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Animalistas franceses L214, la asociación animalista que denuncia el maltrato animal en los mataderos franceses

Esta asociación francesa logra una gran influencia mediática en Francia con la publicación de vídeos sobrecogedores del maltrato animal en los mataderos franceses. Las imágenes reveladas por esta asociación han llevado varios directores de mataderos ante los tribunales.

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La cabecera de la manifestación convocada por L214 por las calles de París. | L214

El director de un matadero condenado a seis meses de prisión con fianza en el sur de Francia. El tribunal de justicia de Pau pronunció esta sentencia el 18 de septiembre contra el exresponsable del matadero de Mauléon, acusado de “malos tratos causados a un animal doméstico”. Como ya sucedió con un trabajador de un matadero en Vigan, en el sureste del país, condenado en abril de 2017 a ocho meses de prisión con fianza por “maltratos” y “actos de crueldad”, el de Mauléon es uno de los primeros procesos judiciales en Francia en contra de los maltratos animales en un matadero.

Tanto el caso de Mauléon como el de Vigan fueron desvelados de la misma forma: a través de las imágenes sobrecogedoras de la asociación L214. Fundada en 2008, esta asociación ha logrado una gran influencia mediática en Francia a través de la publicación de vídeos que ilustran los maltratos animales en los mataderos.

Vacas degolladas sin haber sido antes aturdidas correctamente, ovejas golpeadas con mazas en la cabeza o corderos degollados vivos dado que las costumbres judías o musulmanas se oponen al aturdimiento de los animales… Son algunos ejemplos de las imágenes reveladas por L214 a través de cámaras ocultas. Esta práctica clandestina ha permitido a esta asociación erigirse en un gran referente de la causa animalista en Francia. Un país en el que, según estudios recientes, entre el 25% y el 30% de la población dice ser flexitariana, es decir, adopta una dieta vegetariana y consume productos animales con menor frecuencia.

Codornices enjauladas. | L214

“La gente nos decía al principio que los abusos que denunciábamos eran excepcionales, pero mostramos muy pocos hechos en comparación de lo que sucede realmente”, asegura Brigitte Gothière, fundadora de L214. Según esta militante vegana, que recibió a Público en las oficinas de la asociación en el norte de París, “estudios hechos por el anterior gobierno socialista muestran que se producen irregularidades en el 80% de las cadenas de sacrificio de animales”. Estos abusos se deben a la falta de formación de sus trabajadores, a un material defectuoso o al estrés que sufren los empleados de los mataderos industriales.

Inspirados en militantes y asociaciones de EEUU

“Nos hemos distinguido de otras asociaciones al habernos centrado en el sufrimiento que sufren los animales por el hecho de ser utilizados como alimento”, explica Gothière, de unos 40 años, con cabello corto y gafas redondas. Junto con su marido Sébastien Arsac, fundaron hace diez años L214, cuyo nombre evoca un artículo del código rural francés sobre la protección animal. “Su éxito se debe a que saben combinar la emoción con la razón”, afirma Amaury Bessard, director en comunicación de la agencia francesa Shan y coautor de un estudio sobre las campañas de las asociaciones animalistas.

A pesar de que ninguno de sus fundadores son periodistas de formación, han logrado un gran impacto mediante la revelación de vídeos de maltratos grabados de forma clandestina, tras haberse infiltrado en los mataderos para instalar cámaras secretas. “Se trata de una realidad escondida. El diputado socialista Olivier Falorni dijo que es igual de complicado entrar en un matadero industrial que en un submarino nuclear”, recuerda Gothière.

Un cerdo en el matadero a punto de perder la vida. | L214

Para ampliar su audiencia, alcanzaron acuerdos de colaboración con el diario Le Monde, uno de los más leídos en Francia, y con el programa de televisión Quotidien. De la misma forma que la oenegé estadounidense Mercy for Animals, suelen presentar sus vídeos personalidades famosas como los actores Joaquin Phoenix o Sophie Marceau, el humorista Rémi Gaillard o el periodista Stéphane Bern.

“El éxito de L214 se debe, en parte, a la aplicación de los métodos del activista Henry Spira”, explica Geoffrey Le Guilcher, periodista, editor y autor del libro Steak Machine, en el que describe el trabajo en el interior de un matadero industrial. Periodista y profesor de profesión, Spira logró un gran impacto mediático en Estados Unidos durante los setenta y ochenta con la publicación de investigaciones periodísticas sobre los maltratos cometidos en los test científicos con animales. Este militante animalista, de origen belga, combinó las tareas de denuncia con las de lobby en empresas o entidades, como el Museo Americano de Historia Natural, para que rectificaran este tipo de prácticas.

