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Abusos Iglesia Absuelto el mayor alto cargo de la Iglesia católica condenado en relación con la pederastia en Australia

El exarzobispo Philip Wilson había sido condenado a 12 meses de arresto domiciliario por encubrir a un sacerdote pederasta: James Fletcher, que fue condenado por abusar sexualmente de dos monaguillos en la década de 1970.

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El exarzobispo Philip Wilson sale de un tribunal de Newcastle (Australia) el pasado mes de agosto. Peter LORIMER / AFP

El exarzobispo Philip Wilson, el más alto cargo de la Iglesia católica condenado en relación con la pederastia en Australia, fue absuelto hoy tras ser aceptada su apelación contra la sentencia que le impuso 12 meses de arresto domiciliario por encubrir a un sacerdote pederasta.

El juez Roy Ellis del tribunal de distrito de Newcastle (sureste) lo absolvió al hallar "dudas razonables" para atribuir a Wilson el encubrimiento del sacerdote James Fletcher, condenado por abusar sexualmente de dos monaguillos en la década de 1970, según el fallo, al que Efe tuvo acceso.

Una instancia inferior de este distrito declaró el pasado mayo que el exarzobispo australiano era culpable de ocultar los abusos del religioso pederasta durante la investigación policial desarrollada entre 2004 y 2006 de los hechos ocurridos en la diócesis Maitland-Newcastle, unos 120 kilómetros al norte de Sídney.

La Fiscalía, que también había presentado un recurso para que Wilson ingresara en prisión, declinó aclarar a Efe si llevará el caso a otra instancia superior, aunque medios locales ya lo dan por hecho. El nuevo fallo sobre Wilson, quien compareció por videoconferencia para evitar el asedio mediático, supone su puesta en libertad. El juez Robert Stone, que emitió el primer fallo contra el exprelado de 68 años, consideraba veraz el testimonio de una de las víctimas, Peter Creigh, quien aseguraba que le había contado en 1976 sobre los abusos sexuales cometidos por Fletcher.

El pasado agosto, el juez Stone le impuso una condena de doce meses de arresto domiciliario, de los cuales seis debía cumplir obligatoriamente, en lugar de los dos años de pena máxima que se contempla por este delito. En contraste, el juez Ellis enfatizó en el fallo que tiene "dudas razonables" de que el arzobispo creyera que Fletcher había cometido un asalto indecente en 1971 contra Creigh y de si "sabía" que la información proporcionada por la víctima podía ser material para un proceso legal.

Durante el proceso, la defensa de Wilson, quien tiene un marcapasos, alegó que este sufre alzheimer y no recuerda la denuncia que le hicieron las víctimas sobre Fletcher. Este cura pederasta fue condenado por los abusos en 2004 y falleció en prisión dos años más tarde. Asimismo, el juez Ellis recalcó que existen inconsistencias en el testimonio de Creigh respecto al momento en que ocurrió la conversación con Wilson en la que le contó supuestamente los abusos, e incluso cuestionó la duración del diálogo y la frecuencia del abuso.

"¿Cuánto duró el abuso, seis o nueve meses?", llegó a preguntar el juez Ellis. "¡Pura mierda. Es una desgracia!", espetó indignada una de las víctimas que acudió a la lectura de la sentencia, mientras que Creigh rompió en llanto y no quiso declarar fuera de la sala judicial, según los medios locales presentes en la sala.

Una comisión oficial que investigó la respuesta de las instituciones australianas a los casos de pederastia reveló que la Iglesia católica, con fuerte arraigo en el país, recibió quejas de 4.500 personas por los presuntos abusos de unos 1.880 religiosos y sacerdotes entre 1980 y 2015. El papa Francisco aceptó el pasado 30 de julio la renuncia de Wilson como arzobispo de Adelaida.

La experta en derecho Meredith Edelman, quien hace un estudio doctoral en la Universidad Nacional Australiana sobre el trabajo de la Comisión, comentó recientemente a Efe que la forma en que está diseñado el sistema legal, que se apoya en la confrontación de las partes, causa daño a las víctimas de pederastia. "Por ejemplo: tienes por un lado, a la Iglesia o cualquier institución y por otro, a las víctimas. La Iglesia se siente obligada a defenderse y al hacerlo causa más trauma", acotó.

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