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Cambio climático Eliminar los gases HFC del aire acondicionado es clave en la lucha contra la crisis climática

Según un estudio de la ONU, la sustitución de estos gases por productos con menos impacto medioambiental evitaría la emisión de millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera. 

Imagen de un edificio con varios aires acondicionados. /Pixabay
Imagen de un edificio con varios aires acondicionados. /Pixabay

EFE 

La sustitución de gases HFC en sistemas de aire acondicionado por productos con menos impacto medioambiental y la utilización de equipos más eficientes evitarían la emisión de 460.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero de aquí al 2060, según un estudio de la ONU que ha liderado el premio Nobel mexicano Mario Molina.

El estudio del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (UNEP) y de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que para 2050 se multipliquen por cuatro el número de aparatos de refrigeración en el mundo, que pasarán de 3.600 millones unidades en la actualidad a 14.000 millones.

Pero el informe indica que duplicando la eficiencia energética de los aparatos de aire acondicionado de aquí al 2050 se reducirá la necesidad de generar 1.300 gigavatios de electricidad, el equivalente a toda la capacidad de las plantas de carbón para la generación de electricidad de China e India en 2018. Además, también ahorraría 2.900 millones de dólares en costes de generación de electricidad, transmisión y distribución.

Los autores del estudio consideran que la integración de sus propuestas en la enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, que establece la reducción del uso de hidrofluorocarburos (HFC) por ser gases que multiplican el efecto invernadero, aseguraría su implementación mundial.

Mario Molina, ingeniero químico mexicano, destacado por ser uno de los descubridores de las causas del agujero de ozono antártico. /Wikipedia

Mario Molina, quien recibió en 1995 el premio Nobel de Química por su papel en el descubrimiento del agujero en la capa de ozono de la Antártica y el papel que los gases clorofluorocarbonos (CFC) tienen en su destrucción, expresó su optimismo de que el mundo adopte las medidas del estudio.

Molina, el primer mexicano que ha recibido el premio Nobel de Química, explicó que el Protocolo de Montreal, firmado en 1987, implementado en 1980 y por el que la comunidad internacional acordó eliminar el uso de gases CFC para proteger la capa de ozono, marca el camino a seguir para conseguir que se adopten las recomendaciones del informe de la UNEP y AIE. "El Protocolo de Montreal mostró que el planeta puede trabajar de forma conjunta. Si todos colaboramos, podemos resolver problemas globales. Estamos intentando hacer lo mismo con la crisis climática. Espero que avancemos en los próximos años", declaró Molina.

El científico mexicano reconoció que existen problemas para actuar de forma global contra el cambio climático, algo que sí se logró para solucionar el agujero de la capa de ozono. "Tenemos problemas. Sabemos que Donald Trump quiere salirse del Acuerdo de París. Veremos que pasa en noviembre. Las cosas están complicadas con muchos gobiernos populistas. Pero estamos sufriendo tantos impactos del cambio climático que las sociedades finalmente están llegando a la conclusión que es esencial solucionarlo", declaró.

Lidiar con los gobiernos 

En el caso del Protocolo de Montreal, Molina reconoce que fue clave la decisión de Ronald Reagan, entonces presidente de Estados Unidos, y Margaret Thatcher, primera ministra del Reino Unido, de aceptar las conclusiones de los científicos. Aunque también reconoció que no fue fácil.

"Los científicos hemos aprendido a trabajar con los gobiernos. Sabemos que a veces hay límites, que puede llevar tiempo. Al principio fue frustrante. Tuvimos que esperar toda una década. Pero uno de los grandes éxitos del Protocolo de Montreal es que los gobiernos han seguido la ciencia. Reagan y Thatcher aceptaron la ciencia", dijo.

Durwood Zaelke, presidente del Instituto para la Gobernanza y el Desarrollo Sustentable de Estados Unidos y y que ha liderado el estudio junto con Molina, añadió que el éxito del Protocolo de Montreal es fruto de que fue enfocado "de forma sectorial" y que ese mismo planteamiento se debería aplicar a la lucha contra la crisis climática.

Por su parte, Romina Picolotti, que fue secretaria de Medio Ambiente de Argentina entre 2006 y 2008 y que ha redactado el primer capítulo del estudio, está segura que las propuesta para reducir el impacto medioambiental de los sistemas de refrigeración son efectivas. "La aceleración de la implementación del acuerdo de Kigali bajo el Protocolo de Montreal junto con la mejora de la eficiencia energética es la forma más efectiva para canalizar la acción contra el cambio climático", declaró Picolotti.

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