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Científicos del CSIC crean un modelo matemático que predice la respuesta de los cultivos contra la crisis climática

La investigación relaciona la luz y temperatura de las plantas, dos  factores que afectan de manera directa a su rendimiento.

24/08/2022 Un campo de ajos morados de la cooperativa Coopaman, a 7 de julio de 2022, en Las Pedroñeras, Cuenca, Castilla La-Mancha
Un campo de ajos morados de la cooperativa Coopaman, a 7 de julio de 2022, en Las Pedroñeras, Cuenca, Castilla La-Mancha. Rey Sotolongo / Europa Press

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han creado un modelo matemático basado en los procesos regulados por la temperatura en plantas que puede predecir la respuesta de cultivos ante el calentamiento global.

En esta investigación, publicada en la revista Science Advances, se ha identificado el papel fundamental de la proteína COP1 como promotora del crecimiento de las plantas de Arabidopsis en días largos y temperaturas ambientales elevadas y su interacción con otros factores celulares. Este descubrimiento podría ayudar a evitar los efectos adversos de la crisis climática sobre los cultivos estivales.

Esta investigación es fruto de la colaboración entre los grupos dirigidos por Salomé Prat y Saúl Ares en el Centro Nacional de Biotecnología perteneciente al CSIC (CNB-CSIC) y Pablo Catalán del Grupo Interdisciplinar de Sistemas Complejos (GISC) de la Universidad Carlos III de Madrid.

Los datos obtenidos en el estudio han servido para el desarrollo de un modelo matemático que relaciona los niveles activos de factores celulares regulados por la luz y la temperatura con el crecimiento del tallo embrionario (el hipocótilo).

Para la investigadora del CSIC actualmente en el Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG), Salomé Prat, la importancia de este trabajo va más allá de la caracterización de las bases moleculares de la termomorfogénesis. "Las especies cultivadas muestran una variabilidad genética muy reducida en cuanto a su capacidad de adaptación a temperaturas ambientes elevadas, que disminuyen su producción. Aquí mostramos que formas más activas de COP1 mejoran la tolerancia a la crisis climática de los cultivos que requieren días largos", indica la investigadora.

Luz y temperatura, factores esenciales

Las plantas adaptan su desarrollo y morfología a las condiciones ambientales que las rodean, fundamentalmente, la duración del día y la temperatura ambiente. Estos dos factores afectan de manera directa al rendimiento de los cultivos, de ahí el interés de la comunidad científica en su estudio. Al detectar un aumento de la temperatura, la primera respuesta de la planta es la elongación del hipocótilo, para facilitar el enfriamiento de las hojas y minimizar el daño producido por el calor.

Cristina Nieto: "Hasta el momento, COP1 había sido descrito como un factor fundamental; por lo que esta predicción resultaba insólita"

"Utilizando varias líneas mutantes de Arabidopsis en diversas condiciones de luz y temperatura, pudimos ajustar los parámetros de las ecuaciones con los datos experimentales de longitud del hipocótilo y una de las predicciones más interesantes del modelo es la que destaca que la máxima actividad de COP1 tiene lugar durante el día y a temperaturas elevadas", explica Ares.

La temperatura promueve el crecimiento de las plantas y la luz lo inhibe. En verano, cuando los días son largos y más cálidos, las plantas reciben información contradictoria y tienen que decidir a qué señal hacer caso. "Hasta el momento, COP1 había sido descrito como un factor fundamental para regular el crecimiento en oscuridad, por lo que esta predicción resultaba insólita", señala Cristina Nieto, primera autora del trabajo y en la actualidad investigadora del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC).

"Decidimos simular el crecimiento del hipocótilo para un rango de valores de actividad de COP1 y comprobamos experimentalmente las predicciones obtenidas con mutantes donde COP1 no funcionaba bien o con plantas que acumulaban un exceso de la proteína. Gracias a este estudio, ahora sabemos que la proteína COP1 es clave para regular la respuesta a temperatura en días largos, es decir, en verano", precisa.

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