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Asociaciones de emigrantes La Casa de España de París, un símbolo de la emigración española amenazado por la austeridad

Los recortes en las subvenciones del Gobierno aceleran el declive de emblemáticas asociaciones de españoles en el extranjero

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Bar de la Casa de España de París.

Representan un reducto de la nación española en el extranjero, que ahora se ve amenazado por la política de recortes del Gobierno de Mariano Rajoy. La caída progresiva de las subvenciones dificultad la continuidad de emblemáticas asociaciones de emigrantes en el extranjero. Mientras en noviembre de 2016 cerró sus puertas la Federación de Asociaciones y Centros de Emigrantes Españoles en Francia (Faceef), ahora corre peligro la Casa de España de París, un histórico centro cultural y residencia de día para personas ancianas, destinada sobre todo a los emigrantes españoles.

“Si no revertimos la situación actual, tendremos que cerrar a partir del próximo verano”, asegura Roberto Gago, presidente de la Casa de España. Tras años de una bajada constante en las ayudas, “desde el Gobierno nos prometieron un incremento significativo, pero al final nos han dado la mitad de lo que hemos pedido”. De los 140.000 euros que percibían antes de la crisis, estos descendieron a los 74.000 euros percibidos en 2015 y 2016. Una ayuda que el año pasado bajó a unos raquíticos 53.000 euros. “No la hemos percibido hasta principios de este año”, denuncia Ramón Díaz, tesorero de la institución, quien recuerda que acumulan una deuda de unos 64.000 euros.

“Estamos obligados a despedir a todos nuestros asalariados, dos secretarias y cinco animadores”, reconoce Gago. Lo que dificultará que la Casa de España siga ofreciendo las mismas actividades: cursos de castellano, clases de pintura, teatro, sevillanas, informática… “Muchas personas mayores vienen aquí para no estar solas. Si cerramos, dejaremos de ofrecer esta función social y humana”, lamenta el director de la Casa de España.

Situada a unos 500 metros del Estadio de Francia de Saint-Denis, en el norte de París, la Casa de España se encuentra en una callejuela en medio de la conocida antaño como “Petite Espagne”. Desde finales del siglo XIX, esta antigua zona industrial fue uno de los puntos de referencia de los españoles que llegaban a la capital francesa en busca de trabajo. Una cofradía de Claretianos construyó en 1926 el Hogar de los españoles —la Casa de España original—, una mutualidad católica que también disponía de una iglesia y un teatro. Con la llegada de los exiliados republicanos y de los emigrantes económicos a finales de los cincuenta, se erigió en un lugar de reunión de la comunidad hispana.

Somos una de las pocas residencias de ancianos para emigrantes españoles que hay en Europa”, afirma Gago, mientras come un plato de lentejas para el almuerzo. En la carta del bar de la Casa de España, predominan las tapas y recetas típicas de la cocina ibérica. En la televisión del local, sólo se emiten cadenas españolas. “Queríamos que esta institución se convirtiera también en un lugar de encuentro para los nuevos emigrantes, para ayudarles con el papeleo”, asegura Gago. Mientras tanto, sus compañeros de mesa discuten sobre el último “feuilleton” del proceso catalán.

Vista de la Casa de Españaen París desde Google Maps.

Remodelado completamente en 2004, la Casa de España es ahora un modesto edificio de dos plantas de ladrillos cara vista. 1.800 personas están inscritas en esta institución que representa una porción de España en el norte de la región parisina. Para evitar el cierre, han convocado una manifestación el 17 de marzo ante la embajada española en París. Y esperan que los reciba en Madrid la ministra de Empleo, Fátima Báñez, para abordar su situación.

“Han recortado en todos los países, menos en Venezuela”

“Durante los periodos electorales, los dirigentes del PP vienen aquí a hacerse la foto”, critica Díaz, refiriéndose a la visita que hizo Báñez a la Casa de España de París, pocos meses antes de las generales de 2015. “Pero ahora están dejando perder una parte del patrimonio del país”, añade. “Según nos dijo un consejero de la Embajada, han recortado las subvenciones en los colectivos de todos los países, menos en los de Venezuela”, afirma el tesorero de la institución.

