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Armas de fuego en EEUU Las trabas a las que se enfrentan las víctimas de la violencia con armas de fuego en EEUU

Amnistía Internacional denuncia en un informe los obstáculos a los que se enfrentan los 1,3 millones de sobrevivientes de esta violencia al intentar obtener asistencia médica y apoyo de otra clase tras sufrir las lesiones.

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Un niño coge un arma en EEUU. REUTERS/Archivo

"Sobrevivir cada día es casi tan duro como el hecho mismo de que te disparen". Este es el testimonio de Sara Cusimano, una sobreviviente de violencia por arma de fuego en EEUU, una crisis de derechos humanos, según calificó Amnistía Internacional el año pasado. 

La organización ha hecho público este jueves un informe en el que examina las trabas con las que se encuentran los 1,3 millones de sobrevivientes de esta violencia –entre 2001 y 2017– al intentar obtener asistencia médica y apoyo de otra clase tras sufrir las lesiones. En este sentido, el informe señala que el gasto medio el coste medio por cada persona herida por arma de fuego que acudía a urgencias era de 5.254 dólares, y el coste medio de hospitalización inicial –el coste por cada persona ingresada por urgencias– era de 95.887 dólares.

Los gastos dependen de la naturaleza y gravedad de las lesiones, así como del seguro del que disponga la víctima. "Personas sobrevivientes de disparos contaron a Amnistía Internacional que solían verse acuciadas por problemas económicos con consecuencias a largo plazo", sostiene la organización, pues, aún teniendo seguro, la asistencia médica en EEUU puede ocasionar ciertos gastos extraordinarios. Una situación que se agrava para las personas que no pueden permitirse una cobertura médica. 

El informe, titulado Cicatrices de supervivencia: la violencia con armas de fuego y las trabas para obtener una reparación en Estados Unidos, cuenta con el relato de 25 sobrevivientes de disparos así como a decenas de cuidadoras y cuidadores, trabajadoras y trabajadores sociales y de la salud, expertos y expertas en salud pública, defensores y defensoras de los derechos humanos y activistas en Miami, Tampa, Baltimore y Nueva Orleans, ciudades de tres estados con distintos niveles de violencia con armas de fuego y diferentes enfoques a la hora de proporcionar recursos y reparaciones a las personas sobrevivientes.

En esta línea, los sobrevivientes denuncian que la burocracia y el papeleo estaban entre los principales obstáculos que encontraban para obtener asistencia médica a largo plazo. Asimismo, describen las dificultades que tenían para pedir citas médicas y poder acudir a ellas, para buscar información sobre los servicios y profesionales de la salud que cubría su seguro y para mantener sus historiales, sobre todo porque en esos momentos solían estar también intentando asimilar los cambios en su salud, vida familiar, trabajo o perspectivas de trabajo tras sufrir los disparos.

También critican la necesidad de ayuda para sortear "el fragmentado y complicado" sistema de acceso a la asistencia médica y demás apoyo que necesitaban para lograr una recuperación óptima, a tenor de la información ofrecida por Amnistía Internacional. 

"Es una pesadilla. Pienso que el proceso de obtener la indemnización para víctimas es tan traumático como la propia experiencia", relata otro sobreviviente. Y es que, los sobrevivientes ponen en el punto de mira los numerosos requisitos de elegibilidad para recibir una indemnización, además de los límites de la cuantía de las indemnizaciones, la falta de información y sensibilización, y la complejidad del proceso para solicitar las ayudas económicas. 

El informe constata que el Gobierno estadounidense ha incumplido su obligación de ejercer la diligencia debida para proteger el derecho a la vida y a la seguridad, así como otros derechos humanos. Por último, denuncia que los únicos programas públicos sean los fondos de indemnización a víctimas. 

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