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Carola Rackete La capitana del Sea Watch podrá permanecer en Italia tras rechazar la Fiscalía el decreto de expulsión de Salvini

Carola Rackete es libre para salir del país italiano si así lo cree conveniente, ya que no será hasta el próximo 9 de julio cuando se presente ante la Justicia nuevamente para prestar declaración.

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Carola Rackete (c), capitana del buque de rescate Sea Watch 3, saluda a su llegada a Porto Empedocle (Italia) este lunes. EFE/Pasquale Claudio Montana Lampo

La capitana del buque Sea-Watch 3, la alemana Carola Rackete, podrá permanecer en Italia si lo desea después de su puesta en libertad el martes tras rechazar la Fiscalía de Agrigento el decreto de expulsión que había firmado el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini.

En una rueda de prensa celebrada en la Asociación de la Prensa Extranjera, la portavoz de la ONG en Italia, Giorgia Linardi, ha confirmado que Rackete es libre para salir de Italia si así lo cree conveniente, ya que no será hasta el próximo 9 de julio cuando se presente ante la justicia nuevamente para prestar declaración.

"El juez no ha dado el nulla osta (la autorización) para la expulsión", ha señalado Linardi, quien ha referido que la joven capitana de 31 años, que fue detenida tras llevar a puerto por la fuerza al barco con 40 migrantes a bordo el pasado sábado, "está bien".

Según la portavoz, "ha estado sometida a un régimen de aislamiento durante cuatro días y todavía no se da cuenta de la resonancia mediática que ha tenido el caso". "Tiene que tomarse su tiempo para entender lo que ha pasado y además poder enfrentar las dos investigaciones que hay contra ella", ha agregado.

Tras conocerse el fallo de la magistrada, Alessandra Vella, con el que dejaba en libertad a la capitana alemana, Salvini mostró su desaprobación con comentarios en las redes sociales que reprobaban la decisión de la juez de Agrigento a la que invitó a "hacer política" y "presentarse a las elecciones".

"¿Qué hay que hacer en Italia para ir a la cárcel?", se cuestionó el ministro del Interior italiano. Salvini, que acusa a Carola de poner en riesgo la vida de los agentes, la invitó a regresar a su país "a causar problemas allí".

Linardi, que no ha querido revelar el lugar en el que se encuentra actualmente Rackete, ha defendido que su decisión de entrar en Lampedusa fue acorde con las leyes del mar que autoriza a los barcos extranjeros prestar socorro a embarcaciones en peligro en aguas internacionales.

Durante la conferencia de prensa, la portavoz de la ONG ha recapitulado que durante 17 días el barco Sea-Watch 3 intentó hacer todo lo que pudo para efectuar "un ingreso regular y autorizado en Italia". "No había ninguna alternativa a Lampedusa porque la única indicación recibida de parte de todas las autoridades contactadas era dirigirse a un puerto en Libia, una solución que no hemos tomado en consideración", ha afirmado.

En las últimas horas, decenas de migrantes y refugiados han muerto en un bombardeo contra un centro de detención en Trípoli, del que el Gobierno libio ha responsabilizado a las fuerzas del mariscal de campo Jalifa Haftar. Precisamente la declaración de Libia como puerto no seguro es una de las principales reclamaciones de las ONG de salvamento en mar.

"El ministro del Interior (italiano) continúa afirmando que Libia es un puerto seguro", ha lamentado Alessandro Metz, de la ONG Mediterranea, que también estaba presente durante la rueda de prensa.

Así ha defendido que su papel en el Mediterráneo es "monitorear y denunciar lo que sucede" y que seguirán salvando vidas en el mar. "Una persona en riesgo de ahogarse en alta mar no es un inmigrante clandestino sino un náufrago. Mientras nosotros asumimos nuestras responsabilidades ante la justicia, hay otros que las rehuyen", ha agregado.

Por su parte, Marco Bertoto, de Médicos Sin Fronteras (MSF), ha explicado que desde que se ha impuesto la política de puertos cerrados en Italia, que marcó el bloqueo del barco Aquarius que acabó desembarcando en Valencia, más de 2.500 personas han sido retenidas en alta mar durante cinco meses y medio.

Este miércoles estaba prevista una audiencia en el Parlamento italiano para escuchar su opinión acerca del nuevo decreto de seguridad e inmigración de Italia, promovido por el líder de la Liga, que endurece las condiciones para los solicitantes de asilo, limita la protección de los inmigrantes vulnerables y facilita las expulsiones.

Sin embargo, Sea-Watch no fue invitada lo que produjo un rechazo en bloque de los representantes de otras ONG, como Open Arms y MSF, a comparecer ante los diputados.

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