pasado siglo por el psicólogo y antropólogo chileno Rolando Toro. No estamos hablando de una técnica o metodología terapéutica de inspiración estrictamente científica, sino más bien de una formulación humanista de corte filosófico que trata de mejorar el bienestar y la vida de las personas desde una óptica global, más allá de la psicología, la psiquiatría, la medicina, la fisioterapia o cualquier otra disciplina empírica. Se inspira en el Biocentrismo como corriente de pensamiento.

Según la International Biodanza Federation, se define como ‘un sistema de integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida’. Parece claro que sus propósitos apuntan más lejos que los de una simple terapia para aliviar un problema concreto, aunque un cierto volumen de datos de investigación hacen referencia a su potencial para aliviar algunas alteraciones de la salud.


Algunos la describen como un sistema de desarrollo personal y social, divertido y transformador. Se afirma que quienes dedican algún tiempo a su práctica cotidiana perciben como sus potenciales personales y sus relaciones con los demás mejoran de una forma sencilla y fluida, casi sin darse cuenta. Poco a poco te vas sintiendo mejor y más capaz de ‘ser tú mismo’ y relacionarte de forma satisfactoria con las personas que te rodean.

Se sirve del encuentro y de la acción colaborativa entre personas y grupos, con el protagonismo de la música, el diálogo, la danza y los movimientos suaves y armoniosos. Intenta potenciar todo lo positivo y saludable de cada persona: la alegría, el humor endógeno, la confianza personal y la autoconfianza como principales palancas para fortalecer nuestras capacidades, sentirnos bien y hacer aquello que nos identifica con nosotros mismos.

Requisitos para la Biodanza

Al parecer, no hay ninguna condición especialmente exigente que pueda impedirte practicar la ‘Bio Dance’. Para nada precisas saber bailar mal, bien o regular, porque no se trata de eso. Tampoco necesitas tener una condición física óptima o hacer deporte regularmente para poder iniciarte en esta actividad. Muy al contrario, comenzar con esta propuesta de desarrollo personal te ayudará  a recuperar o conseguir un estado físico saludable sin esfuerzos desmesurados.


En definitiva, para comenzar con el sistema diseñado por Rolando Toro, solo requieres de algo de ropa cómoda, un profesor cualificado y un grupo de Biodanza al que puedas sumarte.

¿Por qué es atractiva la Biodanza?

Los expertos y profesores nos hablan de ella como una metodología de desarrollo personal y también como una opción terapéutica para mejorar ciertos problemas de salud y bienestar, partiendo de nuestros potenciales positivos. Pero si la comparamos con otras alternativas, está claro que la ‘Bio Dance’ presenta un cariz mucho más amable y motivador.

En una sesión correspondiente a un grupo de Biodanza encontraremos música, danza, ejercicios suaves realizados en grupo o en pareja; movimientos armoniosos, confianza y una buena dosis de ilusión dentro de un clima grato. Nadie nos pedirá que experimentemos padecimiento alguno durante un solo minuto, ni nos amenazará con divanes, sermones, pastillas, electroshock o lobotomías.

Beneficios de la Biodanza

Biodanza

Como mínimo, podríamos decir que te aporta efectos provechosos parecidos a los de cualquier actividad física estructurada que se practique en grupo y con regularidad. Según los seguidores de esta escuela, sus excelencias pueden ir más lejos en aspectos especialmente vinculados con la salud emocional y el potencial de relación interpersonal:


  • Ayuda a controlar de forma voluntaria los estados de estrés y ansiedad.
  • Favorece la gestión y la expresión de nuestras propias emociones. Igualmente es útil para mejorar la percepción y respuesta ante los estados emocionales de otras personas.
  • Potencia la producción de nuevas ideas y el pensamiento creativo.
  • Impulsa la ‘alegría’, el optimismo, las emociones placenteras y el humor endógeno.
  • Aumenta la aparición de comportamientos, pensamientos y actitudes de empatía y asertividad.
  • Incrementa los niveles de confianza y autoconfianza.
  • Fortalece la comunicación afectiva, la autoestima y la percepción de la ‘propia identidad’.
  • Nos ayuda a mantener el tono muscular y a movernos con mayor equilibrio postural.
  • Algunos estudios describen cómo puede mejorar la calidad de vida de personas con trastornos mentales graves y también de quienes integran su entorno familiar.
  • Se ha registrado un cierto espectro de efectos positivos cuando la practican enfermos de Alzheimer o personas son síndrome de Down.

En síntesis, no tenemos evidencias de que la Biodanza sea una terapia definitiva para curar ninguna enfermedad, pero sí parece que puede servir de algún alivio en una amplia diversidad de situaciones personales y colectivas.

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