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Cómo consumir cannabis sin fumar

El uso del cannabis está ampliamente extendido por todo el mundo, tanto para su consumo recreativo como para el medicinal, que sin ninguna duda está en auge. Por ello y porque fumar no se antoja saludable, han surgido otras formas de utilizar el cannabis que muchos aún desconocen.

Cómo consumir cannabis sin fumar
Cómo consumir cannabis sin fumar. David Gabrić / Unsplash

El cannabis lleva décadas entre nosotros y su consumo es una realidad cotidiana. Existe un amplio debate sobre su utilización terapéutica, pero lo cierto es que cada vez está más aceptado por sus efectos relajantes y paliativos. Algunos estados de EE UU y países como Canadá y Uruguay lo han regularizado, y así han legalizado tanto el consumo recreativo de la marihuana como el terapéutico y también el cultivo. Se trata de una tendencia que seguro irá en aumento y permitirá que cada vez más personas se planteen el cannabis como una opción natural.

Para buena parte de la comunidad médica, el cannabis se ha demostrado eficaz aliviando náuseas y vómitos causados por la quimioterapia en el tratamiento del cáncer. Igualmente puede mitigar la espasticidad de los músculos, que a veces se asocia con la esclerosis múltiple y la parálisis. Ayuda a tratar la pérdida del apetito asociada con afecciones como el sida y ciertas clases de cánceres y actúa contra diferentes tipos de dolor crónico, incluido el neuropático.

Pero, lógicamente, fumar marihuana tiene efectos negativos y el principal es la exposición de los pulmones al humo, que es cancerígeno. Además, un uso desmedido y prolongado puede provocar pérdida de memoria a corto plazo y adicción.

Son argumentos que llevaron a algunos entusiastas de la marihuana, pese a serlo, a recelar de fumar pasados unos años, para no seguir exponiendo su salud al hecho de inhalar humo. Y ocurre lo mismo con algunas personas mayores a las que se les ha planteado consumir cannabis: inicialmente no lo aceptan porque desconocen que no es necesario fumar para que tenga un aporte médicamente beneficioso.

Mucho más que echar humo

Lejos de ese desconocimiento, existen múltiples formas de consumir cannabis muy alejadas del clásico cigarrillo liado a mano. Hay aceites de cannabidiol, tratamientos tópicos para aliviar dolores, comestibles... Los no fumadores disponen de muchas y muy variadas opciones para poder consumir cannabis, bastantes más que los que solo fuman.

Formas habituales de consumir marihuana. Zamnesia

Además, actualmente se encuentran a la venta compuestos individuales de marihuana, como se hace con el CBD y el THC para conducir a nuevos avances en las opciones de tratamiento médico. Así es posible, por ejemplo, desterrar el 'colocón' que podría producir una sustancia excesivamente rica en THC.

En cualquier caso, conocer las diferentes maneras de consumir cannabis es fundamental para comenzar un tratamiento frente a alguna enfermedad o dolencia, e igualmente sucede en el ámbito recreativo si se quiere tener un control absoluto sobre el consumo:

Fumar. Es el método más conocido, aunque ya no es el más extendido, al menos en determinados lugares que han asumido la irrupción del consumo de cannabis como una realidad. En Canadá, donde está legalizado, solo el 46% de los usuarios lo fuman. El resto ya optan por otras formas más saludables, que le han ganado la partida al método clásico de tragar humo, cuya forma más común es el cigarrillo de marihuana 'a palo seco' o mezclada con tabaco que se lía con papel o se fuma en una pipa tradicional o de agua, que permiten fumar tanto marihuana como hachís.

Los fumadores de cannabis suelen tener, en todo caso, buena imaginación cuando se quedan sin papel y tampoco disponen de pipas, por lo que, en esos casos, también está muy extendido fumar en artilugios caseros fabricados con cualquier utensilio disponible, como botellas u otros envases. No parece muy recomedable y para evitarlo conviene ser previsor.

Vapear. Para la marihuana, otro uso que se impone desde la misma llegada del cigarrillo electrónico es vapearla. El sector del vapeo ha avanzado mucho en pocos años y los vapeadores se adaptan a las 'manías' de cada cliente. Pero todos, al menos los buenos, calientan la marihuana lo justo por debajo del punto de combustión y los ingredientes activos se inhalan como vapor en lugar de como humo, que es más dañino.

