El boicot al consumo, los precios bajos y la sequía empujan el sector del cava a una crisis estructural
La entrada de los fondos de inversión al negocio y la apuesta forzada por los grandes volúmenes para favorecer la exportación han provocado una caída de las ventas en los últimos años y el recorte de las plantillas en las bodegas.

Barcelona--Actualizado a
El año pasado, las ventas de las bodegas agrupadas bajo el paraguas de la Denominación de Origen (DO) Cava disminuyeron, bajando hasta los 218 millones de botellas. A pesar de que los responsables de la entidad afirman que se ha comercializado menos producto pero a un precio superior, la bajada es un símbolo de un cambio de modelo en el sector, que arrastra una crisis estructural.
Desde el punto de vista coyuntural, el descenso se debe a la sequía acumulada durante las tres últimas campañas y la reorientación del negocio de Freixenet, uno de los gigantes del sector, que ha dejado de vender cava al mercado alemán, uno de sus clientes principales. En este contexto, han aparecido las preocupaciones por el impacto de los aranceles de los Estados Unidos sobre los productos europeos. Paralelamente, el sector todavía nota los efectos del boicot al consumo al cava catalán por motivaciones políticas, cosa que obligó a mirar al exterior para no perder posicionamiento, eso sí, con una apuesta por los grandes volúmenes en detrimento de las marcas de calidad que diferencian el producto.
La crisis ha golpeado las dos empresas históricas del sector: Freixenet y Codorníu, ambas ubicadas en la comarca del Penedès (Barcelona), el corazón de la producción de cava. En Freixenet, tras una huelga que tuvo lugar a finales de mayo, la dirección y los representantes de los trabajadores pactaron un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a 154 empleados, con una indemnización de 50 días por año trabajado.
La decisión, más allá de la cifra de los puestos de trabajo que se vean implicados, pone en cuestión un modelo empresarial de producción de cava que se extiende desde finales del siglo XIX. Así, en épocas de sequía crónica como la actual, los trabajadores y productores coinciden en la necesidad de flexibilizar la normativa del Consejo Regulador del Cava, de forma que favorezca la entrada de uva procedente otros lugares, más allá de los que aportan los elaboradores de la misma entidad.
La dirección de Henkel Freixenet justifica el ERE por la voluntad de "reestructurar las operaciones de producción". La compañía detalla que "el cambio de las dinámicas del mercado requiere tomar medidas urgentes para garantizar el desarrollo sostenible del negocio en el futuro". Freixenet es propiedad al 50% del grupo alemán Geschwister Oetker, mientras que el 50% restante está en manos de los hijos de Josep Ferrer -muerto el año pasado- y José Luis Bonet.
Codorníu, en venta
En el caso de Codorníu, el fondo de inversión Carlyle, que posee el 68% de la bodega, ha pedido a Morgan Stanley y al Banco Santander que analicen posibles ofertas de compra y busquen opciones estratégicas. Codorníu, fundada a mediados del siglo XVI, ha duplicado su rentabilidad en los últimos cinco años, logrando los 50 millones de beneficios antes de impuestos. El último ejercicio lo ha cerrado con unas ventas de 232 millones, impulsada por su expansión internacional. La firma tiene 15 bodegas repartidas por España, Argentina y California, además de 3.000 hectáreas de viña en propiedad.
"Un sector que ha sufrido mucho y que se ha visto obligado a reinventarse constantemente". Así define la trayectoria del cava en las últimas décadas el economista y presidente de la comisión de economía agroalimentaria del Colegio de Economistas de Catalunya, Francesc Reguant. En este sentido, señala que fenómenos como el boicot al cava catalán obligó a las bodegas a ir a la exportación. Eso sí, "sacrificando la apuesta por la calidad y comercializando grandes volúmenes para ganar mercados y músculo internacional".
Reguant remarca que "la disgregación geográfica de la marca de calidad del cava, que se ha extendido a lugares como València o Madrid, ha roto el prestigio del cava vinculado a su origen histórico". De hecho, el economista alude a que el boicot al cava emprendió una estrategia de venta, en la cual "había que exportar al precio que fuera necesario". Para el experto, otro golpe a las ventas del cava lo produjo la covid-19, puesto que es una bebida en la cual el consumo está muy relacionado con la restauración: "Mientras el vino y la cerveza se vieron beneficiados por el confinamiento, el cava sufrió una bajada".
Así, Reguant ve una tormenta perfecta que ha hundido el prestigio del cava: una crisis de consumo, el cambio cultural que opta por bebidas con poco o sin alcohol, o el boicot, que marcó un punto de inflexión en la forma de comercializar el producto, centrada en la exportación.
Con el objetivo de impulsar la calidad del cava y de los espumosos que se producen en el Penedès, se constituyó la Asociación de Viticultores y Elaboradores Corpinnat, una marca colectiva, registrada en la Unión Europea (UE), con la voluntad de diferenciarse como vino espumoso, con uva 100% ecológica, recolectada a mano y vinificada íntegramente en las mismas fincas. A pesar de que la marca ha logrado cierto posicionamiento, la entidad, en la cual se encuentran al frente bodegas como Llopart y Gramona (en total hay 15 que forman parte de la asociación), las ventas cayeron un 2% en 2024 a consecuencia de la sequía, pero también de la elección de los consumidores por productos con un precio más económico.
A pesar de esto, especialmente por el crecimiento de la marca del cava más allá de las fronteras de Catalunya, los grupos de inversión, con capital extranjero, pusieron la lupa sobre bodegas como Freixenet o Codorníu, atraídos por su rentabilidad. "Estas operaciones han sido nefastas para la imagen de país", comenta Reguant. Pese a este momento delicado, fuentes del sector recuerdan que el cava, después de la filoxera, su vinculación a un producto elitista, el boicot, la sequía, la crisis económica, el brexit, la covid, la amenaza de los aranceles o la caída del consumo ha demostrado su capacidad de resiliencia y supervivencia. Ahora lo tendrá que hacer en un contexto con una crisis estructural y un nuevo modelo de negocio.

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