Público
Público
informe 'El estado de la democracia en el mundo 2021'

Brasil, India, Filipinas, Hungría, Polonia y Eslovenia fueron las democracias más diezmadas en pandemia

Estos seis países, arrastrados por sus gobiernos, dieron importantes pasos atrás en los derechos y libertades de sus ciudadanos aprovechando la coyuntura de la covid-19.

El presidente de Brasil, Jail Bolsonaro, se quita la mascarilla a su llegada a la cumbre del G20 en Roma el 30 de octubre de 2021.
El presidente de Brasil, Jail Bolsonaro, se quita la mascarilla a su llegada a la cumbre del G20 en Roma el 30 de octubre de 2021. Guglielmo Mangiapane / REUTERS

El número de democracias en retroceso se ha duplicado en la última década, y ahora representa un cuarto parte de la población mundial. Es el alarmante dato que aporta el informe El estado de la democracia en el mundo 2021: Fomentando la resiliencia en una era pandémica que acaba de publicar el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional).

En el informe se pone de relieve que el autoritarismo continúa creciendo. En los últimos años, la cantidad de países que han perdido calidad democrática y han pasado a ser regímenes híbridos o autoritarios ha sido mucho mayor que la de aquellos que se han convertido en democracias.

Al mismo tiempo, los regímenes autoritarios ya existentes han reforzado y profundizado su autoritarismo. Sumado a ello, el retroceso democrático sigue avanzando muy visiblemente y la pandemia ha provocado que en algunos países de los llamados democráticos se hayan dado muchos pasos atrás. Es el caso de Brasil, India y Filipinas y en Europa, Hungría, Polonia y Eslovenia.

El negacionismo de Bolsonaro

Brasil fue la democracia con mayor número de atributos en declive en 2020

Brasil fue la democracia con mayor número de atributos en declive en 2020. Los atributos que el informe distingue para medir la calidad democrática son el Gobierno Representativo, los Derechos Fundamentales, los Controles al Gobierno, la Imparcialidad de la Administración y la Participación Ciudadana. La gestión de la pandemia ha estado plagada de escándalos bajo la presidencia del ultra Jair Bolsonaro, que ha minimizado en todo momento la gravedad de la pandemia y ha dejado que su país tuviera uno de los mayores índices de mortalidad del mundo.

Además, Bolsonaro también ha puesto a prueba abiertamente el sistema democrático de Brasil. Sonoro es su enfrentamiento con el Tribunal Supremo, que lo está investigando por difundir falsas noticias sobre el sistema electoral en el país y que acaba de suspender la tramitación de la medida provisional que modificaba una ley con el objetivo de dificultar la eliminación de contenidos que difunden desinformación en las redes sociales. El Senado ha pedido que se investigue la gestión de Bolsonaro de la pandemia porque observa indicios claros de "crímenes contra la humanidad".

Manifestantes con máscaras que representan al presidente brasileño Jair Bolsonaro y Arthur Lira, presidente de la Cámara Baja de Brasil, participan en una protesta en Brasilia el 30 de octubre de 2021.
Manifestantes con máscaras que representan al presidente brasileño Jair Bolsonaro y Arthur Lira, presidente de la Cámara Baja de Brasil, participan en una protesta en Brasilia el 30 de octubre de 2021. Adriano Machado / REUTERS

Las infracciones de Filipinas e India

India es la democracia con más violaciones democráticas durante la pandemia

India es la democracia con más violaciones democráticas durante la pandemia. Las infracciones cometidas por el gobierno indio incluyen acoso, arrestos y enjuiciamiento de defensores de derechos humanos, activistas, periodistas, estudiantes, académicos y otros críticos del gobierno o sus políticas. También se ha hecho un uso excesivo de la fuerza en la ejecución de las restricciones para contener a la covid-19. Asimismo, se ha acosado a minorías musulmanas y se han producido bloqueos en Internet.

Filipinas ha profundizado su retroceso democrático durante la pandemia a través del aumento de la militarización

Filipinas ha profundizado su retroceso democrático durante la pandemia a través del aumento de la militarización como respuesta a la pandemia y la represión a medios de comunicación independientes. El presidente Rodrigo Duterte ha promulgado varias leyes que concentran poder en el ejecutivo para manejar la pandemia, incluyendo una ley antiterrorista que el gobierno puede utilizar para atacar a los críticos y una ley que criminaliza la difusión de la desinformación, con multas de hasta 20.000 dólares. La pandemia también ha servido como paraguas para mantener la particular "guerra contra las drogas”, que transita en el país con casi total impunidad y sin investigación.

Hungría y Polonia, los patitos feos europeos

En Hungría, el ultraderechista Viktor Orban ha aprovechado la pandemia para agrandar su poder. En marzo de 2020 logró que se aprobara una ley que le permitía alargar indefinidamente el estado de alarma. La medida, muy criticada, autorizaba al Ejecutivo para gobernar por decreto con poderes extraordinarios sin límite temporal. Además, estableció penas de prisión de hasta cinco años para difundir desinformación sobre el virus.

En Hungría, el ultraderechista Viktor Orban ha aprovechado la pandemia para agrandar su poder

En junio de 2021, esa ley fue reemplazada por un estado de emergencia sanitaria que no puede ser revocado por el Parlamento y que seguirá en vigor hasta diciembre. También en junio, Hungría aprobó su ley antiLGTBI, que prohíbe hablar de la homosexualidad con los menores en colegios y en lugares públicos. Antes de que se celebren elecciones parlamentarias en 2022, Orban está tratando de sacar adelante una serie de proyectos de ley para favorecer al partido en el Gobierno y poner en riesgo la igualdad de condiciones para los partidos de la oposición.

En Polonia, el presidente de la República Andrzej Duda, respaldado por el partido ultraderechista Ley y Justicia (PiS), logró la reelección en 2020 en unos comicios igualadísimos. Duda siempre ha apelado a un sentimiento nacionalista, lo que le ha llevado a alejarse de los postulados europeístas.

El rechazo al aborto o la negación de derechos a la comunidad LGBTI son algunos de los postulados de Duda y se han visto exacerbados durante la pandemia. El poder judicial, ya severamente debilitado en su independencia y politizado antes de la pandemia, ha seguido enfrentándose a restricciones. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoció en una sentencia en julio de 2021 que el sistema disciplinario de los jueces de Polonia no cumple con la legislación de la UE.

Por último, Eslovenia, que ocupa la presidencia de la UE en 2021, ha estado retrocediendo en derechos desde 2020. Desde la UE se ha mostrado por el acoso y amenazas a periodistas, juicios por difamación contra los medios de comunicación, recortes de fondos a las ONG y una legislación que ha buscado ampliar la vigilancia y los poderes policiales. También han aumentado las presiones políticas sobre el poder judicial.

Más noticias