“El 80% de las subvenciones para las asociaciones de emigrantes se destina a América Latina”, lamenta José María Oliver, presidente de la Asociación de Padres de Familias Españolas Residentes en Francia (A.P.F.E.R.F). Este colectivo, cuyas oficinas están en la Casa de España, organiza cursos de castellano en varias localidades francesas. “Se han suprimido un 15% de las aulas de español en Francia durante los últimos años”, asegura Oliver, quien calcula que “durante la última década, cuatro de cada diez asociaciones de emigrantes españoles en Francia han desaparecido o bien están en una situación crítica”.

“No recibimos ninguna subvención del Gobierno. La única institución que nos respalda es la Generalitat de Catalunya”

Tanto los recortes en las subvenciones como el paso del mismísimo tiempo que ha envejecido su personal, sin que los nuevos emigrantes tomen el relevo, favorecen este declive. El Centro asturiano de París cerró sus puertas a finales de 2016. Fundada en 1889, la Colonia española de Béziers, en el sur de Francia, tampoco se encuentra en una situación boyante. “No recibimos ninguna subvención del Gobierno. La única institución que nos respalda es la Generalitat de Catalunya”, explica Rocío Veneros, colaboradora de la Colonia de Béziers e integrante de la Marea Granate. Si no revierten la situación actual, Veneros teme por la continuidad de un histórico centro cultural que contiene un teatro y en el que se imparten clases de baile, cocina y castellano.

El Gobierno utiliza el 155 para castigar los Casals de Catalunya

Una decadencia que no sólo se produce en las asociaciones presentes en Europa, sino también en América Latina. En Buenos Aires, ciudad de referencia de la diáspora gallega, el Centro Gallego se ve amenazado por un cese de actividades. Después de que en 2011 la Xunta de Galicia se desvinculase de la entidad, este emblemático hospital para personas ancianas está intervenido por el gobierno argentino. En una consulta no vinculante en diciembre del año pasado, los socios del centro votaron a favor de venderlo a Ribera Salud, el gigante español de la sanidad privada. Pero esta operación no ha fructificado. Lo que deja en el limbo a los 1.000 gallegos usuarios del hospital y a sus más de 6.000 socios.

“El hospital se encuentra en una situación crítica con una enorme deuda, impago de los sueldos de sus trabajadores y numerosos servicios están cerrados”, denuncian fuentes de la entidad. También lamentan el escaso aprovechamiento de su valioso patrimonio cultural. La institución cuenta con una biblioteca con más de 20.000 volúmenes y una pinacoteca con cuadros de Maside, Laxeiro, Seoane o dibujos de Castelao, que falleció allí mismo en 1950. “El cierre o cese de actividades del Centro Gallego representará la pérdida de gran parte de nuestra historia, nuestra memoria”, afirman. Ciudadanos de origen gallego de Buenos Aires han impulsado una petición pidiendo el rescate de la entidad.

El Gobierno de Rajoy ha aprovechado la aplicación del artículo 155 para que los 103 Casals de Catalunya no reciban subvención

La última víctima de la poca consideración del PP hacia las asociaciones de emigrantes han sido los Casals de Catalunya. El Gobierno de Rajoy ha aprovechado la aplicación del artículo 155 para que los 103 Casals de Catalunya no reciban la subvención de un millón de euros que la Generalitat les concedió en septiembre. Con el argumento de un supuesto proselitismo político, la administración central decidió, primero, suspender las ayudas a treinta Casals del extranjero y otros ocho situados en otras comunidades del estado español. Ante la dificultad de justificar la retirada de una subvención por motivos políticos, finalmente, prefirió que no recibiera ningún euro ninguno de los centros de emigrantes catalanes. Una medida comunicada el pasado 29 de diciembre.

Se trata de una decisión arbitraria y brutal. Era una ayuda con la que ya contábamos”, critica Montse Patxeco, la presidenta del Casal de Catalunya en París. “Esta decisión pone en peligro los Casals de América Latina, donde se realizan labores sociales más importantes, como el cuidado de personas mayores”, explica. Al no recibir ninguna ayuda, este colectivo de catalanes en París, que cuenta con 120 socios, tendrá que dejar de realizar algunas de sus actividades tradicionales, como un baile de sardanas anual en un parque del Barrio Latino de la capital francesa. “El Gobierno del PP no tiene ningún interés para las asociaciones de emigrantes, ni las catalanas ni las españolas”, lamenta Patxeco.

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