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Coches eléctricos Los coches eléctricos sí contaminan menos en su ciclo de vida

Un estudio en 59 países y regiones concluye que se pueden impulsar planes ambiciosos de electrificación doméstica sin esperar más.

Pequeño coche eléctrico pensado para la circulación urbana./ XEV
Pequeño coche eléctrico pensado para la circulación urbana./ XEV

MALEN RUIZ DE ELVIRA

Vale que los coches eléctricos no contaminan cuando se usan, pero si son o no menos contaminantes que los de gasolina o diesel cuando se tiene en cuenta su ciclo de vida completo es una de las polémicas recurrentes en el contexto de la reducción de emisiones ligada al cambio climático. La cantidad y origen de la energía gastada en producirlos, en que funcionen con baterías y en reciclarlos hace que su huella ambiental no sea cero ni mucho menos.

Sin embargo, el estudio más completo y concreto hasta la fecha sobre este tema, que se acaba de publicar, concluye que el coche eléctrico produce menos emisiones que los demás automóviles. Lo mismo es aplicable a la calefacción eléctrica (bomba de calor) doméstica frente a la basada en el carbón, el gas natural o el fueloil, señalan los investigadores de varios países.

Los datos obtenidos en 59 países y regiones indican que en 53 de ellos los vehículos eléctricos y las bombas de calor producen menos emisiones 

Los datos obtenidos en 59 países y regiones indican que en 53 de ellos los vehículos eléctricos y las bombas de calor producen menos emisiones en total que los sistemas con combustibles fósiles. En la actualidad el transporte de viajeros y la calefacción doméstica generan el 25% de las emisiones globales debidas a los combustibles fósiles, recuerdan los investigadores en la revista Nature Sustainability. La electrificación de ambos sistemas recortaría estas emisiones directas pero daría lugar a emisiones indirectas debidas a la generación de la electricidad necesaria para que funcionen.

Hace ya años que se introdujo el análisis de las emisiones totales del ciclo de vida de un producto o actividad para estimar su verdadero impacto ambiental. En el caso del transporte y la calefacción estos análisis ayudan a decidir si existe o no beneficio en la electrificación para encarar el desafío de la emergencia climática en el contexto actual y previsible. Son análisis complejos que se basan en modelos elaborados para tener en cuenta las emisiones del ciclo de vida tanto en la actualidad como en el futuro, en distintos escenarios tecnológicos y de política energética.

Sus conclusiones indican que como media estas ya serían más bajas en el conjunto de las zonas estudiadas, que representan el 95% de la demanda mundial de transporte y calefacción, así como en cada país individualmente en casi todos los casos. La previsible descarbonización del sector energético (al aumentar fuentes renovables como la energía solar y eólica para producir electricidad) mejoraría esta ventaja, aunque la gran incógnita es a qué velocidad se producirá.

A medida que los vehículos eléctricos y las bombas de calor reemplacen a los correspondientes basados en combustibles fósiles, aumentarán las emisiones debidas al transporte terrestre de un 25% del total en 2015 a entre un 35 y un 38% en 2050, y las de la calefacción de un 1% a entre un 2 y un 9%. Esto se debe a que en la actualidad las emisiones en la fabricación de un coche eléctrico son alrededor de un 30% superiores a las de la fabricación de un coche de gasolina o diesel. En la calefacción el coste ambiental es 15 veces mayor, sobre todo por la fuga de refrigerantes, que son gases de efecto invernadero.

Con este panorama, una rápida transición al coche eléctrico y la bomba de calor podría producir al principio un aumento de las emisiones totales pero los investigadores encuentran que esto solo se produciría en las regiones que representan una muy pequeña parte de la demanda (entre un 7% y un 4%) en cualquiera de los tres escenarios que contemplan. En el resto este aumento se vería contrarrestado por la reducción de emisiones prevista en esos países por la descarbonización del sector energético. Incluso en un escenario sin cambios, lo que resulta muy poco probable, el coche eléctrico y la bomba de calor representarían un ahorro de emisiones de 2015 a 2050 en prácticamente todo el mundo.

La venta de coches eléctricos se han disparado en estos últimos años. / ARCHIVO

El investigador principal del estudio es Florian Knobloch, que estaba en la Universidad Radboud en Holanda, pero ahora está contratado por la Universidad de Cambridge y es además asesor del Ministerio de Energía alemán. “Nuestro estudio”, señala, “desagrega la demanda mundial en 59 regiones del mundo, lo que significa una resolución espacial mucho mayor que cualquier estudio anterior”. Entre los países analizados están todos los europeos, incluida España. Sin embargo, Knobloch cree que sería interesante estudiar en más detalle las grandes regiones emisoras como China y Estados Unidos.

La conclusión es que apoyar tecnologías eficientes basadas en combustibles fósiles solo puede justificarse a corto plazo y que los responsables pueden, en la mayor parte del mundo, impulsar políticas de electrificación ambiciosas para particulares sin esperar a que el sector energético se descarbonice más, a pesar de que la reducción de emisiones total se vea limitada por el aumento de las emisiones de producción.

Se espera que la sostenibilidad de los coches eléctricos, que despejarían el aire de las grandes urbes donde vivirán cada vez más personas, aumente todavía más a medida que se utilicen mucho más fuentes de energía renovable para producir electricidad y que se avance en la tecnología de las baterías y están se puedan reutilizar y reciclar más.