Más de 60 empleados y 2.000 voluntarios

Siguiendo el ejemplo de Spira, L214 alterna la publicación de vídeos sobrecogedores con tareas de lobby. Es el caso de la campaña VegOresto en la que animan a los restaurantes a ofrecer platos veganos a cambio de promocionarlos a través de sus canales de comunicación. También gestionan la web Politique & animaux  en la que valoran a los políticos en función de su compromiso con los animales. Además, publican dosieres detallados sobre los distintos tipos de maltratos y otras informaciones relacionadas con la causa animal.

“La mayoría de los medios suelen confiar en sus informaciones ya que son exactas y se remiten a los hechos”, afirma Le Guilcher. No obstante, “no suelen acompañar suficientemente las empresas del sector para que emprendan una transición que les permita disminuir los maltratos ocasionados sobre los animales”, lamenta Bessard.

Brigitte Gothière, una de los fundadores de L214, en la manifestación. | L214

Tras unos primeros años en los que eran prácticamente desconocidos, “ganamos en notoriedad a partir de octubre de 2015 con la revelación de imágenes de maltratos animales en un matadero en Alès que obligaron a cerrar este degolladero del sur de Francia”. Desde entonces, el número de inscritos se multiplicó por tres. Ahora ya son más de 30.000. Sus ingresos, a partir de donaciones privadas, aumentaron desde 700.000 hasta cerca de 4 millones de euros previstos para este año. Y cuentan con unos 60 empleados y 2.000 voluntarios.

Su éxito fulgurante también se ve reflejado con sus más de 700.000 seguidores en Facebook, una cifra superior a la de Greenpeace Francia. “L214 es el alfa y el omega de la defensa del bienestar animal en tierras francesas”, asegura Le Guilcher. Una consciencia animalista que ha progresado en este país durante los últimos años. Así lo refleja el elevado porcentaje de personas flexitarianas, pero también el descenso del 2% anual en el volumen de carne comercializada durante los últimos cuatro años. Una tendencia significativa en un país en el que se producen cada año 3,5 millones de toneladas y cada habitante consume una media de 86 kg, el doble que la media mundial.

Las promesas incumplidas de Macron

“L214 ya actúa como un lobby que defiende sus intereses en el Parlamento”, afirma Bessard. A pesar de que su presupuesto es muy inferior a los 17 millones que la Interbev, la patronal de la industria cárnica francesa, destina únicamente a la comunicación, los 58 millones del grupo Panzani o los 230 millones de McDonald’s, “están imponiendo en la agenda mediática francesa sus reivindicaciones en defensa del bienestar animal”, considera Le Guilcher.

Después de la conmoción provocada por las imágenes desveladas por L214, la Asamblea Nacional impulsó en 2016 una comisión de investigación sobre las condiciones de sacrificio del ganado. Los diputados franceses aprobaron a principios de 2017 un proyecto de ley que obligaba a instalar cámaras en todos los mataderos. Esta iniciativa legislativa, sin embargo, quedó bloqueada en su paso por el Senado.

Tras la llegada de Emmanuel Macron al Elíseo en mayo de 2017 y una mayoría de diputados afines al dirigente centrista, la instalación de cámaras en los degolladeros vuelve a estar presente en el debate político francés. La Asamblea Nacional ultima ahora la aprobación de la nueva Ley agricultura y alimentación que se introduce de forma voluntaria y excepcional la videovigilancia en los mataderos. También prohíbe la construcción de granjas en las que se críen gallinas en cajas. Unas medidas que representan victorias simbólicas para la causa animal, aunque resulten bastante menos ambiciosas que las peticiones de L214 y las promesas electorales de Macron.

“No han aprobado prácticamente ninguna enmienda favorable al bienestar animal”

“No han aprobado prácticamente ninguna enmienda favorable al bienestar animal”, lamenta Grothière. Según la fundadora de L214, “el objetivo de esta ley es dar la sensación a los consumidores, cada vez más interesados por el bienestar animal, de que actúan en beneficio de la causa animal, pero en realidad no hacen prácticamente nada”.

Mientras la clase política no satisface las reivindicaciones de esta asociación animalista, la patronal de la industria cárnica la critica con regularidad. En concreto, acusan a los miembros de L214 de simpatizar con las acciones vandálicas que se han repetido durante los últimos meses en carnicerías de varias localidades francesas, como Lille o Angers. “Nos oponemos a estos actos. Estos hacen que hablemos más de la violencia material en contra de las carnicerías en lugar de la violencia que sufren los animales”, afirma Grothière sobre las pintadas o la degradación de aparadores cometidas por grupos antiespecistas.

De hecho, los militantes de L214 también han sido criminalizados y procesados judicialmente por sus actos. La justicia francesa condenó en octubre del 2017 a Sébastien Arsac, uno de los fundadores, y otro miembro de la asociación a pagar una multa de 6.000 euros por “violación de domicilio”. Unos meses antes habían instalado una cámara oculta en un matadero de cerdos en la región parisina. La prueba de que en Francia juzgan a los que cometen maltratos animales, pero también a los denunciantes.

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