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Campaña para conseguir familias de acogida voluntarias para jóvenes extutelados en Catalunya

A través del programa 'Acull', la entidad Punt de Referència ayuda a jóvenes migrantes de entre 18 y 21 años en su proceso de emancipación.

L'Eulàlia és una de les voluntàries del programa d'acollida de joves extutelats de Punt de Referència.
Eulàlia es una de las voluntarias del programa de acogida de jóvenes extutelados de Punt de Referència. — Cedida por Punto de Referencia Cedida per Punt de Referència

Prasanna abandonó su país de origen, Sri Lanka, siendo un adolescente y llegó solo a Barcelona. Eulàlia Escolà vive en Sants y lo acogió en su casa durante seis meses. Una convivencia que le ayudó antes de dar el paso a emanciparse cuando tenía 19 años. Ahora, Prasanna vive en Francia, donde ha formado una familia. 

Este proceso de acompañamiento lo hizo gracias al programa Acull de la entidad Punt de Referència, que apoya a los jóvenes que deben emprender su vida adulta una vez salen de los centros donde han vivido bajo la tutela de la Generalitat de Catalunya. Es una asociación sin ánimo de lucro que ofrece acompañamiento y apoyo a los jóvenes tutelados y extutelados. Para ello, necesitan la colaboración de las familias que quieran realizar esta acogida. Ahora, necesitan una cincuentena entre el Barcelonès y el Baix Llobregat.

"El apoyo emocional y el vínculo afectivo es muy importante", asegura Laura Terrades, responsable de mentoría de Punt de Referència. Terrades recuerda que la emancipación de los jóvenes en Catalunya tiene lugar, en promedio, a los 29 años. En cambio, los jóvenes que se encuentran bajo tutela, cuando tienen 18 años deben afrontar solos una nueva etapa. Es el momento en que deben salir del sistema de protección de menores y, en muchas ocasiones, no están preparados.

La acogida de una familia voluntaria les ayuda a aprender más rápido las costumbres, la lengua y, sobre todo, a ser autónomos. El proyecto de Punt de Referència consiste en una convivencia durante nueve meses, tiempo durante el cual la familia recibe asesoramiento y apoyo de la entidad de forma semanal. "Buscamos familias que tengan ganas e interés por compartir, no es una respuesta a una emergencia habitacional, sino una respuesta a un proceso de emancipación", dice Terrades. "Los jóvenes necesitan el calor de una familia", concluye.

Beneficios recíprocos

Para los jóvenes que tienen la oportunidad de convivir con una familia, los beneficios son evidentes. Aprenden a compartir, hacen las tareas del hogar y reciben el cariño de unos familiares que realizan actividades junto a ellos. "Yo tengo claro que no son mis hijos", afirma Eulàlia. "Pero eres más que un compañero de piso, ellos han tenido una rotura emocional al dejar a sus familias y lo que necesitan es cariño y equilibrio".

Eulàlia tiene cuatro hijos que ya no viven con ella, tenía espacio en casa y conoció Punt de Referència a través de una pareja de su barrio. "Pensé que podía hacer algo y he descubierto que entrar en este mundo es extraordinario", explica. Corría el año 2018 cuando inició la acogida de Prasanna. Al inicio le surgieron muchas dudas: "¿Lo haré bien? ¿Podré fiarme? ¿Él se fiará de mí? Son preguntas que no tienen respuesta hasta que te encuentras en situación. Hay momentos difíciles pero la convivencia es muy interesante", añade Eulàlia.

Tras Prasanna, acogió a Moha, con quien convivió durante nueve meses. "Nos vemos siempre que podemos", dice. Con ninguno de los dos ha perdido el contacto. Ella hace una valoración totalmente positiva: "Si estás predispuesto, tienes las condiciones necesarias en casa y ves que puedes hacer algo para ayudarles, lo recomiendo a todo el mundo".

Disminuyen las familias voluntarias

Punt de Referència ha cumplido 25 años este 2022 y sus programas de acompañamiento de mentoría, vivienda y apoyo socioeducativo ayudan a mejorar la calidad de vida de los jóvenes en situación de vulnerabilidad social. Durante el 2021, se atendieron a hasta 200 jóvenes y tienen un alcance territorial que engloba a los municipios de las comarcas barcelonesas del Barcelonès, Baix Llobregat, Maresme y Vallès Occidental.

Mientras después del confinamiento por la pandemia del coronavirus notaron un aumento de personas voluntarias, ahora la situación ha cambiado. "Después del confinamiento había una alta motivación, pero intuimos que ahora hay cansancio después de todo lo que hemos vivido", afirma Terrades. Por eso, desde Punt de Referència hacen un llamamiento a las familias a hacer de mentoras. Para todos aquellos que estén interesados, la entidad organiza charlas informativas donde se explican todos los detalles del programa de mentoría.

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