Dabbing. Esta otra pauta para el consumo de cannabis tiene algo de similitud con el vapeo, pero aquí se utilizan resinas extraídas de la planta de tetrahidrocannabinol (THC), el ingrediente de la marihuana que produce el 'subidón'. Puede ser en forma de aceite (de hachís, de miel...), bien con una forma sólida suave (cera o brote) o un sólido duro (shatter). Para ello se emplea una pipa de vidrio que se calienta con un soplete y cuando se coloca la resina crea vapor casi de inmediato. Por eso se cree que el dabbing produce un efecto aún mayor que fumar marihuana.

Eso sí, debido a que se necesita un encendedor para que las resinas alcancen la temperatura adecuada para inhalar, no es una práctica saludable y los usuarios se exponen a altos niveles de metacroleína, benceno y otras sustancias tóxicas, según ha desvelado una investigación de la Universidad Estatal de Portland.

Vía oral. El uso del cannabis está bien extendido entre los golosos. Los brownies caseros de marihuana existen desde hace décadas, pero la marihuana, además de hornearse, se agrega a muchos tipos de alimentos. Los comestibles a base de cannabis se están produciendo y comercializando incluso en cómodos comprimidos desde que la marihuana es legal en muchos lugares.

Los aceites extraídos de las plantas se pueden usar para cocinar, hornear o simplemente mezclar con alimentos para crear una variedad de productos que se pueden ingerir por vía oral o en forma de cápsulas. En los lugares donde el cannabis está regulado las tiendas venden pasteles, galletas, ositos de goma, cereales, barras de granola e incluso goma de mascar que contiene marihuana.

El aceite de marihuana se puede agregar a bebidas habituales como el té o el café, pero también a refescos y cervezas. Utilizar hojas de marihuana para hacer té es una práctica extendida desde hace décadas, aunque los tés actuales son mucho más potentes. Por eso se debe tener precaución porque, aunque pueda parecer que comer marihuana es menos dañino que fumarla, el efecto asociado con los comestibles puede ser causa de una sobredosis frecuentemente, por glotonería.

Aerosoles. Esta otra manera de consumir cannabis que consiste en infundir líquidos con THC o cannabinol (CBD) para emplear en aerosoles que los usuarios pueden rociarse debajo de la lengua. Este método es difícil de detectar y es probablemente el más utilizado por los consumidores de marihuana medicinal que quieren evitar los efectos nocivos del humo, o bien ser detectados en áreas donde la marihuana todavía es ilegal.

Algunos aúnan el uso de aerosoles con el clásico de fumar. Lo hacen rociando cigarrillos de marihuana con distintos aerosoles. Así obtiene diferentes sabores en cada ocasión.

Tinturas. Los líquidos extraídos de plantas de marihuana que se infunden con una solución de alcohol y agua o solo de alcohol se conocen como tinturas. Su uso pasa por colocar unas gotas de la solución bajo de la lengua y así se el cuerpo lo absorbe rápidamente.

Debido a que esta forma de consumir marihuana es altamente concentrada, también es altamente potente y de acción rápida. Por eso generalmente se usa con fines médicos aunque, como produce un efecto intenso, a menudo se abusa de ella con fines recreativos.

Aceites. Los aceites tópicos se extraen de la planta de marihuana. Son más espesos que los utilizados en los productos comestibles y se impregnan sobre la piel para que ésta los absorba y alivien el dolor.

Su utilización es medicinal en la mayoría de los casos. Los tópicos de marihuana no producen un efecto.

De manera natural

El cannabis se impone en el tratamiento de numerosos achaques y ayuda a paliar otros crónicos de manera natural. Se ha mostrado efectivo desde hace décadas y ofrece muy diferentes pautas para utilizarlo alejadas del clásico método de fumar.

Por eso se imponen otras formas de usarlo y nuevos accesorios para consumirlo, que aumentan de manera casi ilimitada la experiencia y los efectos, tanto en el uso recreativo como en el medicinal y terapéutico. Otras formas de 'fumar' plenamente satisfactorias muy alejadas del clásico humo. Nuevas experiencias que sorprenden incluso a los que ya conocían las virtudes del cannabis.

L. M. G.

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